Microsiervos
Words of Type: una enciclopedia sobre tipografía con más de 200 términos especializados
Words of Type es una enciclopedia tipográfica gratuita en varios idiomas que explica lo que es cada término relacionado con el fascinante mundo de la tipografía con dibujitos, mucho amor al arte y, sobre todo, orden.
Esta enciclopedia visual de términos tipográficos, ilustrados y explicados, está pensada para estudiantes, diseñadores, profesores, curiosos y gente que alguna vez ha llamado «rabito de la letra» a una serifa o «rayita vertical» a un asta. Ahora mismo incluye 200 términos, con categorías que van desde la anatomía de las letras hasta los conceptos históricos, tecnológicos y ciertos términos específicos de distintos sistemas de escritura.
El proyecto lo inició Lisa Huang, una diseñadora que se extrañó de que hubiera muchísima información en inglés sobre tipografía latina pero bastante menos en francés, todavía menos en chino y grandes lagunas en otros idiomas. De ahí salió la idea de reunir descripciones breves, claras y traducidas, con ilustraciones que ayudan a entender cada concepto. La web se estrenó en enero de 2025 no sin dificultades con la financiación del proyecto, que hasta tiene un manifiesto. Para 2026 el plan incluye charlas y talleres.
Cada término aparece como una ficha limpia y elegante, con una ilustración, una explicación, referencias al tipo de letra usado y, en muchos casos, notas históricas, técnicas o de uso. Incluye ejemplos de caracteres, glifos, signos, idiomas y formas de escritura. Lo mismo explica lo que es el kerning que para distinguir una tipografía de una fuente.
Además de en inglés, español, francés y alemán también está en chino simplificado y en japonés. Además están trabajando en otros idiomas. Hay algunas entradas sobre escrituras como el árabe, el griego o el tailandés. No pretende ser «la» enciclopedia definitiva de la tipografía, sino más bien un pero la web está creada con el buen gusto de quien sabe que incluso una coma o un simple espacio en blanco merecen su pequeña biografía.
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HP 16c Edición de Coleccionista, una calculadora retro para programadores que trabajan con bits binarios y hexadecimal
Esta preciosidad es la HP 16c edición de coleccionista, una calculadora para programadores muy mítica que HP lanzó hace más de 35 años. Ya de lejos y por su aspecto huele a hexadecimal, RPN (notación polaca inversa) y mucha nostalgia de bolsillo.
Es una de esas rarezas tecnológicas que pusieron en el mercado algunas compañías. Esta estaba pensada específicamente para informática y para trabajar en binario y otras bases. La HP 16c original se fabricó entre 1982 y 1989, costaba unos 150 dólares de la época y fue, curiosamente, la única calculadora específica para programadores que llegó a fabricar HP.
Era una especie de navaja suiza para navegar entre números enteros, diferentes bases numéricas y operaciones binarias. Permitía trabajar en hexadecimal, decimal, octal y binario, convertir entre bases, mover la «ventana» de visualización para ver enteros largos y ajustar el tamaño de palabra entre 1 y 64 bits. También podía hacer operaciones como desplazamientos, rotaciones, máscaras y lógica binaria, además del complemento a uno, complemento a dos y con enteros sin signo.
La máquina original tenía una pantalla LCD de 10 dígitos, entrada RPN (4+2 se escribía 4, 2, +) , un procesador HP especializado y hasta 203 bytes entre registros y programas. ¡Eran otros tiempos! Como curiosidad, un programa de ejemplo para calcular los factoriales entre 2 y 69 ocupaba solo 9 bytes. Bruto pero eficiente.
La nueva HP 16c Edición de Coleccionista mantiene el diseño y la filosofía de la original, pero añade mejoras modernas, como mayor velocidad y una programación más «refinada». HP y una empresa con licencia que se dedica este tipo de gadgets la tienen ahora mismo en preventa con descuento hasta julio.
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- 3,243F6A8885A30…
Cruce de cables: El software abandonado que sostiene el mundo
El otro día recordé con David Sierra de Cruce de cables (RNE) el problema del software abandonado del que dependen muchísimos proyectos de todos los tamaños, muchas veces aunque la gente no sepa ni que está ahí. Puede escucharse aquí:
- El software abandonado que sostiene el mundo [en 19:00].
Y qué mejor forma de visualizar el problema que la archifamosa viñeta de XKCD que más de una vez hemos mencionado por aquí:
El caso es que una parte importante de Internet y del software moderno se basa en pequeñas piezas de código mantenidas por una o dos personas desde su casa. Es una situación que se hace rara, porque solemos imaginar enormes equipos de ingenieros y empresas multimillonarias tras estos proyectos. Pero por debajo hay una especie de «fontanería digital» llena de piezas invisibles que casi nadie ve… hasta que algo falla.
Las aplicaciones modernas son una especie de muñecas rusas tecnológicas. Los programas utilizan estas librerías y funciones como parte de su día a día. Pero a veces esa librería utiliza otras diez, y esas diez usan otras veinte más. Así que es perfectamente normal que una aplicación moderna y compleja dependa de cientos o miles de componentes distintos. Y entre ellas puede haber una pequeña pieza de software escrita hace diez años por una sola persona en su tiempo libre (y que quizá viva en Nebraska, como en la viñeta).
¿Cómo puede una sola persona acabar sosteniendo media industria?Muchas veces esos proyectos surgen como herramientas personales: alguien que necesita resolver un problema, publica el código y otras personas que luego empiezan a reutilizarlo. Si resulta ser bueno, las empresas lo incorporan a sus productos y, sin que nadie lo haya planificado, termina ejecutándose en miles o millones de dispositivos. ¿Qué podría salir mal?
En ocasiones la gente se cansa del proyecto y lo abandona por cualquiera entre mil razones (por ej. por discutir con otras personas implicadas en el tema). O, como personas que son, tienen problemas, a veces situaciones médicas complicadas o directamente se mueren. Por pensar en algo menos trágico pero más humano, están quienes se equivocan e introducen algún bug en un software del que mucha gente depende, haciendo que de repente se vaya todo a la porra.
Uno de los casos más famosos fue OpenSSL. Es una librería relacionada con las conexiones seguras en Internet: páginas web, correos y comunicaciones cifradas (lo que está detrás del «candadito» en el navegador). En 2014 surgió un fallo llamado Heartbleed y el susto fue enorme, apocalíptico hasta que se corrigió… Pero lo que más llamó la atención fue descubrir que OpenSSL, que era parte de la infraestructura crítica para media Internet, estaba mantenida por un equipo sorprendentemente pequeño.
Otro ejemplo se convirtió prácticamente en un meme tecnológico: left-pad. Su función era algo tan tonto como «añadir espacios delante de un texto». Nada más. Un día su autor eliminó el paquete y miles de proyectos dejaron de funcionar correctamente. Empresas de todos los tamaños acabaron descubriendo que dependían indirectamente de unas pocas líneas de código escritas por una sola persona… y encima para hacer algo relativamente sencillo.
También está el caso de curl, menos conocido para el público general pero omnipresente. Se usa para transferir datos entre sistemas y está integrado en Linux, Windows, routers, televisores, coches y una cantidad enorme de dispositivos y aplicaciones. Es una de esas herramientas silenciosas que nadie ve, pero que están prácticamente en todas partes. Aunque está bien mantenido por un grupo pequeño el problema es la gran dependencia de esa única pieza para toda la industria del software. Un fallo en 2023 desveló que todas las versiones desde 2020 tenían un fallo (!!) Luego se corrigió, pero se volvió a demostrar esa gran dependencia invisible para muchos usuarios que no creían depender de algo así.
Entonces… ¿el problema es ese software?Curiosamente, no suele serlo. El software muchas veces funciona perfectamente durante años y años. El problema es más humano: los proyectos pueden quedarse sin financiación, sin que haya tiempo para ellos o sin personas que los mantengan. Ahí aparece una paradoja cuando menos, curiosa: empresas valoradas en miles de millones que, a veces sin saberlo, dependen de proyectos que quizá mantiene una única persona en sus ratos libres después de cenar. Algunas son consciente de ellos y donan dinero para garantizar la continuidad de esos proyectos casi anónimos, o apoyan a fundaciones que se encargan de ello. Pero, la mayor parte, diría que no tienen ni idea de quién dependen. Cualquier día acaban visitando una cabaña en Nebraska buscando a un tipo…
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Babel, una interesante historia sobre lenguajes y traducción que sirve para atizarle a temas como el colonialismo y el clasismo
Babel: O La Necesidad De La Violencia; Una Historia Arcana Sobre La Revolucion De Los Traductores De Oxford. Por R. F. Kuang. Editorial Hidra, 21 de noviembre de 2022. 700 páginas.
En las primeras décadas de un siglo XIX no del todo distinto al nuestro el Imperio Británico es el poder político más grande del mundo. En buena parte porque se ha producido una segunda revolución industrial, aunque también se puede pensar que la primera ha recibido un refuerzo gracias a la aplicación de una técnica que implica inscribir dos palabras en idiomas distintos en barras de plata.
De alguna manera lo que se pierde en la traducción entre ambas palabras es captado y amplificado por la plata, lo que permite construir diligencias que van más rápido y con menos tendencia a accidentarse, telares que funcionan más rápido, construcciones más resistentes, jardines que dan flores más bonitas, barcos que pescan más, e incluso curar a las personas.
Claro que todo esto es a cambio de una explotación aún más brutal de las clases bajas. Y de las personas y recursos de las colonias, no sólo en forma de la plata que llega de ellas sin que vean ningún beneficio de esa tecnología/magia sino también a la hora de explotar sus idiomas.
Por eso Robin Swift es arrancado de su Cantón natal y llevado a Inglaterra, dónde será educado para entrar en el Instituto Real de Traducción de Oxford, también conocido como Babel, pues el hecho de que el mundo sea cada vez más pequeño –figuradamente, claro– hace que cada vez haya menos distancia entre las palabras y por ello vayan perdiendo potencia. De ahí el interés de Babel en Robin y en otros estudiantes exóticos que tengan como lengua madre una que no haya sido utilizada antes.
Pero una vez en Babel Robin empezará a darse cuenta de que el sistema no es justo y se verá pillado en el dilema de escoger entre la comodidad de obtener un puesto en Babel como graduado, con todas sus necesidades cubiertas, o hacer lo que es justo, seam ciuales sean las consecuencias.
Me ha gustado mucho el libro por el importante papel que juega la lingüística en él; y de hecho lo descubrí gracias a 20 razones para amar la lingüística, otro libro más que recomendable.
Aunque la historia no se queda ahí sino que trata temas como el racismo, probablemente implícito en el colonialismo, el machismo, el capitalismo, y, como dice, el subtítulo, si es necesaria y justificable la violencia. Y no deja títere con cabeza.
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Primer vuelo del Airbus A350-1000ULR, el que será el avión comercial con más alcance del mundo, capaz de unas 22 horas seguidas en el aire
El primer A350ULR yéndose al aire por primera vez – Airbus SAS 2026
Hace unas horas se ha producido el primer vuelo del Airbus A350-1000ULR, el que será el avión comercial de más alcance del mundo. Este ejemplar, que lleva instrumentación especial para vuelos de prueba, y que iba tripulado por personal de la empresa, voló durante tres horas y 43 minutos y alcanzó una altitud superior a los 41.000 pies, unos doce kilómetros y medio.
El A350-1000ULR es básicamente un A350-1000 con un depósito extra de combustible en la parte posterior del fuselaje y es una versión desarrollada específicamente para el proyecto de Qantas de hacer vuelos sin escalas entre Sydney y Londres, conocido como Project Sunrise.
Eso son casi 18.500 kilómetros que el avión recorrerá en unas 22 horas. Qantas ha encargado doce de ellos, junto con otros doce A350-1000 para rutas más cortas. Las modificaciones le dan un alcance de 1.850 kilómetros más que la versión estándar.
Arranca así un periodo de vuelos de prueba que está previsto que dure un par de meses que permitirá certificar las modificaciones hechas para la aerolínea australiana, con la idea de que el A350-1000ULR pueda entrar en servicio en 2027. Aunque no será este el primer A350-1000ULR que reciba Qantas, pues ya hay otro en fase de ensamblado que estará terminado antes al no tener que volar con toda la instrumentación de prueba.
Lo que no sé cómo irá lo de la certificación del pasaje para vuelos así de largos. Aunque para ello el Airbus A350-1000ULR la cabina va en una configuración especial de 238 asientos con un área de relax para poder estar un rato de pie y estirar las piernas.
En su momento Qantas hizo un vuelo extremadamente largo entre Nueva York y Sydney con un Boeing 787 con unos 16.000 kilómetros en total, para ir adquiriendo experiencia con esto. Aunque no hay que olvidar que ese avión iba en un vuelo de entrega y por ello sin pasaje.
Y tampoco hay que olvidar que sus vuelos QF9 y QF10 unen a diario Perth y Londres, lo que no está nada mal. Aunque no pueden llegar a Sydney de una tacada porque la ciudad estás unos 6.000 kilómetros más allá que Sydney. Y es que Australia es un país muy tocho. Tanto que es un continente en sí mismo.
Cuando entre el servicio el Airbus A350-1000ULR le quitará el puesto al Airbus A350-900ULR como el avión comercial del más alcance del mundo, pues lo supera en 500 kilómetros.
Airbus también tiene el avión comercial de un sólo pasillo con más alcance del mundo con el A321 XLR, en servicio desde noviembre de 2024.
Los tiempos en los que enviar un mísero correo electrónico se consideraba algo sólo digno «de la alta sociedad» (1986)
Es difícil no reírse viendo cómo eran se intercambiaban mensajes con ordenadores hace tan solo cuatro décadas, allá por 1986, antes del wifi, los móviles el roaming. Enviar un texto por correo electrónico de un país a otro requería un ordenador portátil (o «portable», que unos cuantos kilos pesaba), un teléfono público y un acoplador acústico para el módem.
En este vídeo de genuina arqueología informática de los archivos de la BBC se puede ver la dramatización del asunto, con una protagonista que escribe un documento durante un vuelo a Ámsterdam y luego intenta enviar el texto a Londres por correo electrónico. Y digo «intenta» con toda la intención, porque fácil no resulta. Nada más bajar del avión no consigue encajar el auricular cuadrado del teléfono en su acoplador acústico redondo (!) No se puede tener a la geometría en contra.
Las llamadas internacionales directas eran caras y para colmo poco fiables (eran líneas analógicas con ruido), así que decide usar un servicio local de datos en Holanda conectado a la red internacional de conmutación de paquetes para llegar a Telecom Gold, donde tenía sus buzones la BBC.
En todo este proceso ni siquiera usa internet: no aparece una @ por ningún sitio. La llamada costaba 1 florín, que sería algo así como 1 euro hoy en día. Lo malo es que registrarse en el sistema pre-internet holandés para usarlo (que imagino sería parecido al Ibertex español) costaba el equivalente a unos 140 euros actuales… Así que quizá por eso lo de «digno de la alta sociedad» del título. Pero, eso sí, poder enviar mensajes, se podía.
El ordenador por cierto tiene pinta de ser un Epson PX-8 Geneva, de 64 KB de RAM con una pantalla LCD de 80 columnas × 8 líneas y microcasetes como almacenamiento externo. Como puede verse no era especialmente ágil, y entre que las comunicaciones iban más lentas que los caracoles y la escasa potencia del ordenador en sí, cuando se transmite el mensaje la glacial velocidad del scroll durante la transmisión permitía leerlo más rápido de lo que se mostraba en pantalla.
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El primer astronauta chino que pasará un año en el espacio forma parte de la tripulación de la Shenzhou 23
Lanzamiento de la Shenzhou 23 a bordo de un Larga Marcha 2F/G – CMSA
El pasado domingo la cápsula tripulada Shenzhou 23 se acoplaba en el puerto inferior del módulo Tianhe de la estación espacial china (CSS por sus siglas en inglés) tras un corto vuelo de unas tres horas y media. A bordo de ella va el primer astronauta chino –o la primera astronauta, aunque es poso probable– que pasará un año en el espacio.
Será Zhu Yangzhu, comandante de la misión, Zhang Zhiyuan, piloto, o Li Jiaying, especialista de carga útil, quien con su lanzamiento se ha convertido en la cuarta mujer astronauta china. Y aunque por un lado eso puede jugar en su favor a la hora de ser escogida como quien pasará un año en el espacio también puede jugar en su contra. Además del hecho de que es de Hong Kong, lo que complica un poco más las cosas contra ella desde el punto de vista político.
De izquierda a derecha Lai Ka-ying, Zhu Yangzhu y Zhang Zhiyuan – CMS
En cualquier caso, sea quien sea quien se vaya a quedar un año ea bordo de la CSS, esto es debido a que está previsto que en la Shenzhou 24 vuele el primer astronauta de Pakistán, quien volverá a tierra a bordo de la Shenzhou 23 tras una breve estadía a bordo de la estación. De ahí que uno de los tres tripulantes de la Shenzhou 23 no vaya a volver en ella.
Aunque el rompecabezas de quién va en cada Shenzhou no termina ahí: no hay que olvidar que quienes los esperaban a bordo de la CSS son la tripulación de la Shenzhou 21 pero que la nave que utilizarán para volver a tierra es la Shenzhou 22.
Esto es así porque cuando la tripulación de la Shenzhou 20 estaba preparando su vuelta a casa descubrió que una de las ventanillas de la nave estaba dañada. Así que volvieron a tierra en la Shenzhou 21 mientras que la tripulación de la Shenzhou 21 esperaba al lanzamiento de urgencia de la Shenzhou 22, que viajó vacía a la CSS. La Shenzhou 20, por su parte, volvió vacía y sin problemas. Pero mejor prevenir que curar.
¡Uf!
La de la Shenzhou 23 es la decimoséptima misión tripulada del programa espacial chino; la decimoprimera a la CSS; y la novena vez que el relevo de tripulaciones en la CSS se produce sin que la estación quede vacía.
Un cohete New Glenn explota en la plataforma de lanzamiento durante una prueba de encendido de sus motores
[Anotación en actualización]
Un cohete New Glenn de Blue Origin ha explotado hace unas horas durante una prueba de motores en la plataforma del Complejo de lanzamiento 39A de Cabo Cañaveral. No sólo ha resultado destruido el cohete sino que la plataforma también ha sufrido grandes daños. Afortunadamente ninguna persona ha resultado herida.
Se trataba de la primera etapa bautizada como No, It’s Necessary, la tercera construida por la empresa, que estaba siendo probada para su lanzamiento inaugural. Dentro de lo malo la segunda etapa, cargada con satélites de la constelación LEO de acceso a Internet de Amazon, no había sido todavía integrada con el resto del cohete, así que no ha sufrido daños.
Una vez recibido el permiso por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) para retomar los lanzamientos tras el fallo de la segunda etapa de su anterior lanzamiento la empresa contaba con poder llevar a cabo este lanzamiento, que hubiera sido el cuarto de la carrera del New Glenn, la semana que viene.
Pero ahora pasarán meses antes de que pueda hacerlo. Puede que incluso no veamos un nuevo lanzamiento del New Glenn hasta 2027.
Por un lado porque tendrá que determinar qué ha fallado y, si es necesario, hacer las modificaciones pertinentes en la primera etapa Never Tell Me The Odds,, que ya ha volado en dos ocasiones, y en las otras dos que tiene en construcción.
Por otro, y sobre todo, porque los daños a la plataforma de lanzamiento parecen muy serios: la explosión se ha llevado por delante al menos una de las torres pararrayos y ha dejado seriamente perjudicado el brazo que coloca el cohete en posición vertical. Tardarán meses en repararlos. Es incluso posible que la construcción de la nueva plataforma en la que estaban trabajando termine antes de que la 39A esté reparada.
Es un golpe muy duro, pero no sólo para la empresa, que parecía estar cogiendo ritmo con los lanzamientos del New Glenn, sino también para la NASA, que apenas hace un par de días anunciaba que le había otorgado a Blue Origin el lanzamiento del rover VIPER hacia la Luna en 2027 en un aterrizador Blue Moon Mark 1 y el de los dos primeros rovers tripulados, construidos por Lunar Outpost y Astrolab, a la superficie lunar en 2028 en un Blue Moon Mark 2. La idea era que el Blue Moon Mark 1 fuera estrenado ya este mismo año
Pero es que además Artemisa III, la próxima misión tripulada del programa lunar de la NASA, tiene como uno de sus objetivos probar en órbita terrestre los aterrizadores lunares tripulados que tanto Blue Origin como SpaceX están construyendo para la agencia.
Artemisa III en teoría tiene que ser lanzada a finales de 2027. Aunque hoy por hoy parece cada vez menos probable. Por un lado porque SpaceX aún no ha conseguido ni poner en órbita el Starship, el cohete en el que se basa su aterrizador; por otro, por lo que le acaba de pasar a Blue Origin, que en los últimos meses parecía estar adelantando ligeramente a la empresa de Musk.
La presa Hoover, una maravilla de la ingeniería vista en 3D detalle a detalle
La presa Hoover y su central eléctrica (CC)-by Ron Reiring @ Flickr.
Aunque se publicó el año pasado, saqué un rato para ver los 66 minutos de este documental animado titulado Cómo funciona la presa Hoover y la verdad es que te deja con la boca abierta.
Trata sobre la construcción de esta maravilla de la ingeniería y luego cómo funciona. Construida entre 1931 y 1936 (antes de lo previsto), en plena Gran Depresión, fue la más alta del mundo en su día. Pero ha pasado mucho tiempo y ha sido relegada a los puestos 35 o 40, aunque ahí sigue, casi un siglo después, dando servicio. El documental, al que Jake de Animagraffs dedicó dos meses, es toda una obra de arte en sí mismo, con explicaciones meticulosas y muy claras, a partir de los planos originales y datos del terreno precisos. Me recordó a la construcción de las pirámides por lo bestial del proyecto.
El documental incluye explicaciones sobre:
- Los túneles que se usaron para desviar el río
- Cómo se excavó en el cañón
- El hormigón por bloques de la presa, enfriado con tuberías
- Las torres de toma y las tuberías que guían el agua
- Cómo el agua que circula se convierte en electricidad
- Aliviaderos, válvulas y sistemas de control de emergencias
La escala de la presa sigue dando vértigo, sobre todo viendo el «muñeco» que continuamente se usa como referencia: 221 metros de altura desde la base hasta la parte superior, unos 200 metros de grosor en la base, 15 metros en la parte superior y 2,5 millones de metros cúbicos de hormigón solo en la presa (3,3 millones sumando otras estructuras).
La presa es de tipo arco-gravedad, una combinación bastante elegante de fuerza bruta y geometría: por un lado usa su propia masa para resistir el empuje del agua, y por otro se transmite la presión que ejerce hacia las paredes de roca del Cañón Negro en que está enclavada (entre Nevada y Arizona). En la parte superior queda el lago Mead, de unos 35 kilómetros cúbicos de agua, suficientes para almacenar agua, regar 8.000 kilómetros cuadrados y abastecer a ciudades Los Ángeles, Phoenix, Tucson y Las Vegas, entre otras.
Aunque no se ven desde fuera en las fotos, se excavaron cuatro enormes túneles para desviar el río antes de empezar, de unos 17 metros de diámetro y casi 5 km de longitud entre todos ellos, con un revestimiento de casi un metro de hormigón. Tamaño «túneles del Metro» grandecitos, vamos. Y otro detalle que tampoco se ve es la intrincada red de tuberías de refrigeración y túneles que hay dentro de la propia presa, que se usan para el mantenimiento y comprobaciones de seguridad. Hay hasta dos ascensores desde la cima de la presa hasta casi la base.
Mucha agua para generar mucha energíaLa generación de electricidad es casi el último paso. En total tiene una potencia instalada de unos 2 GW y genera alrededor de 4.000 millones de kWh al año. El mecanismo es práctico pero a la vez elegante: el agua entra por las torres de toma del embalse, baja por enormes tuberías, aumenta la presión en una espiral y llega a las 17 turbinas (16 originalmente, 8 por cada lado) que hacen girar los ejes. Eso mueve los rotores dentro de los generadores; al girar frente a bobinas fijas, convierten la energía hidráulica del agua en electricidad. Luego el agua sale por los tubos de descarga y vuelve al río, ya domeñada.
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Siege: un juego de estrategia estilo go, pero en 3D, con cubos y gravedad
David nos presentó por correo Siege, un juego que ha creado y lanzado hace poco. Entra dentro de la clasificación de los juegos de estrategia abstracta en 3D y es algo que comenzó como una idea hace unos diez años. Primero fue un prototipo físico de madera (!) y acabó como versión digital. Es una especie de Go tridimensional, en cierto modo con toques de Tetris. Funciona en el navegador y también como apps de iOS y Android; gratis, sin anuncios, sin cuentas y sin publicidad.
Sus reglas recuerdan un poco a las del go: los jugadores colocan cubos de forma alternativa, los apilan y capturan piezas rivales rodeándolas por varios lados, provocando derrumbes y capturas en cascada cuando las estructuras superiores se quedan sin soporte. El objetivo es dominar la mayor cantidad de piezas del exterior del cubo de 4×4×4.
Las reglas se aprenden en apenas 30 segundos, pero el juego tiene bastante más enjundia estratégica de la que parece al principio. Cada cara exterior visible de los cubos suma 1 punto, incluidas las inferiores, así que controlar las esquinas y bordes puede marcar diferencias enormes en la puntuación final.
Yo no he conseguido ganar todavía. Pero además de jugar contra una implacable IA también permite partidas locales contra otra persona y enfrentamientos online mediante emparejamiento por algo parecido al ELO (puntuación global estadísticamente elaborada). Ambas versiones (web y app) funcionan de forma muy fluida y todo es fácil de controlar. Todo un entretenimiento a medio camino en el campo de los juegos tipo tres-en-raya… pero de una realidad alternativa.
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Narrativas interactivas: Odyc.js sirve para crear juegos con JavaScript y aprender al mismo tiempo
Odyc.js es una pequeña librería en JavaScript con la que aprender a crear juegos interactivos sencillos, estilo Rogue, con mapas, muñecos, monstruos (sprites), diálogos, sonidos y algunas cosas más. Es como un LEGO minimalista pero para crear aventurillas pixeladas. Incluye una documentación bastante amplia pensada en enseñar a los más jóvenes, así que puede ser un gran recurso para hacer que les pique el gusanillo de crear el próximo superventas de Steam.
Estos juegos narrativos retro combinan normalmente personajes con píxeles gordos, sonidos, texto y algo de lógica (ej. llave que abre una puerta). La idea es que un juego entero pueda caber en un único archivo no demasiado grande y funcione con una sola llamada a createGame(). Se puede ver cómo funciona pulsando Crear un juego en la portada, eligiendo uno de los Ejemplos en el menú desplegable y pulsando el botón de Play para ejecutar el código fuente que se ve a la izquierda.
Todo se define con código bastante sencillo: sprites, posiciones iniciales, mapas y objetos. Los sprites pueden ser bloques de color o dibujos hechos con caracteres, y cada carácter puede representar uno de hasta 62 colores de la paleta. (¡Ah, qué tiempos en los que una @ era el protagonista y corría perseguido por una Z que era un zombie!!)
Odyc incluye 9 tipos de eventos para colisiones, entrada/salida en los mapas, turnos, mensajes y controles para la aparición de todo ello en pantalla, además de acciones para abrir diálogos, mostrar mensajes, lanzar menús, hacer preguntas, reproducir sonidos o terminar la partida. También incluye algunos sonidos generados por procedimientos, diálogos con efectos visuales, tres velocidades, una cámara configurable, y controles de teclado tipo flechas/WASD además de Retorno/Espacio.
A ver quién se anima a crear un juego en alguna tarde aburrida.
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Coral Pixels, un nuevo tipo de letra con píxeles como puños… pero suavizados
Me ha gustado Coral Pixels, una tipografía de Tanukizamurai/Takuni Font que combina el aspecto de los viejos tipos de letras vistos en pantallas CRT con la elegancia del suavizado (aliasing) que aportaba un poco de legibilidad a esos tipos de letras con píxeles como puños.
La gracia del asunto es esa estética de las tipografías de videojuegos y el arte digital pero llevada un paso más allá: de lejos puede parecer casi texto negro, o ligeramente gris oscuro borroso, pero de cerca es como una nube de puntitos de colores más o menos aleatorios que le dan un efecto visual peculiar a lo que de otro modo sería una fuente pixelada normal.
Además, incorpora transparencias para evitar bordes «cortantes» o halos, aunque eso tiene una pega, que es que puede tener menos contraste. Su creador recomienda como apaño invertir los colores o ajustar la visualización de algún modo desde la aplicación. He probado a convertirla a escala de grises y eso también parece que funciona.
(Vía Unsung, donde también hablan de Analog Mono y Geist Pixel, que tampoco están mal.)
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Una gran metáfora para entender qué son y cómo usamos los números imaginarios, como √-1
Estaba hoy viendo Las matemáticas como nunca antes te las han contado en el siempre infravalorado canal de Mensa España, cuando me llamó muchísimo la explicación que hace Rubén Pérez sobre los números imaginarios. Se puede ver a partir de 26:00, tras explicar que con los números naturales, enteros, racionales, irracionales y trascendentes ya se puede llenar la llamada «recta real».
Los números imaginarios como √-1: (raíz cuadrada de -1, como solución a la ecuación x² = -1) ya no «caben» en la recta real. Así que para representarlos hace falta lo que los matemáticos llaman plano complejo y a los legos les suena a WTF. Suele usarse un eje horizontal para la parte real y otro vertical para la imaginaria. Esto ya suena rarito al oírlo, pero lo cierto es que en el MundoReal™ usamos los números imaginarios cotidianamente: para calcular datos de la corriente eléctrica, en la ecuación de Schrödinger, en telecomunicaciones, al conectarnos al wifi, al recrear ondas de audio con la transformada de Fourier…
Pero ¿cómo podemos usarlos si son tan abstractos y difíciles de concebir? ¿Si no son como los números naturales que podemos asociar con algo del tipo «dos manzanas, tres manzanas, cinco manzanas»…? ¿O como los racionales («media manzana») o negativos («me deben una manzana»)? ¿O incluso como los irracionales y transcendentes como π o e, que podemos también medir?
La metáfora clave que se usa en el vídeo es considerarlos como lo que vemos en el plano de un espejo.
Lo que vemos al mirar el espejo tampoco es «real»: somos nosotros, hay uno de nosotros, y dos ojos, y quizá tenemos media galleta en la mano… pero en realidad es todo un efecto óptico de reflexión de la luz (de hecho «en 3D» aunque el espejo sea 2D).
Pero la imagen del espejo conserva tantas propiedades de la realidad que podemos incluso usarlos para peinarnos, maquillarnos o admirar la belleza y que lo que hagamos en ellos afecte a lo que sucede con nosotros mismos en el plano real. El resultado de »operar» en el espejo es como cuando operamos con números imaginarios. Y si luego «bajamos» al MundoReal™, queda algo tangible.
El resto de la charla (cuaterniones incluidos) es también interesante, y tiene un nivel divulgativo aunque con acertados dardos instructivos que van directos a la diana, que puede que ya conozca quien lo vea según lo poco o mucho que le gusten las matemáticas. Merece la pena echar un rato con él; seguro que aprendes más en esos 70 minutos que viendo 280 reels de TikTok, que más bien son como -70 minutos de vida.
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Diales personalizados
Dials es una herramienta absurdamente específica, con un único objetivo y muchas opciones: generar diales y relojes analógicos vectoriales, donde se puede ajustar prácticamente todo.
Una vez comienzas a explorarlo puedes ver su potencia, y jugar con los diferentes valores un buen rato. Con los diversos ajustes se pueden crear velocímetros, indicadores, paneles retro o interfaces tipo NASA totalmente personalizados. Igual te sirve hasta para algún proyecto maker.
Entre otras cosas se puede cambiar el ángulo del arco (ej. 220°), el rango de valores (digamos, 0-160), las subdivisiones entre marcas o el grosor… Pero eso no es todo, hay detalles casi enfermizos, como los radios de las esquinas redondeadas, si los números van dentro o fuera del dial, si hay puntitos centrales… y me dejo más de la mitad.
Una vez listo, se puede exportar en PNG o SVG, a varios tamaños y para mayor simplicidad las configuraciones se guardan en la propia URL. El sueño de cualquier diseñador industrial, maker, amante de las interfaces de coches imposibles o para quien haya dedicado demasiadas horas a mirar cuadros de mando en videojuegos, simuladores y cacharros electrónicos.
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El tipo que secuenció un ADN completo en casa con un equipo portátil, software desarrollado por él mismo, ayuda de una IA y algo de aprendizaje
¡Avances en análisis genéticos! Curiosa esta historia de Seth Howes, un tipo con formación en medicina y algo de IA que se compró un secuenciador de ADN portátil adecuado para la labor y luego desarrolló el software apropiado para realizar una secuenciación de su ADN completo con «cobertura 30×», casi como en los laboratorios de verdad.
¿Cómo se hace esto? Primero, se necesita un analizador de secuenciación y unas muestras de las que extraer ADN para cargarlas adecuadamente, lo cual requiere aprender protocolos delicados con pipetas, líquidos, tiempos de espera y productos químicos, que a veces son de más de cinco horas.
Esa máquina portátil no lee el genoma entero de una sola vez, sino muchos fragmentos pequeños. Esos fragmentos se comparan con un genoma de referencia, como al reconstruir un libro triturado en millones de papelitos. Si cada letra que aparece en una posición aparece en unos 30 papelitos distintos, se puede estar mucho más seguro de que es la letra correcta. Un ejemplo:
Cuantas más lecturas se solapan sobre la misma posición, más cobertura hay. En la explicación habla de una cobertura 30× lo que significa que, de media, se ha leído unas 30 veces cada posición del genoma humano durante la secuenciación. Es un valor de laboratorio bastante estándar para un válido aunque no garantice una «calidad clínica».
El genoma humano tiene unos 3.000 millones de pares de bases. Así que secuenciarlo a 30× no quiere decir leer esos 3.000 millones una vez, sino leeer cada posición unas 30 veces de promedio para generar 3.000 millones × 30 ≈ 90.000 millones de lecturas de bases.
Lo llamativo de todo el asunto no es solo el 30×, sino el «todo hecho en casa» que es suena muy a «¡mira mamá, sin manos!» en el buen sentido. Hasta ahora esto requería infraestructura de laboratorio bastante seria. Hoy, con equipos portátiles, kits comerciales y conocimientos técnicos, parece que alguien puede hacer en casa algo que antes sonaba a C.S.I. o a laboratorio de biólogos con trajes protectores.
Podría enumerar más de cien casos concretos en los que la IA me ayudó a resolver un problema técnico que me tenía bloqueado porque no podía acceder a un experto en alguna de las materias.Según cuenta, lo hizo todo en unas 6 semanas, utilizando un Nanopore P2 Solo de Oxford Nanopore Technologies (por aquí hablamos hace años de alguno de esos). Tuvo que escribir software a modo de «panel de control» para supervisar la ejecución de la secuenciación, que se realiza en varias partes, que pueden durar horas o días, y gestionar la infraestructura de varias GPU remotas para la identificación (basecalling), que es como se convierten las secuencias en las bases A T G C.
He mirado por ahí y lo caro no es leer el genoma sino montarse el «laboratorio en casa»: si ya tienes el aparato, cada intento de secuenciar un genoma humano completo puede salir por algo más de 1.000 dólares, sumando el cartucho de lectura, los productos químicos, los tubos, pipetas, el almacenamiento y la computación. Si además hay que comprar la máquina, jugar al C.S.I. puede subir hasta unos 30.000 dólares.
Por comparar, la Universidad de Minnesota ofrece secuenciaciones a 30× por unos 200 dólares, aunque no está pensado para que una persona pida uno suelto desde casa, sino para lotes de muchas muestras. En otras palabras: hacerlo en casa ya es posible, pero no es la opción más barata; lo que se consigue es autonomía, privacidad y cacharreo geek nivel dios, lo cual está bien como idea y para sumar puntos de experiencia.
El buen hombre tiene mérito, por el ahínco que le puso; se ve que la IA le hizo de técnico de laboratorio, administrador de sistemas, bioinformático, programador y cuñado útil, de vez en cuando al menos. Pero es cuando menos interesante que secuenciar un genoma en casa ya sea posible, aunque hacerlo bien, barato y que clínicamente tenga sentido sea siendo otra película.
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Probamos el calefactor Dreo Atom One con WiFi, que puedes controlar en remoto o con Alexa, el Asistente de Google, e incluso Apple Home con un poco más de esfuerzo
Hace unos meses decidí comprar un calefactor para mi despacho por aquello de mantenerlo a una temperatura compatible con la vida humana. Tenía claro que lo quería cerámico y programable. Así que buscando, buscando, di con el Atom One de Dreo en su versión con WiFi, con el que estoy encantado.
El Atom One es un pequeño cacharro que mide 18×18×30 centímetros y pesa 1,86 kilos por si lo vas a andar moviendo por ahí. Si hacemos caso de las fotos de producto se supone que es para colocarlo sobre una mesa, aunque cuando llegó yo lo coloqué debajo de mi mesa para que eche el calor hacia mis pies y piernas antes de que suba el aire caliente y ahí se ha quedado desde entonces.
La potencia es de 1.500 vatios, entregada a través de un elemento PTC, y en apenas un par de segundos está echando calor. Tiene tres velocidades de funcionamiento del ventilador, H1, H2 y H3, además de un modo eco. Yo lo tengo en modo eco y es súper silencioso. También puede funcionar el modo ventilador, de nuevo de forma muy silenciosa, aunque no enfría el aire; sólo lo mueve.
Puedes combinar cualquiera de los modos de funcionamiento con un movimiento de oscilación de 70 grados a cada lado para que se distribuya mejor el aire.
Incorpora un sensor anti vuelcos que me parece especialmente importante en el caso de que lo coloques debajo de la mesa, dónde le puedes dar una patada y tirarlo o el paso de una escoba o fregona puede tumbarlo.
La temperatura se puede ajustar entre los 5 y los 35 °C, lo que me parece un rango un tanto extremo por los dos lados, en incrementos de un grado. Al arrancar su objetivo es alcanzar la temperatura que le hayas programado y luego mantenerla. Para alcanzarla le da más caña al ventilador; luego baja su velocidad cuando la alcanza.
Puedes ajustar la temperatura deseada –y si la quieres en grados Celsius o Fahrenheit– así como el resto de las funciones utilizando la botonera en su parte superior, el mando a distancia, lo que es mucho más cómodo si lo tienes bajo la mesa, o desde la app de Dreo. Desde la app, además, puedes ajustar un offset de temperatura por si es necesario compensar la diferencia que pueda haber entre la que mide el sensor del calefactor y la que hay donde tú estás.
Según el fabricante puede calentar habitaciones de entre 10 y 15 metros cuadrados en unos 5-10 minutos y de hasta 20 m² en menos de una hora. Para espacios más grandes puede ser insuficiente, aunque lo puedes usar para calentar una parte.
WiFi y asistentes variadosHay una versión sin WiFi de este calefactor, pero me alegro mucho de haberme gastado unos euros más en la que la sí lo tiene. Una vez configurada a través de la app –tiene que ser una WiFi de 2,4 GHZ– tienes control del calefactor desde cualquier sitio.
Que es cierto que puedes programarlo, como he hecho yo, por ejemplo, para que se encienda un cuarto de hora antes de mi horario de llegada habitual y que se apague a mi hora de salir. Y que haga eso, por ejemplo, de lunes a viernes, con lo que sólo consumes un programa de los diez que admite. Puedes programar un modo específico de funcionamiento para el encendido o dejar que arranque en el modo en el que estaba al apagarse.
Pero como no todos los días estoy en mi despacho mola poderlo apagar en remoto si no voy a estar, por aquello de no desperdiciar corriente por mucho que no la vaya a pagar yo.
Y si no lo tienes programado con la app también puedes ver la temperatura de la habitación en la que está y decidir si lo quieres encender un rato antes de llagar para que vaya haciendo lo suyo.
Además no sólo es programable sino que puedes controlarlo de forma nativa con Alexa y con el Asistente de Google e incluso con Apple Home si usas Homebridge, ya que hay un plug in para ello. Aunque he de decir que como no tengo mi despacho domotizado –quizás debería decir aún– no he probado ninguna de estas tres opciones; me he apañado perfectamente con su programación interna.
En fin, que estoy encantado con los 80 euros que he invertido en él para no palmar de frío. Pero ojo al pedirlo, asegúrate de que marcas el estilo WiFi si no te sale escogido directamente al pinchar en el enlace.
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El enlace a Amazon lleva nuestro código de asociado. Así que si compras el calefactor y puede que alguna cosa más que no tenga nada que ver tras seguirlo a lo mejor cobramos alguna pequeña comisión.
Cómo arrancar un proyecto en internet al estilo «mínimo viable» con el presupuesto mensual de unos cafés (menos de 10 euros)
Me encontré dentro de EU Alternative con esta Guía para arrancar un proyecto al estilo mínimo viable por menos de 10 euros al mes que es una buena descripción de lo que se necesita y lo que cuestan las cosas si se va al merme. No requiere alquilar un centro de datos en las montañas ni negociar con bancos para el uso de tarjetas de crédito. Básicamente, propone un «stack» o conjunto de herramientas y soluciones por menos de 10 euros mensuales. Además, todo se mueve en Europa, no por nada, sino porque está disponible y es una alternativa a las soluciones habituales americanas (Google, Amazon, etcétera).
La lista de propuestas incluye enlaces directos a diversas herramientas y servicios, en todos estos campos que son los que se suelen necesitar (al menos al principio) para arrancar el proyecto:
- Alojamiento
- Correo para transacciones
- Boletines y márketing por correo electrónico
- Analíticas
- Monitorización
- Formularios
- Autenticación
- Pagos
- Lo que cuesta realmente
- Preguntas frecuentes (FAQ)
El gasto fijo más importante sería el alojamiento en un servidor tipo (servidor privado virtual, es decir, compartido con otras webs en la misma máquina) por unos 7 euros al mes. El resto son servicios gratuitos permanentes, aunque algunos tienen limitaciones si aquello crece sobremanera. Por cierto que los certificados seguros TLS de Let’s Encrypt siguen siendo para mi de los más fiables, y son gratis (aunque americanos).
Están el correo para transacciones (cambiar contraseñas, emails de confirmación, etcétera; los boletines (newsletters) con un límite de hasta 2.500 suscriptores (en Sender.net, más que suficiente para muchos), analíticas (con Simple Analytics como alternativa a Google Analytics) formularios, autenticación o monitorización; y para monitorización UptimeRobot que es el que usamos nosotros y va genial (no sabía que estaban en Eslovaquia).
También proponen soluciones para formularios (Tally), la parte de autenticación (gestionar cuentas, contraseñas y passkeys, etc. más allá de Google, aunque para las cuentas y API de Google es gratis) y pagos (Mollie) que aunque siempre hay alguna inevitable comisión de bancos al menos no requiere una cuota mensual, de modo que el «paga sólo cuando vendas» se convierte en algo real.
Es interesante que todo esto no se plantea como una «cuestión ideológica de soberanía digital» ni como discurso antiestadounidense. La tesis es más simple y bastante terrenal: arrancar un proyecto pequeño puede ser tan barato como el equivalente a unos cafés; no hace falta montar una colección de servicios sobredimensionados y carísimos para un producto que empieza con cero usuarios.
Conozco incluso quien añade 5 euros para alquilar por un año un dominio .com que esté libre en alguna oferta de hosting de esas locas que surgen de vez en cuando, y ya si eso dentro de 12 meses se verá si la idea y el proyecto llegaron a algún lado y merece la pena renovarlo.
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Cruce de cables: Bizum como forma de pago en las tiendas del MundoReal™
Este pasado fin de semana David Sierra y yo estuvimos hablando de la llegada de Bizum a las tiendas como forma de pago.
- Bizum en comercios [minuto 18:00].
Como clientes no supone gran diferencia; podremos pagar con nuestro móvil tras autenticarnos igual que hacemos ahora con la tarjeta del cajero automático o con una tarjeta de crédito.
La diferencia fundamental está en el que los comercios recibirán el dinero al instante, igual que cuando sales a comer con un grupo de amigos y al final le haces un Bizum a quien ha pagado. Eso les asegura que cada día dispondrán del importe de lo que han cobrado por ese medio sin necesidad de que su entidad bancaria lance el proceso de transferencias diario, semanal, o lo que sea.
Lo que pasa es que aunque se supone que iba a estar activo hace una semana, el pasado lunes 18, al final les ha pillado el toro y será más bien una implantación paulatina. De hecho no se espera que Bizum Pay, la app que servirá para darle soporte, esté disponible antes del uno de junio. Y a ver.
En cualquier caso desde Bizum dicen que cuentan con que antes de fin de año toda persona que quiera utilizar esta nueva opción podrá hacerlo; aunque los establecimientos también tendrán que solicitarlo.
Aparte de facilitarnos la vida un poco más, en especial a los comerciantes, esto podría ser el principio de una iniciativa europea que ofrezca un sistema de pago que escape del cuasi monopolio que tienen Mastercard y Visa, las dos empresa estadounidenses, sobre ello. Por aquello de la soberanía digital y tal. De nuevo, veremos.
El origen y cronología de los símbolos matemáticos, desde la suma a la flecha de transformación
Esta página llamada MacTutor de la Escuela de Matemáticas y Estadística de la Universidad de St. Andrews en Escocia tiene una interesante sección dedicada a Los primeros usos de diversos símbolos matemáticos. Contiene un montón de referencias e historias antiguas que, si ordenas cronológicamente, viene a explica cuándo fue el primer uso conocido de cada símbolo:
- 1356 → + (suma, hasta 1557 significaba «exceso»)
- 1489 → − (resta)
- 1525 → √ (raíz cuadrada)
- 1618 → × (multiplicación)
- 1631 → ± (más/menos)
- 1637 → x² (exponentes)
- 1659 → ÷ (división)
- 1676 → x⁻¹ (exponentes negativos y fraccionarios)
- 1684 → : (división/proporción)
- 1698 → · (multiplicación, con punto)
- 1755 → Σ (sumatorio)
- 1812 → ∏ (producto)
- 1841 → |A| (determinante)
- 1936 → → (flecha matemática)
Estos son solo los básicos, porque también incluye todos estos otros:
- Operaciones: +, −, ×, ÷, raíces, exponentes
- Agrupación: (), [], {}
- Relaciones: =, >, < y similares
- Constantes: π, e, i, 0 y otras
- Variables y funciones: x, y, f(x), log, ln, |x|
- Geometría y trigonometría: ángulos, sin, cos, tan…
- Cálculo: ∫, derivadas, ∂, Δ
- Matrices y vectores: notación matricial moderna
- Conjuntos y lógica: ∈, ∪, ∩, ∀, ∃
- Probabilidad y estadística: P(A), μ, σ, E(X)
Visto lo visto, a mi me parecen fechas muy cercanas en el tiempo, y se me hace difícil imaginar cómo expresarían los griegos, romanos o las gentes de la alta edad media algo tan sencillo como una suma (+). Por lo que he visto, los romanos por ejemplo simplemente usaban palabras: «II et II sunt IV» (2 + 2 = 4) o en el caso de los griegos, «Β και Γ γίνονται Ε» (tres añadidos a cuatro producen siete); los demás debían hacer algo parecido. El símbolo de la suma como data de 1356 (reemplazando al latín «et») pero incluso así no tendría su significado actual hasta 1557, porque + y - eran originalmente «exceso» y «defecto».
El primer símbolo «moderno» más antiguo parece ser el de la raíz cuadrada, usado por Leonardo de Pisa (Fibonacci) en 1220 aunque luego se menciona que hasta 1525 no se popularizó como tal. Otros símbolos como × para la multiplicación parecen muy tardíos (1618). Entre los nombres propios de los precursores y popularizadores de la notación matemática actual aparecen muchos conocidos además de Fibonacci: Descartes, Newton, Leibniz, Euler, Gauss y Napier, entre otros.
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«No me digas lo que te dice la IA». A ver si se convierte en respuesta de moda
¿Tienes la sensación de que lo que te responden a tus correos ha dejado de ser humano para ser un copiapega de ChatGPT? ¿Te llega por el grupo de trabajo algo como «Según Claude, lo que deberías hacer es…»? ¿Te han enviado tantos datos por WhatsApp que aquello canta a respuesta enlatada que da gusto? Pues no estás solo. Por suerte esta web permite espetarle una respuesta directa al interlocutor: DontQuoteTheAI.com, y que se lo haga mirar.
No me vengas con la IA. – Si tu respuesta empieza con «Esto es lo que dijo Claude» o son directamente ochocientas palabras de texto sin editar de ChatGPT, enhorabuena: acabas de demostrar que tu cerebro es un cachivache; Darwin estaría orgulloso. Por favor, no te reproduzcas.DontQuoteTheAI.com es básicamente una hostia de realidad que puedes enviar a quien te contesta de ese modo, con montañas de texto generado por IA (a veces sin tocar ni una coma) a preguntas o comentarios triviales que has lanzado esperando una reacción humana.
La web explica la situación a quien se digne leerla: si se pregunta a alguien y esta persona responde copiando y pegando 800 palabras de un chatbot, se acaba de convertir en un «cable USB humano» para conectar a la otra persona con la máquina. El problema en realidad no es usar IA, sino actuar como una fotocopiadora, una sensación bastante desagradable cuando se experimenta.
Me recordó al otrora famoso Just Fucking Google It!, de los tiempos en los que la gente hacía preguntas triviales, obvias o absurdas, a lo Yahoo Preguntas, en vez de ir a buscar en Google el resultado. La forma de entenderlo es que la otra persona ya tiene acceso a la misma herramienta, así que no será eso lo que está buscando: lo que quiere es una respuesta humana, la opinión de una persona, de alguien que conozca el contexto.
La receta que propone DontQuoteTheAI.com para quienes insistan en recurrir a la IA es sencilla: leer lo generado, quitar la paja, comprobar si algo tiene sentido y añadir una opinión propia aunque sean tres frases. Porque, según el manifiesto, tres líneas humanas valen más que tres párrafos de «relleno inteligente algorítmico».
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