Sindicador de canales de noticias
Renfe amplía a días laborables hasta junio los transbordos de trenes a Santander por obras del AVE en Palencia
European Commission offers thousands of DiscoverEU rail passes to young people
Renfe amplía el plan alternativo de transporte por obras de Adif en Palencia para trenes que comunican con Santander
Móviles sin usar, pero también sin reciclar ni revender
Según un reciente estudio de SquareTrade, una empresa dedicada a seguros para dispositivos móviles, los consumidores españoles tienen, cada uno, una media de dos smartphones sin usar. Es un parque móvil valorado en millones de euros, abandonado en los cajones con los trastos viejos. La principal razón de que esos aparatos no se hayan llevado «al reciclaje» o revendido es que sólo el 27% de los españoles sabe cómo reciclar un smartphone de forma segura. En el estudio también se dice que al 76% le preocupa la seguridad de sus datos durante el proceso de canje o recompra.
También hay un 51% de los usuarios que dice que esos teléfonos móviles los guarda como repuesto y un 23% dice que los conserva por el valor sentimental de sus recuerdos digitales… como si no se pudieran copiar las fotos y mensajes a otro móvil o al ordenador. [Fuente: Global Mobile Study de SquareTrade. Foto: Leo Arslan @ Pexels.]
Heavy lift specialist orders high capacity railway wagon with 32 axles
Un «reloj blandito» que emplea visualizadores de 7 segmentos que funcionan como memorias de aire
En Soiboi Soft tienen curiosos ingenios mecánicos que funcionan mediante aire, lo que llaman robótica blandita. Un buen ejemplo es este reloj de aire que funciona como un visualizador de 7 segmentos. Es una curiosa combinación de aire, vacío, silicona y microfluidos que dan como resultado una «pantalla» de 4 dígitos bastante graciosa.
En total hay 28 segmentos que se controlan no con electrónica clásica sino con lógica microfluídica, membranas de silicona y presión neumática. La idea tiene su aquel, porque cada dígito funciona como una matriz de memoria de 7 bits y el invento no solo muestra la hora: además la «recuerda». No depende por tanto del «parpadeo rápido» típico de muchos displays electrónicos.
En el proceso su creador ha acabado montando algo muy parecido a una RAM neumática dentro de piezas impresas en 3D, con transistores que funcionan accionados por vacío. En un trabajo de 2007 (Micropneumatic Digital Logic Structures for Integrated Microdevice Computation and Control) ya se describían puertas lógicas neumáticas capaces de implementar operaciones como AND, OR, NOT, NAND y XOR, además de sumadores de 4 y 8 bits. Las señales actúan en el invento en poco más de 500 ms (medio segundo).
Aunque este display puede ser funcional no es que vaya a reemplazar a los ledes, pero es una alternativa artística y, en la práctica, también puede ser resistente a las interferencias electromagnéticas, así que, usos prácticos, tiene.
CRRC unveils ‘significantly faster’ suburban rail trainsets as Ningbo network grows
Web Site » javadoc #328 (stable)
Delivery phases replace connection stages in updated Oxford to Cambridge railway plan
Unicode a la carta: un paseo visual y un poco aleatorio
Tal vez lo más raro de este proyecto sea su nombre: Charcuterie. Quizá porque es una «chuleta visual» de Unicode, o porque te sirve el catálogo completo en finas lonchas, como si fuera para los niños. Sea como sea, está diseñado para curiosear los diversos símbolos según su parecido visual… En total miles de caracteres, códigos y glifos. En Unicode 17 hay ni más ni menos 159.801, ahí es nada.
Charcuterie funciona de forma intuitiva. En vez de equivalencias directas como que U+1F4FA es el emoji de la televisión 📺, organiza el Unicode completo para que sea fácil descubrir glifos relacionados, símbolos parecidos y familias de signos dentro del estándar: letras A, signos ortográficos, símbolos matemáticos… La idea tiene su gracia porque Unicode no es solo un listado enorme de letras, emojis y pictogramas: es una especie de mapa del MundoReal™ digital, con miles y miles de caracteres que no es demasiado fácil ordenar.
Lo más interesante es tal vez cómo calcula la «similitud visual» de cada símbolo. Para hacerlo, los glifos renderizados se convierten en representaciones numéricas, de imágenes bitmap a vectores, y todo pasa por un algoritmo IA, de modo que «lo parecido» queda cerca y «lo distinto» más lejos. Al hacerlo así no solo se comparan nombres o códigos, sino el aspecto real de los símbolos una vez dibujados.
El resultado es que aparecen agrupados caracteres similares aunque pertenezcan a bloques Unicode distintos, algo que resulta útil para detectar parecidos razonables y entender mejor cómo se relacionan los signos, pictogramas y alfabetos. Eso sí: la Charcutería arranca por una página al azar, de modo que quizá caigas en la zona de emojis de animales, de flechas o, como me ha pasado a mi, una de código Braille u otra de tridentes (!) Y no es fácil salir de ellas haciendo clics en los laterales… excepto recargando.
Austria cuenta con una nueva línea, Koralmbahn, la primera de alta velocidad
Modificaciones temporales en el servicio Orense-Monforte-Lugo por obras de mejora en la infraestructura
Impulso a la renovación de la Línea del Miño con trabajos simultáneos en el trazado Vigo-Redondela-Guillarei
Metro de Madrid duplicará el número de centros de control remoto
Comsa se adjudica un nuevo proyecto en el tramo Hrvatski LeskovacKarlovac en Croacia
Adjudicado el contrato de operaciones del tranvía de Jaén
El sistema de freno LZB del Alvia implicado en el accidente de Adamuz funcionó correctamente
Las «blueboxes» y la nostalgia de cuando la red telefónica tenía trucos
Hubo un tiempo en el que la máquina más poderosa del mundo no era Internet, sino la red telefónica. Los phreakers campaban por ella y trasteaban medio por curiosidad, medio por aprender tecnología, medio por gamberrismo. Era la época del nacimiento de la cultura del phreaking que acompañaba al hacking.
Aquellos forajidos de la red telefónica primigenios se dedicaban a investigar en manuales rescatados de la basura, a través de amigos instaladores y toqueteando cables «a ver qué pasaba». Mientras, los hackers aprendían de cualquier otro artilugio tecnológico; las etiquetas eran muchas veces intercambiables.
En PhreakNet además de mucha información nostálgica sobre aquella época hay dos herramientas sumamente curiosas. La primera es una Bluebox mejorada, que recuérdese era un artilugio para «conseguir llamadas gratis» engañando a la red con tonos que permitían llamar sin pagar, simular que se introducían monedas en una cabina y cosas así. En esta hay tres tipos de generadores de tonos, además del legendario 2600 Hz de las «llamadas gratis» y el Ring Forward (hacer intervenir de nuevo al operador remoto):
- SF: señalización de red con frecuencia única.
- MF: señalización de red con pares de tonos y códigos KP/ST.
- DTMF: el teclado de tonos normal de los teléfonos de botones.
Cuenta la leyenda que Wozniak diseñó y construyó blueboxes; luego Steve Jobs las vendía. El dream team de la época.
Hoy en día casi nada de esto funciona, y menos en España: las líneas telefónicas son en su mayor parte móviles o de fibra óptica, los teléfonos «fijos» son de VoIP (voz-IP, es decir, voz sobre protocolo internet) y las «líneas de cobre» desaparecieron en 2025. Así que muchos de esos tonos de llamada no hacen nada, aunque se conservan como vestigio en algunos protocolos y se transportan digitalizados o como señales especiales. Su función más obvia: que los oiga la persona que teclea, para que le parezca «estar llamando por teléfono» y servir de ayuda en los menús de las centralitas, que en realidad podrían funcionar mejor y más rápido en digital. Se puede decir que, debido a esa herencia, en cierto modo los DTMF siguen «vivos» en la telefonía moderna.
De la función de las «operadoras» humanas casi mejor ni hablar; las cabinas de teléfonos que eran el objetivo favorito de los phreakers también están en extinción. Es curioso que incluso las pocas que existen o existieron en algunos sitos (la última de Nueva York se retiró en 2022) ni siquiera admiten el concepto «monedas», solo funcionan con tarjetas. Casi todas fueron sustituidas por LinkNYC, unos quioscos públicos para conectarse a internet, cargar el móvil y mirar mapas. Como ordenadores conectados.
Otro emulador que tienen en Phreaknet es el de teléfono de disco, de rueda o «rotatorio». Aquí los pulsos se generaban simplemente abriendo y cerrando la línea: clac, clac, clac = 3. El mecanismo eran tan simple como girar el disco y soltarlo; un muelle se encargaba de moverlo y generar esos pulsos.
Los más boomers recordarán que en los teléfonos de tonos se podía usar una especie de «mando a distancia» que generaba los mismos tonos para controlar los aparatos del tipo «contestador automático», que eran pequeñas grabadoras de casetes con sus botones de rebobinado, pausa, etcétera. Era casi mágico llamar a casa, pulsar los tonos y oír los mensajes que te habían dejado. Con los teléfonos de disco un truco curioso era simular la marcación pulsando brevemente el «gancho» o sensor de «teléfono colgado». Esto era igual a abrir y cerrar la corriente, y si se hacía con la cadencia y ritmo adecuados no necesitabas marcar. Sólo para los más hábiles.
Hoy en día nada de esto sirve para tomar por asalto la telefonía moderna, pero son como una cápsula del tiempo para escuchar cómo sonaba aquella tecnología en la que simple pitido podía abrir puertas invisibles.
Relacionado:
- El nacimiento de la cultura del phreaking y el hacking en los años 70 y 80 en Estados Unidos en un podcast muy bien narrado
- Documental: La historia del hacking
- La curiosa historia de la cabina telefónica en mitad de ninguna parte
- La transformación de las viejas cabinas telefónicas en Shanghái
- Telefónica, demandada por estafar en las cabinas 1M€+ diarios
- Los hombres que reparaban teléfonos públicos en Nueva York
- Diez curiosidades sobre los teléfonos fijos altamente chocantes
- Homenajes a Steve Jobs
Starfling: un juego altamente adictivo con planetas, satélites y lanzamientos usando las leyes de la física
Starfling es un juego tan sencillo que no tiene ni instrucciones. Pero también es alta, alta, altamente adictivo, así que… que conste que hemos avisado. Consiste en ir pasando el satélite/bola de unas órbitas a otras haciendo clic para liberarlas en el momento justo. Y aunque parece fácil, no lo es.
Y es que todo suena a juego de «temática especial», pero tampoco. Lo que gobierna este pequeño universo es la ley de la gravedad de toda la vida, que tira hacia abajo (de la pantalla) a los satélites, atrayendo al negro abismo de la nada al objeto cuando no está en una órbita fija. Eso sí, también hay otras fuerzas: la centrífuga que intenta liberar hacia el exterior de los «planetas» al satélite (si se puede decir así) y la centrípeta que es como una cuerda que lo mantiene a la misma distancia por muchas vueltas o más rápido que las complete.
Yo he conseguido saltar hasta 10 planetas, pero me ha parecido dificilísimo. Las órbitas grandes dan una sensación de ansiavivismo que hace «disparar» antes de pensar. Y las pequeñas suelen ser demasiado rápidas e indómitas. Definitivamente, la sensación de que todo es redondo, blandito y que la ley de la gravedad se comporta es placentera… pero completar el juego no parece fácil.
Truqui: descubrí que puedes saltarte un planeta si por su fuerza de salida el satélite deja a un lado al que está más cerca y llega hasta el siguiente.





