Modelismo
Entra en servicio el Embraer E190F, la versión de carga del E190
El primer Embraer E190F en empezar a ganarse las habas – Embraer
Con algo de retraso sobre las previsiones iniciales, que apuntaban a 2025, acaba de entrar en servicio el Embraer E190F, la versión de carga del Embraer E190. En concreto con Bridges Air Cargo, que lo estrenó en un vuelo entre Colonia en Alemania y Larnaca en Chipre el pasado nueve de marzo.
No es un avión nuevo sino que viene de un programa de conversión a cargueros para los E190 y E195. De hecho el primer operador de este ejemplar fue TACA International, que lo recibió el 29 de junio de 2010.
La idea es aprovechar que esos aviones se acercan ya a una edad en la que las aerolíneas que los operan están empezando a pensar en reemplazarlos, así que Embraer prevé que haya disponibilidad de aviones para las conversiones. Y espera que también demanda.
Esa demanda estaría en el hueco que queda entre las versiones de carga de los turbohélices como el ATR72 y los reactores más pequeños dedicados a carga como el Boeing 737-300SF. Según el fabricante ofrece un 40 % más de volumen de carga que un turbohélice con un coste por vuelo entre un 20 y un 25 % menor que un turbohélice y aproximadamente un 30 % menos de coste por viaje que un 737-300. Y con menos emisiones al montar motores más modernos.
El E190F en concreto tiene una capacidad de carga máxima de 13,5 toneladas a repartir entre un volumen máximo de 103 m³ cuando se usan también las bodegas en las que viajaba el equipaje del pasaje en su vida anterior. La antigua cabina de pasajeros admite hasta nueve palés o contenedores. Su alcance a tope de carga es de 4.797 km.
La matrícula de este primer Embraer E190F en entrar en servicio es 9H-BRD por si quieres intentar cazarlo con la cámara o simplemente echarle un ojo.
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Hoy es el aniversario del primer paseo espacial, en el que Alekséi Leónov casi muere en el intento
Leónov durante su paseo espacial – Roscosmos
El 18 de marzo de 1965 Alekséi Leónov se convertía en el primer astronauta en dar un paseo espacial al salir de la esclusa inflable de la Vosjod 2 a las 8:34:51 UTC.
Tras unos diez minutos flotando en el espacio, recibió la orden de volver al interior de la nave, pero ahí fue cuando las cosas comenzaron a ponerse peliagudas y este primer paseo espacial estuvo a punto de convertirse en una tragedia.
En el vacío su traje espacial se había inflado demasiado, de tal modo que sus manos se habían salido de los guantes hacia el interior de las mangas, igual que sus pies se habían salido de sus botas.
En esas condiciones no podía tirar del cordón umbilical que lo unía a la nave, por no hablar de que iba a serle imposible entrar en la esclusa.
New Ware tiene un modelo en resina y piezas fotograbadas de Leónov y la Vosjod 2 A escala 1:48; es la referencia NW032 de su catálogo
Así que motu proprio decidió vaciar la mitad del aire de su traje, lo que en efecto le permitió volver a meterse en la esclusa, aunque lo hizo con la cabeza por delante aún cuando tenía que entrar con los pies por delante.
En esta situación no le quedaba más remedio que darse la vuelta en el reducido espacio de la esclusa, lo que supuso un esfuerzo enorme que hizo aumentar enormemente su temperatura corporal, lo que unido a la falta de aire suponía un serio riesgo de sufrir un golpe de calor.
Aunque afortunadamente Leónov se las apañó para, por fin, poder volver al interior de la nave, y quitarse rápidamente el casco.
Sello conmemorativo de la misión – Ministerio de comunicaciones de la URSS
Sólo ese no fue el fin de sus problemas, pues entonces los instrumentos de a bordo revelaron que el nivel de oxígeno a bordo era peligrosamente alto, lo que suponía un enorme riesgo de incendio, nivel que siguió alto durante unas horas antes de que Leónov y Pável Beliáyev consiguieran bajarlo.
La reentrada también fue problemática porque los sistemas automáticos no funcionaron y los dos cosmonautas tuvieron que disparar el motor de frenada a mano, lo que unido a que el centro de gravedad de la nave estaba ligeramente desplazado hizo que aterrizaran a unos 400 kilómetros del punto previsto.
El punto de aterrizaje estaba tan cubierto de árboles que los helicópteros de rescate no pudieron recogerlos la primera noche, aunque dejaron caer ropa de abrigo y suministros para ellos.
Un equipo de rescate llegó al día siguiente esquiando, y los propios Leónov y Beliáyev tuvieron que esquiar varios kilómetros el tercer día para llegar a un sitio en el que un helicóptero por fin los pudo recoger para devolverlos por fin a Baikonur.
Todas estas dificultades se mantuvieron en secreto durante años, y la misión de la Vosjod 2 fue vendida como un gran éxito del programa espacial soviético, aunque en mi modesta opinión, casi lo es más desde que se conocen las verdaderas circunstancias en las que se llevó a cabo.
Evermorph Dungeon: un curioso Cubo de Rubik para generar mazmorras estilo D&D
El Evermorph Dungeon está triunfando en Kickstarter, y ya ha multiplicado por 20 su objetivo inicial de financiación. Se trata de un extraño crossover entre dos viejos conocidos: el Cubo de Rubik y los mapas de Dragones y Mazmorras. Cada vez que se gira el cubo, se genera un nuevo mapa.
Este curioso artilugio de plástico mide 7 cm de lado, algo más que el Cubo de Rubik original e incluso que un cubo 4×4×4. Está serigrafiado, sin pegatinas, lo que le da una mayor calidad y un buen acabado. Cada pieza está numerada con A1, A2, A3… B1, B2, B3… a modo de referencia.
¿Cómo se juega? En realidad no parece que tenga mucho misterio, porque las piezas siempre encajan. Así que no hay mucho que pensar: basta mezclarlo… y a disfrutar de una nueva mazmorra. Los caminos y pasillos continúan por los bordes del cubo y producen recorridos coherentes sin errores raros, como pueden ser bucles absurdos o «escaleras infinitas». Además, hay cierta variedad visual: zonas de cavernas, caminos cortados y callejones sin salida.
El Evermorph incluye un «juego en solitario» que dicen es bastante bueno, aunque no tiene narrativa sino que más bien se enfoca en mecanismo y los escenarios generados en sí. También incluye también archivos digitales para imprimir, 54 mapas en total.
Un detalle que me ha parecido interesante es que se menciona que tiene 461 × 1019 combinaciones diferentes, frente a las 43 × 1019 que se atribuyen matemáticamente al Cubo de Rubik original. Creo que esto tiene que ver con que en el Evermorph las caras centrales pueden estar giradas, mientras que en los cubos tradicionales al tener todas las simetrías su ángulo es indiferente.
La iniciativa está ya prácticamente terminada y esperan empezar los envíos en mayo, de modo que quienes lo compren por adelantado recibirán algunos extras, tal y como está explicado en la página de Kickstarter.
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Extraña, una reflexión sobre la identidad cuando dejas de reconocer el cuerpo en el que estás
Extraña. Por Olga Osorio. AdN Editorial, 26 de febrero de 2026. 225 páginas.
Hace unos años Olga fue a recoger a su hijo pequeño al colegio y él tardó un rato en verla a pesar de que ella le hacía gestos para que se diera cuenta. Eso plantó en la cabeza de Olga el germen de la historia de esta su primera novela.
En ella la protagonista, Bárbara Rabelin, se despierta un día en un callejón sin tener ni idea de cómo ha llegado allí. Cuando su cerebro empieza a ponerse en marcha no tarda en darse cuenta de que viste una ropa que no es suya. De que las manos que ve no son las suyas. Y de que hasta la voz que escucha cuando por fin empieza a hablar no es la suya.
Su último recuerdo antes de despertar en el callejón es que salía de una importante reunión de trabajo. Y acto seguido recuerda que había quedado en ir a recoger a su hijo Mateo al colegio, así que una vez que consigue ubicarse pone rumbo a él.
Mientras se dirige allí intenta pedir ayuda a algunas personas con las que se cruza pero se ve sorprendida por sus reacciones casi violentas cuando se dirige a ellas. Y no lo entiende.
Aunque entiende mucho menos que cuando por fin llega al colegio y su hijo no la reconoce. Y cuando por fin Mateo se va con otra mujer que resulta ser ella misma, o una copia idéntica, o quién sabe qué, termina por caérsele el mundo encima.
Y hasta aquí sin hacer mucho spoiler; de hecho todo esto menos lo del cole, que en cualquier caso pasa al principio del segundo capítulo, lo puedes leer en la muestra que hay en línea de la novela.
El tema obvio de Extraña es la identidad. Y una reflexión acerca de quienes somos y qué nos hace ser lo que somos, como debe hacer la buena ciencia ficción. ¿Por qué Bárbara es la Bárbara que protagoniza la novela y no la otra Bárbara que se leva el niño? Si en efecto hay dos Bárbaras, como parece, ¿en qué momento dejan de ser las mismas?
Pero hay otros temas en el texto de Olga, empezando por una crítica social. Bárbara, de vivir en un entorno privilegiado, pasa a uno en el que roza la marginalidad. Y esto nos hace pensar en hasta qué punto somos quienes somos por nuestro hardware biológico o por nuestro entorno. Que, hablando de hardware biológico, está también el tema de hasta qué punto nuestro físico influye en quienes somos y en cómo reaccionamos.
Otro tema importante es, sin ser Olga una ludita ni nada parecido, una crítica a la tecnología; más en concreto a la alegría con la que cedemos nuestros datos. Y a la alegría con que los tratan las empresas.
Y no es menos importante la reflexión que hace el texto sobre la maternidad. Sobre una maternidad que a la mínima puede volverse tóxica, algo en lo que no es fácil pensar y que seguro que despertará opiniones encontradas, pues hay quien dice que la novela tiene un final feliz… Y yo no lo tengo nada claro. O, como poco, haciendo uso de mi superpoder del galleguismo, diría que depende para quién.
En fin, que me ha encantado la novela y no sólo porque Olga sea muy amiga mía; ya estás tardando en leerla antes de que hagan la película para luego poder opinar si te ha gustado más la peli o el libro.
Además, como Olga está más que acostumbrada a escribir guiones, no necesita 800 páginas para contarnos esta historia, lo que siempre es de agradecer teniendo en cuenta todo lo que hay que leer y que cada vez tenemos menos tiempo para ello.
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