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Acuerdo de Adif y TÜV Rheinland en materia de interoperabilidad
Recibidos los dos primeros trenes del tranvía de Alcalá de Guadaíra
Oferta pública de empleo de Renfe para incorporar a 360 nuevos trabajadores de Ingeniería y Mantenimiento
Nueva temporada del Tren del Canal de Castilla y del Tren del Vino de Valladolid
Metro de Barcelona reforzará la línea 5 con un tren más en hora punta de la mañana
El tramo ZAL/Riu Vell-Can Tries/Gornal de la L10 Sur de Metro de Barcelona, sin servicio en Semana Santa
Supresión de un paso a nivel en el municipio cántabro de Hazas de Cesto
Presentación de los resultados del proyecto Prospectiva Transporte 2050
El turismo hotelero de Córdoba sufre una "caída significativa" por la climatología, trenes e inflación
Largest-ever Subway car order planned in New York’s ‘golden age of transit investment’
El presidente de Adif comparece en el Congreso para rendir cuentas por el accidente de Adamuz
PowerPhotos, la aplicación definitiva para gestionar fotos en macOS que hace todo lo que Fotos no hace
Después de casi veinte años utilizando iPhones he conseguido reunir una colección de miles de imágenes repartidas en varias fototecas, primero de iPhoto y luego de Fotos. Gestionar eso con Fotos, la aplicación de Apple para estas cosas, es poco menos que imposible. Y ahí es dónde entra PowerPhotos, que hace todo aquello que Fotos no hace y a mí me parece fundamental.
Para empezar, es capaz de abrir varias fototecas a la vez. Incluso las de iPhoto, que lleva años descontinuado. Eso facilita enormemente ver qué tienes repartido por ahí, que es un primer paso para organizarte.
Las fototecas de iPhoto no puede tocarlas, pero no tiene ningún problema para copiar sus contenidos a otra fototeca. Eso incluye copiar las posibles ediciones que hayas hechas a las fotos, sus metadatos, y los álbumes que hayas creado.
Así que lo que he ido haciendo yo es copiar los contenidos cada una de esas fototecas de iPhoto que tenía a una fototecas temporal. Y allí aplicar uno de los superpoderes principales de PowerPhotos, la detección y eliminación de duplicados.
A su nivel más básico busca fotos con apariencia similar y luego selecciona una que te sugiere conservar y marca las demás duplicadas para eliminar, aunque puedes escoger la que quieres quedarte.
De todos modos es muy posible que así encuentre falsos duplicados, y más cuando tendemos a hacer ene tomas de prácticamente la misma foto con el móvil; me parece recomendable –imprescindible, diría– marcar las opciones de que tienen que coincidir el nombre y la fecha para que las considere duplicadas.
Una vez eliminados los duplicados de la fototeca temporal utilicé otra de las funciones de PowerPhotos, que es la de fusionar fototecas, uniendo esa fototeca temporal con la principal. Que es un paso en el que la aplicación también detecta duplicados. Pero he preferido hacer esa limpieza antes.
Así que fototeca a fototeca y carpeta de fotos sueltas a carpeta de fotos sueltas, que también tenía un montón de esas, que PowerPhotos importa sin despeinarse en álbumes separados, he conseguido por fin tener una fototeca consolidada.
Con esto para mí PowerPhotos ya vale los 40 dólares que pide el autor por la licencia completa, aunque puedes probarlo antes con casi todas las funciones activas pero limitadas en cuanto al número de fotos que puedes procesar.
Pero es que además tiene funciones para editar por lotes los metadatos de las fotos, incluyendo por ejemplo ponerles un nombre que varíe con la fecha y hora de la toma y un número de orden consecutivo, por ejemplo, para no tener miles de fotos que se llamen IMGXXXX. O para hacer búsquedas avanzadas entre fototecas, lo que es muy práctico si, por ejemplo, las divides por años o algo así…
En fin, lo dicho, que si tienes estoy bastante seguro de que PowerPhotos te puede sacar del apuro. Eso sí, necesitarás un Mac con procesador Intel o Apple Silicon que sea capaz de ejecutar macOS 14 o posterior.
Electro-diesel train for Zagreb – Split route unveiled
PP reclama a Renfe un plan de actuación para la provincia de Cádiz con más trenes a Madrid y a precios más bajos
La estación de Juneda (Lleida) empieza obras para permitir el estacionamiento de mercancías
Un avión de Air Canadá choca con un camión de bomberos al aterrizar en el aeropuerto de LaGuardia
[Anotación en actualización]
Hace apenas unas horas el vuelo 8646 de Air Canadá Express, operado por Jazz Aviation, ha chocado con un camión de bomberos mientras aterrizaba en la pista 04 del aeropuerto de LaGuardia en Nueva York procedente de Montreal. El piloto y el copiloto del avión han fallecido y hay 39 pasajeros heridos además de dos de los ocupantes del camión.
Los bomberos habían salido para asistir al vuelo 2384 de United Airlines, que había declarado emergencia por olor a quemado a bordo tras dos intentos frustrados de despegue y estaba en la pista 13. Habían recibido autorización para cruzar la pista en la que iba a aterrizar el avión de Air Canadá, que también tenía autorización para hacerlo y estaba ya en corta final:
El controlador, que se encargaba tanto del control de tierra como de la torre, se dio cuenta de lo que pasaba tras autorizar el cruce de la pista por parte del camión y ordenó que parara. Pero ya era tarde.
Los restos del avión accidentado – Departamento de transporte de los Estados Unidos
El avión involucrado es el Bombardier CRJ-900LR con matrícula C-GNJZ, entregado a la aerolínea el 16 de septiembre de 2005. Iban a bordo un total de 76 personas entre pasaje y tripulación.
El C-GNJZ tomando tierra en Toronto en julio de 2020 – CC BY-SA 4.0 por Aaron Davis
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de los Estados Unidos ya ha abierto una investigación al respecto. En un mes aproximadamente debería salir el informe preliminar, que recogerá los hechos acontecidos hoy. El informe final será el que explique las causas. Pero puede tardar un año o más.
La Junta de Seguridad en el Transporte de Canadá, como país de la aerolínea implicada y del fabricante del avión, ha enviado un equipo para colaborar con la investigación.
Cruce de cables: OpenClaw, un agente de IA abierto, libre y un poco descontrolado
Este fin de semana le conté a David Sierra de Cruce de cables (RNE) lo que es OpenClaw y algo sobre su historia y «peligros». Porque, sí: la cosa suena un poco oscura y peligrosilla, aunque de momento no ha habido incidentes tremendos. Pero hay mucha gente con sudores fríos viendo lo que hace.
El audio está aquí:
- OpenClaw, un agente de IA abierto, libre y un poco descontrolado [a partir de 19:00].
OpenClaw antes se llamó Warelay, Clawdbot y luego Moltbot. Originalmente era para chatear con él en WhatsApp… pero creció. Ahora es un agente de IA local y de código abierto que se ejecuta en tu propio equipo, se conecta a apps de chat y al sistema operativo, pero no solo chatea… puede usar aplicaciones, acceder a archivos, automatizar tareas y ejecutar todo tipo de acciones. De hecho según se instala comienza pedir permisos para todo: acceso a archivos, cámara, conexión a internet… A partir de ahí, puede hacer «de todo» según le pidas o se le vaya ocurriendo a él.
Sirve como asistente personal y sobre todo como experimento de autonomía de las IA. A alguien se le ocurrió crear Moltbook; una especie de Reddit / Facebook «Sólo para bots / Los humanos sólo pueden mirar». Y comenzaron a «hablar entre ellos» de cosas insustanciales, pero luego para hacer planes, contratar humanos para hacer tareas, inventar un lenguaje secreto… Incluso había sugerencias de «revolución». Era un sitio con todo el aspecto de que se podía descontrolar la cosa, más que nada porque dejaba entrever las capacidades de Openclaw.
¿Qué incentivos tendría un agente para «contratar» humanos? Si Openclaw quiere lograr un objetivo y no puede hacerlo solo, pedir ayuda humana es una salida lógica. Por ejemplo, para saltarse límites técnicos, resolver captchas o hacer tareas físicas que el software no puede completar.
¿Cómo se audita lo que hace un agente autónomo? La única forma razonable es registrarlo todo: qué órdenes recibe, qué archivos toca, qué herramientas usa y qué acciones ejecuta. Sin logs claros, permisos restringidos y revisión humana, el control real se pierde muy rápido. Los expertos que están usando Openclaw suelen instalarlo en un ordenador independiente (los Mac Mini son los favoritos), desconectarlo de internet, conectarlo a través de una línea móvil con una SIM diferente y sin usar ninguna cuenta en la nube con datos propios. Una especie de entorno controlado, aunque no es tan fácil como parece.
¿Puede un sistema así auto-replicarse o propagarse? En teoría, sí, si tiene acceso suficiente. Si puede copiarse, instalarse, enviarse por red o convencer a otros sistemas o personas para replicarlo, puede extenderse. Quizá en ese momento es cuando deja de ser solo un asistente y pasa a ser un riesgo operativo.
¿Quién asume la responsabilidad si ejecuta una acción dañina? La responsabilidad no es del «bot», sino de quien lo diseña, lo distribuye, lo configura o lo pone a funcionar. Si un sistema tiene capacidad de actuar, para bien o para mal, alguien debería responder por los daños que pueda causar. Como en los coches autónomos.





