Modelismo
Feliz cumpleaños, láser: la luz coherente, digna de la mejor ciencia ficción, cumple 66 años
Tal día como hoy, un 16 de mayo pero de 1960, Theodore Maiman logró hacer funcionar el primer láser usando una barra de rubí. Lo curioso es que fue un caso de esos en los que durante un tiempo muchos lo consideraron «una solución en busca de un problema», una especie de invento muy elegante pero sin una utilidad evidente.
Einstein ya había establecido las bases teóricas allá por 1916-17, con la emisión estimulada de radiación; los máseres de microondas llegarían en 1953, pero todavía no existía un dispositivo equivalente que produjera un haz de radiación óptica coherente. La ciencia ficción imaginaba este invento y todas sus variaciones (phasers, blásteres y todo tipo de «rayos de la muerte») como rayos de luz capaces de atravesar puertas metálicas, derribar naves espaciales o convertirse en armas de bolsillo… sí, auténticos sables láser o espadas de luz (según la traducción).
La realidad acabó siendo menos espectacular, pero bastante más útil: hoy en día cualquier hogar tiene varios láseres escondidos. Están en lectores de CD, DVD o Blu-ray, en impresoras, en algunos coches y robots aspiradores con sistemas LiDAR para medir distancias, en la conexión de fibra óptica que lleva internet al hogar y en otro montón de chismes electrónicos que pasan desapercibidos. Alabado sea Maiman. [Fuente: Wikipedia.]
La cremallera triangular que resurgió después de 40 años gracias a la impresión 3-D
Esta cremallera triangular que han reinventado en el M.I.T. es en realidad una idea propuesta en 1985 por el profesor William Freeman. Un adelantado a su tiempo, porque en aquella época fabricarla era sumamente caro y complicado, casi imposible. Hoy en día, gracias a la impresión 3D y al software de diseño ha podido hacerse realidad y es mucho más barata y viable. Sus piezas están impresas en 3D y son resistentes; en las pruebas sobrevivió a 18.000 ciclos de apertura/cierra antes de romperse, lo cual no está nada mal.
Como se puede ver en el vídeo, el diseño de la Y-Zipper (su nombre original, aunque a mi me hubiera gustado más algo como Trimallera, Zipzilla o Flexipalo™) es sumamente ingenioso y se comporta un poco como la cremallera de Schrödinger: blanda y rígida a la vez. Mientras está separada, la cremallera es flexible, pero cuando se unen las tres tiras, adquiere rigidez de súbitamente. Lo mejor es que no siempre ha de formar una estructura recta: se pueden fabricar las piezas de modo que dibuje curvas y otras formas más enrevesadas.
En el vídeo se pueden ver algunas de las «potenciales aplicaciones» que podría tener y que alimentan la imaginación de ingenieros y diseñadores industriales: robots con patas que cambian de rigidez y altura sobre la marcha (evitando obstáculos), férulas médicas ajustables, estructuras desplegables para refugios y tiendas de campaña, e incluso componentes espaciales compactos para satélites o sondas espaciales (siempre hay algo «espacial» en estos inventos).
Quienes lo han visto en acción se dividen entre los de «¡esto es el futuro!» y los de «Mola, pero… ¿para qué sirve exactamente?”» A mi me ha parecido una cremallera ingeniosa, sencilla y viable, así que le deseo lo mejor. Además, ya se está compartiendo entre las comunidades de makers, así que puede que empecemos a verla en acción como parte de algún invento más llamativo en breve. ¡Larga vida a la idea de Freeman!
(Vía Tom’s Hardware.)
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Un descenso a las profundidades abisales de lo peor de la sociedad, un dilema tras otro
¿Qué son peor, la propaganda y la desinformación o el tabaco y la nicotina? ¿Qué daña más a la sociedad, las armas de fuego o los influencers? ¿Es peor el telemárketing o utilizar animales de laboratorio? Todo esto se puede considerar malo, pero siempre hay una opción peor que la otra… Lo cual presentado en forma de dilemas cara-a-cara son una especie de retorcido juego del tipo «haber elegido Muerte».
Este juego sociológico se llama Race to the Bottom, que podría traducirse a algo así como «Carrera al abismo». Funciona de una forma bastante simple y cruel: muestra dos industrias/conceptos/productos/servicios al azar y hay que votar cuál se considera más dañino para la sociedad «según tus conocimientos, valores y experiencia vital». Toma dilema. No me ha parecido que tenga un final; he estado un buen rato debatiéndome entre opciones y no se acaba nunca. Supongo que puedes parar cuando quieras e ir a Rankings para ver la clasificación global.
Y es que el objetivo no es premiar a nadie, sino construir una clasificación colectiva de los «sectores» que generan peor percepción pública. En total hay 50 y son muy variados: desde las industrias contaminantes a la sanidad privada o los lobbies políticos. Algunos son tan peculiares como la reventa de tickets, la publicidad, los influencers o las industrias farmacéuticas. También hay muchos asociados a la tecnología: las armas cibernéticas, las redes sociales, la IA y los deepfakes; incluso están por ahí el juego online (casinos y similares), los fraudes a través de internet y la tecnología de reconocimiento facial.
En el momento de escribir esto, lo peor de lo peor son, por este orden:
- La tecnología de vigilancia
- La sanidad privada
- Las industrias contaminantes del medio ambiente
- La propaganda y la desinformación
- Los lobbies políticos
y los más «aceptados» dentro de lo malo serían:
- El cannabis
- Los servicios de scorts
- Las plataformas de creadores de contenidos para adultos
- La comida rápida
- El contenido para adultos
Es curioso que solo dos de los cinco peores tengan que ver directamente con la tecnología (vigilancia, propaganda/desinformación) y también que tres de los cinco mejor vistos tengan sean te tipo sexuarlll. Supongo que si de la infecta lista de esos 50 conceptos hay más de uno que no te parezca malo para la sociedad… es para hacértelo mirar.
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La NASA sube a Internet más de 11.000 imágenes tomadas por la tripulación de Artemisa II
Página principal de Artemis II Collections – NASA
La NASA ha subido más de 11.000 fotografías tomadas por la tripulación de la misión Artemisa II a The Gateway to Astronaut Photography of Earth, la web en la que desde hace años reúne las fotos hechas por astronautas en el espacio. Aunque ahora van a tener que actualizar la parte de Earth.
Pero afortunadamente les ha añadido una sección propia, Artemis II Collections, que es la que se ve en la imagen de arriba, en la que están separadas en cuatro colecciones: una que incluye todas las imágenes; otra que para aquellas en las que en efecto se ve la Tierra; otra para las de la Luna; y otra para las del eclipse.
Dentro de cada una se puede navegar de distintas formas (por lista, por iconos pequeños, por galería, e incluso utilizando algo hecho en Flash que manda carallo a estas alturas. Lo malo es que no hay un
Las fotos del eclipse en Artemis II Collections – NASA
Sea cual sea el modo de navegación que hayas escogido siempre puedes terminar llegando a la página de detalle de cada imagen, que afortunadamente en este caso se abre en una pestaña nueva para no perder el sitio en el listado. En ella puedes ver todos los detalles de la foto e incluso descargarte el fichero RAW correspondiente.
Hala, a procrastinar un rato.
Pero date prisa, que prometen subir al Planetary Data System un archivo completo de datos elaborado por el equipo científico lunar de la misión y revisado por expertos. Incluirá todas las imágenes científicas tomadas con las cámaras usadas por la tripulación y con las de la cápsula Orión, metadatos, productos de datos derivados, archivos de audio con las observaciones de la tripulación y mucho más. O eso prometen.
Una página web que te cuenta la información que tus navegadores revelan de ti y tus cacharros quieras o no
Se está hablando bastante estos días de (espera antes de seguir el enlace) una página web llamada taken. En ella se pueden ver qué cosas revelan tus navegadores de tus gadgets –y puede que de ti– sin que puedas hacer mucho al respecto.
Son datos como la dirección IP del dispositivo desde el que la estás visitando, a partir de la cual pueden inferir tu ubicación; la hora del reloj de tu dispositivo; qué navegador estás usando y bajo qué sistema operativo; las características del monitor; la tarjeta gráfica; la carga de la batería; tus idiomas preferidos; cuanto espacio para cookies permite el navegador que estás usando…
La página afirma que con toda esa información podría ser posible crear un perfil que te identifique –o al menos a tus cacharros– de forma única incluso sin cookies. Aunque a mí me parece una afirmación un tanto exagerada. Entre otras cosas porque no acierta con todo y porque no todos los sistemas operativos y navegadores se comportan igual.
Y además aunque mucha de la información que envían los navegadores es la que es y no puedes hacer nada al respecto sí que puedes optar por usar una VPN que enmascare tu dirección IP, o pedirle al navegador o al sistema operativo, si lo soportan, que hagan lo mismo.
Pero sí me parece un sitio útil en el que ver cuál de tus navegadores te vende más y cómo de bien funcionan los diferentes ajustes de privacidad. Porque como decía arriba no todos son iguales. De los que tengo en mi Mac, por ejemplo, los más indiscretos han resultado ser Edge, lo que no me ha sorprendido mucho y Chrome, lo reconozco que sí me ha sorprendido bastante. Aunque eso es porque aún me acuerdo de aquello del «Don't be evil».
En fin, que no es para alarmarse, entre otras cosas porque estamos mucho más vendidos por otros lados, pero no está de más echarle un ojo porsiaca.
(Vía Bukuku).
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España brutal, un repaso a la arquitectura brutalista repartida por el territorio español
España brutal. Por Alejandro García Alcántara (texto y fotografías). Prólogo de Manuel Briñas Coronado. Altamarea Edición de Libros SL, 6 de mayo de 2026. 224 páginas.
No suelo escribir sobre libros que no haya leído antes, pero en este caso tengo tan claro que me lo voy a comprar por la atracción que tengo –quizás inexplicable– por la arquitectura brutalista, aquella que muestra al desnudo los materiales con los que están construidos los edificios, que no he podido resistirme. De la página de la editorial acerca del libro:
Centrales industriales, facultades universitarias, templos religiosos, torres de viviendas, moles hechas a medida de la Administración, obras nacidas de la fantasía de un genio. Eterno objeto de controversia y fascinación, la arquitectura brutalista ha marcado indefectiblemente nuestro paisaje en las últimas décadas.De norte a sur, de este a oeste, región a región, este volumen presenta un itinerario visual e informativo fundamental por los edificios que encarnan el estilo más influyente del siglo XX en el territorio español y que, celebrados unos, condenados otros, forman parte de nuestra memoria cultural.
Alejandro lleva tiempo divulgando sobre el brutalismo desde las cuentas de Instagram Madrid Brutalism y Spain Brutalism, así que sabe de lo que habla.
En este caso no hay duda porque no hay otra opción, pero claramente es uno de esos libros que hay que tener en formato árboles muertos. Mide 17×2,4×24 cm por si tienes que irle buscando hueco en tu bilbioteca.
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El enlace a Amazon lleva nuestro código de asociado. Así que si compras el libro o incluso alguna cosa más que no tenga nada que ver tras seguirlo puede que cobremos alguna pequeña comisión.
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Un buen relato biográfico de Kevin Mitnick, probablemente el phreaker/cracker/hacker más conocido de la historia
Kevin Mitnick siempre despertó en mi cierta mezcla de fascinación histórica y de distancia moral, porque fue un cracker pero acabó como hacker redimido. Por un lado, es una figura clave del hacking popular, probablemente el más conocido de la historia, o al menos de los de la época primigenia de los hackers/phreakers/crackers. Este vídeo de Lord Draugr, que documenta con rigor todos los temas con trata y los convierten en material altamente recomendable, es una especie de biografía de 30 minutos sobre su vida, una mezcla de picaresca, magia, phreaking y persecución policial.
Mitnick quizá no fue el más hábil técnicamente, pero su gran talento fue sin duda algo tan viejo como el engaño humano: la ingeniería social. Sabía que podía obtener secretos «pidiéndolos con educación», sonsacar información, y aprovechar la burocracia humana, incluyendo presentarse con otra identidad, los chalecos amarillos que denotan «autoridad» y las llamadas del tipo «soy del equipo informático». Todos acababan dándole justo lo que buscaba.
La valoración ética para mi es bastante clara: era más cracker que hacker, y aunque no tenía muchos problemas morales en usar sus habilidades para obtener beneficios económicos, tras su paso por prisión llegó a ser un hacker redimido: acabó vendiendo tiempo de consultoría de lo que antes hacía en el Lado Oscuro: pruebas de penetración y cursos de formación en ingeniería social incluidos.
El ser humano siempre es el eslabón más débil.
– Kevin Mitnick
Hacker/cracker/phreaker y experto en ciberseguridad
El vídeo cuenta la vida de Kevin Mitnick como una mezcla de picaresca, magia, phreaking y persecución policial. Empieza con su infancia en Los Ángeles, su fascinación por el engaño como forma de «magia» y sus primeros hackeos: billetes de autobús falsos, llamadas telefónicas gratis y manipulación de sistemas telefónicos. La tesis del vídeo es también que Mitnick era todo un maestro de la ingeniería social.
La parte central es una escalada a los infiernos: compañías telefónicas, sistemas corporativos, ARPANET, la NSA, Motorola, Nokia, Sun, DEC y otras empresas que cayeron ante sus ataques sociales y técnicos. El relato insiste en que muchas veces no robaba por dinero, sino porque podía: por reto y por obsesión. Hoy en día sería un «adicto al hacking». Su vida también fue caótica: amigos traidores, ex parejas, identidades falsas, registros, fugas, móviles clonados, líneas pinchadas… Una paranoia muchas veces justificada porque el FBI realmente iba detrás de él.
El desenlace es la famosa y conocida (hay hasta película mala) «caza del cracker» encabezada por Tsutomu Shimomura, un ingeniero cuyos sistemas atacó en 1994. Con ayuda del FBI, lo rastrearon usando sus conexiones telefónicas y los archivos del WELL (que usaba como «trastero»). Acabó detenido en 1995, pasó algunos años en prisión por diversos cargos y por violar las condiciones cuando le soltaban (o se fugaba) hasta que salió en libertad condicional, a cambio de no poder usar ordenadores, teléfonos ni internet sin autorización. ¡Eso sí que sería duro hoy en día!
Mitnick murió de cáncer con 59 años, ya como hacker redimido metido a consultor. Todo lo que queda de él es su leyenda.
Bonus: Ya metidos en historias de hackers, este otro vídeo de Lord Draugr sobre Phineas Fisher (a.k.a. Subcowmandante Marcos), el hacker anarquista que hackeó a ciberespías, a los Mossos d’Esquadra y a algunos bancos es también altamente recomendable: fue un hacker de hackers. Estuvo activo entre 2014 y 2020. No no se conoce su identidad ni si reaparecerá de nuevo algún día.
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