Sindicador de canales de noticias
Development » Ignored Test Scan #3192 (stable)
Development » Packages #3020 (stable)
Development » Deprecations #2479 (stable)
Development » Packages #3019 (stable)
¡Tiembla, Alcaraz! Ya hay un robot que juega al tenis dignamente. Sólo hay que darle unos añitos para que mejore
Este robot juega al tenis, y mola. Hay que reconocer que no se le da mal, aunque sea «nivel principiante» y su rival no esté jugando tampoco a máximo nivel.
Vale que la raqueta no es un modelo estándar, sino algo más apropiado para el pequeño robotijo, pero en estos prototipos es una de las concesiones aceptables.
El pequeño aspirante a derrotar a Alcaraz se llama LATENT, que es un acrónimo forzado que viene de «Learns Athletic humanoid TEnnis skills from imperfect human motioN daTa» (tampoco es que se hayan matao.) Lo de «datos de movimiento imperfectos de los humanos» hace referencia a que sus algoritmos han aprendido solo parte de los movimientos básicos que realizan los jugadores humanos.
El resultado es un compañero de juego que, aunque imperfecto, al menos sabe devolver las bolas. Y seguro que también sabe recogerlas. Al menos es mas divertido que las simples máquinas lanzabolas, que palidecen en comparación.
Bonus: este otro llamado KAIST juega al fútbol, entre otras cosas. Mención especial a la genuina apariencia humana de sus chutes.
El Museu del Ferrocarril de Catalunya, centro de la innovación y el talento ferroviario
Vuelve el Tren de la Fresa, en el 175.º aniversario de la línea Madrid-Aranjuez
Arranca la temporada 2026 del Transcantábrico Gran Lujo
La estación de Diagonal de Metro de Barcelona se llena de música hasta el 27 de marzo
Licitada la redacción del proyecto para la mejora de la accesibilidad de la estación de Ciempozuelos
Adjudicada la supresión de un paso a nivel situado entre Alicante y Agost
Refuerzo del servicio en la franja final del día en la línea C5a de Cercanías de Asturias
Premio Turing 2025 para Bennett y Brassard por los fundamentos de la computación cuántica
La ACM ha anunciado el prestigioso Premio Turing de 2025 para Charles H. Bennett y Gilles Brassard por sus contribuciones a los fundamentos de la computación cuántica y la transformación de las comunicaciones seguras. Este «Nobel de la informática» les llega después 40 años de haber inventado el BB84, que fue el primer protocolo práctico de criptografía cuántica.
La lista de conceptos definidos, inventados o descubiertos por estos dos pioneros, de los que hemos hablado por aquí alguna vez, incluyen:
- Establecieron el puente entre física e informática que ayudó a crear la disciplina de la informática cuántica.
- La transmisión de estados cuánticos mediante entrelazamiento y comunicación clásica.
- La teleportación cuántica (1993),
- La base conceptual de las redes cuánticas y de una futura internet cuántica.
- La distribución cuántica de claves, con seguridad garantizada físicamente.
- La seguridad cuántica de la información.
- La detección del espionaje por perturbación cuántica.
- El uso práctico del entrelazamiento cuántico como recurso de información.
- y el BB84 (1984), el primer protocolo práctico de criptografía cuántica.
La ACM señala que este premio ha coincidido con que la ONU declarara 2025 como Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas. Muchos de los avances actuales en computación y comunicación cuántica arrancan, en buena medida, de todas estas ideas pioneras.
Todo esto y echar un vistazo a nuestro alrededor nos lleva a la inevitable pregunta que apunta al elefante en la habitación: ¿Son los ordenadores cuánticos algo real y útil o pura paja mental teórica que sólo busca inversión en proyectos y empresas que en la práctica no valen para nada?
La conclusión más cauta al respecto sería algo así:
Los ordenadores cuánticos son algo real en el sentido físico e ingenieril: existen máquinas que manipulan qubits, ejecutan algoritmos cuánticos y funcionan en laboratorios y hasta en la nube. Pero también están lejos de sustituir a los ordenadores clásicos para resolver problemas corrientes. En otras palabras: es tecnología auténtica, pero con una utilidad práctica aún muy limitada y bastante marketing e inversiones alocadas alrededor.
El sector está claramente sobrevalorado respecto a la utilidad demostrable hoy en día, y no parece que vaya a haber grandes cambias hasta dentro de una o dos décadas. Me gusta compararlo con la situación de intentar saber si los primeros ordenadores personales de los 80 serían importantes para desarrollar las IAs que manejamos hoy en día.
Más información:
- Turing Award Goes to Inventors of QC (The New York Times).
- A Quantum Leap for the Turing Award (Wired.)
Relacionado:
- La mecánica cuántica explicada de otra forma fácil de entender y en su contexto histórico
- Lanzamiento cuántico de monedas, una divulgativa explicación de una tecnología mucho más avanzada
- Programming the Universe
- Los problemas de computación y los límites de matemáticas en un tutorial interactivo muy educativo
- Un «¡Hola, mundo!» en siete lenguajes de programación cuántica
- Qué es la «supremacía cuántica»
- El «ordenador cuántico de Google»: 100 millones de veces más potente que uno convencional
- Cómo programar un ordenador cuántico «de verdad» y empezar a hacer experimentos: el IBM Q
- El fantasma en la máquina cuántica de Turing: cuestiones físicas y filosóficas sobre la consciencia
- Cuántos qubits hacen falta para lograr la «supremacía cuántica» es algo que depende de cómo se mire: entre 98 y 420
El Principado pide a Renfe refuerzos en los trenes Asturias-Madrid para minimizar el impacto de las obras en Palencia
Entra en servicio el Embraer E190F, la versión de carga del E190
El primer Embraer E190F en empezar a ganarse las habas – Embraer
Con algo de retraso sobre las previsiones iniciales, que apuntaban a 2025, acaba de entrar en servicio el Embraer E190F, la versión de carga del Embraer E190. En concreto con Bridges Air Cargo, que lo estrenó en un vuelo entre Colonia en Alemania y Larnaca en Chipre el pasado nueve de marzo.
No es un avión nuevo sino que viene de un programa de conversión a cargueros para los E190 y E195. De hecho el primer operador de este ejemplar fue TACA International, que lo recibió el 29 de junio de 2010.
La idea es aprovechar que esos aviones se acercan ya a una edad en la que las aerolíneas que los operan están empezando a pensar en reemplazarlos, así que Embraer prevé que haya disponibilidad de aviones para las conversiones. Y espera que también demanda.
Esa demanda estaría en el hueco que queda entre las versiones de carga de los turbohélices como el ATR72 y los reactores más pequeños dedicados a carga como el Boeing 737-300SF. Según el fabricante ofrece un 40 % más de volumen de carga que un turbohélice con un coste por vuelo entre un 20 y un 25 % menor que un turbohélice y aproximadamente un 30 % menos de coste por viaje que un 737-300. Y con menos emisiones al montar motores más modernos.
El E190F en concreto tiene una capacidad de carga máxima de 13,5 toneladas a repartir entre un volumen máximo de 103 m³ cuando se usan también las bodegas en las que viajaba el equipaje del pasaje en su vida anterior. La antigua cabina de pasajeros admite hasta nueve palés o contenedores. Su alcance a tope de carga es de 4.797 km.
La matrícula de este primer Embraer E190F en entrar en servicio es 9H-BRD por si quieres intentar cazarlo con la cámara o simplemente echarle un ojo.
Relacionado,
Recibidos los primeros trenes del tranvía de Alcalá (Sevilla): "Tendrá una demanda inicial de dos millones de pasajeros"
El PP pide la comparecencia de Puente en el Congreso por el "colapso permanente" del sistema ferroviario
Transdev wins Montréal commuter rail operating contract
Hoy es el aniversario del primer paseo espacial, en el que Alekséi Leónov casi muere en el intento
Leónov durante su paseo espacial – Roscosmos
El 18 de marzo de 1965 Alekséi Leónov se convertía en el primer astronauta en dar un paseo espacial al salir de la esclusa inflable de la Vosjod 2 a las 8:34:51 UTC.
Tras unos diez minutos flotando en el espacio, recibió la orden de volver al interior de la nave, pero ahí fue cuando las cosas comenzaron a ponerse peliagudas y este primer paseo espacial estuvo a punto de convertirse en una tragedia.
En el vacío su traje espacial se había inflado demasiado, de tal modo que sus manos se habían salido de los guantes hacia el interior de las mangas, igual que sus pies se habían salido de sus botas.
En esas condiciones no podía tirar del cordón umbilical que lo unía a la nave, por no hablar de que iba a serle imposible entrar en la esclusa.
New Ware tiene un modelo en resina y piezas fotograbadas de Leónov y la Vosjod 2 A escala 1:48; es la referencia NW032 de su catálogo
Así que motu proprio decidió vaciar la mitad del aire de su traje, lo que en efecto le permitió volver a meterse en la esclusa, aunque lo hizo con la cabeza por delante aún cuando tenía que entrar con los pies por delante.
En esta situación no le quedaba más remedio que darse la vuelta en el reducido espacio de la esclusa, lo que supuso un esfuerzo enorme que hizo aumentar enormemente su temperatura corporal, lo que unido a la falta de aire suponía un serio riesgo de sufrir un golpe de calor.
Aunque afortunadamente Leónov se las apañó para, por fin, poder volver al interior de la nave, y quitarse rápidamente el casco.
Sello conmemorativo de la misión – Ministerio de comunicaciones de la URSS
Sólo ese no fue el fin de sus problemas, pues entonces los instrumentos de a bordo revelaron que el nivel de oxígeno a bordo era peligrosamente alto, lo que suponía un enorme riesgo de incendio, nivel que siguió alto durante unas horas antes de que Leónov y Pável Beliáyev consiguieran bajarlo.
La reentrada también fue problemática porque los sistemas automáticos no funcionaron y los dos cosmonautas tuvieron que disparar el motor de frenada a mano, lo que unido a que el centro de gravedad de la nave estaba ligeramente desplazado hizo que aterrizaran a unos 400 kilómetros del punto previsto.
El punto de aterrizaje estaba tan cubierto de árboles que los helicópteros de rescate no pudieron recogerlos la primera noche, aunque dejaron caer ropa de abrigo y suministros para ellos.
Un equipo de rescate llegó al día siguiente esquiando, y los propios Leónov y Beliáyev tuvieron que esquiar varios kilómetros el tercer día para llegar a un sitio en el que un helicóptero por fin los pudo recoger para devolverlos por fin a Baikonur.
Todas estas dificultades se mantuvieron en secreto durante años, y la misión de la Vosjod 2 fue vendida como un gran éxito del programa espacial soviético, aunque en mi modesta opinión, casi lo es más desde que se conocen las verdaderas circunstancias en las que se llevó a cabo.





