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72è Congrés MOROP a Chemnitz (Alemanya)
El 72è Congrés MOROP es celebrarà enguany a Chemnitz, Alemanya, de l’1 al 7 de setembre de 2025.
Podeu descarregar el programa preliminar del Congrés.
Development » Packages #2262 (stable)
Eurostar depot capacity increase to support cross-Channel competition
Airbus construirá la nueva plataforma para el aterrizaje en Marte del rover Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea
Impresión artística del aterrizaje de la misión en Marte – Airbus
La Agencia Espacial Europea (ESA), junto con Thales Alenia Space, el contratista principal de la misión, acaba de anunciar que ha contratado a Airbus para construir una nueva plataforma de aterrizaje para la misión ExoMars.
ExoMars, que empezó su desarrollo en 2001, está formada por dos componentes: un orbitador, que fue lanzado como ExoMars 2016 y que lleva en servicio alrededor de Marte desde 2018, y el rover Rosalind Franklin.
Rosalind Franklin tenía que haber sido lanzado como ExoMars 2018 en, efectivamente, 2018. Pero no estuvo listo a tiempo. Ni como ExoMars 2020. Y aunque por fin estaba listo para ser lanzado como ExoMars 2022 la rotura de relaciones entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia espacial rusa Roscosmos tras la invasión de Ucrania hizo que se quedara sin plataforma de aterrizaje, que ponía Rusia. Así que tampoco pudo ser lanzado ese año.
Pero aún así la ESA decidió seguir intentando lanzar el rover, pues será el primero capaz de tomar muestras hasta dos metros por debajo de la superficie del planeta gracias a su taladro. Si esta vez todo va según lo previsto despegará en 2028 para aterrizar allí en 2030.
La nueva plataforma es muy similar a Kazachok, la plataforma rusa que no llegó a ser utilizada. Tras la maniobra de frenado atmosférico y el descenso en paracaídas hará un aterrizaje sostenido por sus cuatro motores. Una vez sobre la superficie de Marte, desde el control de la misión decidirán por cuál de las dos rampas de descenso de la plataforma bajará el rover a la superficie.
Impresión artística de Rosalind Franklin bajando a la superficie de Marte – Airbus
Aunque disponer de una plataforma de aterrizaje quizás no sea el final de los eternos problemas de esta misión, ya que junto con Kazachok la invasión de Ucrania por parte de Rusia también supuso que se quedara sin lanzador, que iba a ser un cohete Protón.
Ahora se supone que lo pondrán los Estados Unidos. Pero en el clima de tensión internacional que está creando la administración Trump y a la vista del recorte de gastos que quiere imponer a la NASA, yo no las tengo todas conmigo.
La colaboración de la NASA se supone que también incluye calentadores de radioisótopos (RHU) a base de plutonio-238 que servirán para mantener la temperatura de los componentes del rover a niveles compatibles con la vida electrónica. Y, de nuevo, habrá que ver si se mantiene.
Será la tercera vez que la ESA intente aterrizar en nuestro planeta vecino. La primera fue en 2003, con el aterrizaje de la sonda Beagle, que si bien se posó de una pieza sobre él, no llegó a entrar en servicio porque sus paneles solares no se desplegaron correctamente. La segunda fue en 2016, con el intento de aterrizaje del módulo Schiaparelli, que era un demostrador para el aterrizaje de ExoMars 2018. Aunque un error de software hizo que terminara estampado contra el suelo.
Renfe anuncia un AVE sin transbordo entre Sevilla, Córdoba, Aragón y Cataluña desde el 23 de abril
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Test Releases » bobjacobsen #220 (stable)
Hoy es el día del backup: ¿ya has hecho copia de seguridad? ¿Y el resto de los días?
Hoy es el día de backup. Y ya sabes lo que se dice:
Hay dos tipos de personas que usan ordenadores¹: aquellas que ya han perdido datos y aquellas que los van a perder.
Yo ya he estado ahí. Así que desde hace muchos años mi estrategia en cuanto a copias de seguridad es la regla del 3-2-1: mantengo al menos tres copias de mis datos en al menos dos soportes distintos y al menos una en un lugar remoto.
También es fundamental asegurarse de que las copias estén actualizadas, claro. Y de que, en caso de necesidad, podrías recuperar datos de esas copias. En ese sentido yo copio todo en el formato nativo de macOS, que es la plataforma que uso –y eso incluye las copias locales de mi móvil– para no depender de que funcione o no una utilidad de hacer copias de seguridad en el momento en el que necesite recuperar algo.
En casa lo tenemos organizado así:
- Copia 1: un RAID Drobo. Tiene más de 10 años y no tiene acceso por red, con lo que cada uno vuelca en él por USB o Firewire lo que quiere conservar.
- Copia 2: cada noche el RAID se sincroniza con un disco duro externo WD Black mediante un proceso automático de Carbon Copy Cloner. Aquí lo importante es que las dos copias están en distintos soportes por si alguno de ellos viniera con un bug en el firmware o lo que sea.
- Copia 3 (y remota): varios discos duros portátiles de 1 o 2 TB de distintas marcas y modelo que he ido comprando según he ido necesitando y que guardo en mi despacho. Uso un disco «mensajero» para ir llevando los datos más recientes de casa al despacho o para actualizar lo que haga falta. Sí, lo ideal sería mantener esas copias sincronizadas a través de Internet pero en mi caso no es posible por políticas de seguridad de la red corporativa.
Además, cada uno de nosotros tenemos un disco externo para mantener una copia en TimeMachine for if the flies. Así que tenemos cinco copias de casi todo según lo actualizada que esté la copia de TimeMachine: la que está en vivo en el ordenador, las tres copias de seguridad, y la de TimeMachine.
Y sí, ya sé que hay servicios que ofrecen copias de seguridad en la nube. Pero mucho ojo con eso, porque dependes de las condiciones de uso. Y de que un día borren tus datos porque patatas. Y si esa copia en la nube es en realidad la única copia de tus datos –a veces manejamos un extraño concepto de copia de seguridad– pues buena suerte al intentar que te los restauren. Así que vale, úsalos. Pero no dejes de tener copias a mano que sólo dependan de ti.
¡Venga, corre a actualizar esa(s) copia(s) de seguridad!
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¹ O móviles o tablets o similares.
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Development » Deprecations #2109 (stable)
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La ciencia de dos algoritmos que nos permiten viajar en coche sin mayores problemas
Este artículo se publicó originalmente en Tecvolución, el blog de Volvo en el que colaboramos desde hace una década, dedicado a las tendencias tecnológicas aplicadas al futuro de los coches, la sostenibilidad, la innovación y el ocio digital.
Un algoritmo es un método para lograr un objetivo siguiendo una serie de reglas definidas paso a paso. Los ordenadores y otros dispositivos utilizan algoritmos más o menos complejos para todo tipo de tareas, desde ordenar una serie de números a hacer salir a un robot de un laberinto o mantener estable la temperatura de una habitación. Relacionados con el mundo del automóvil hay dos que resultan especialmente interesantes y que –sin que mucha sea consciente de su existencia– nos ayudan en el día a día. Tienen nombres propios: Dijkstra y Kalman y están relacionados con los sistemas de navegación y rutas.
El algoritmo de Dijkstra, llamado así en honor de su descubridor el informático Edsger Dijkstra allá por 1959, es la forma de encontrar la ruta más corta entre dos puntos de un mapa. Es una forma eficiente de solucionar un problema aparentemente sencillo pero en realidad muy complejo, dado que el número de posibles rutas de un lugar A a otro lugar B, si se tienen en cuenta todas las posibilidades, crece exponencialmente a medida que aumenta el número de puntos.
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Para resolver el problema se reduce el mapa de carreteras y callejero a lo que en matemáticas se denomina un grafo: una serie de puntos o vértices (ciudades o lugares concretos, como los portales de una calle) conectados por caminos o aristas. En su forma más básica y simplificada se conocen las distancias que conectan unos puntos con otros (que en el algoritmo se llaman «pesos») y a partir de ahí se van aplicando las reglas del algoritmo, empezando por el punto de salida. El resultado al cabo de unos cuantos cálculos y pruebas es el camino óptimo: el más corto.
Naturalmente, el algoritmo de los navegadores más complejos tiene en cuenta otros factores (y existen algoritmos similares al de Dijkstra, como el llamado algoritmo A* o el Bellman-Ford, con sus ventajas o desventajas). Se puede, por ejemplo, usar el dato del tiempo que se tarda en ir de un punto a otro en vez de la distancia, si lo que se quiere es llegar antes en vez de recorrer la mínima distancia. Esto puede hacerse conociendo los límites de velocidad en cada tramo camino – información que suele estar en los mapas. O, como se hace actualmente, considerando un histórico de la velocidad típica de los coches que pasan por allí e incluso del estado del tráfico en tiempo real. Estas variantes permiten responder incluso a preguntas como: ¿a qué hora tengo que salir para llegar a las 10.00 a tal sitio? y que el resultado sea preciso y esté perfectamente justificado.
El otro algoritmo es el filtro de Kalman, que sirve para «identificar el estado de un sistema dinámico lineal cuando se le añade ruido blanco». Esta explicación teórica suena un poco complicada, pero traduciéndola a un lenguaje más fácil de entender podría decirse que es lo que permite que el navegador GPS pueda seguir con una ruta cuando se pierde la señal o no hay cobertura: el sistema (el cálculo de la ruta en base a los datos disponibles) se ve afectado por ruido (en este caso: datos incompletos por falta de señal) pero aun así mantiene actualizada la posición en el mapa. Gracias a sus cálculos a modo de estimador recursivo permite conocer la posición, tiempo, y velocidad –dentro de unos límites– aunque no se esté obteniendo la información en tiempo real sino un poco de «ruido».
El efecto del filtro de Kalman es lo que permite que el navegador siga funcionando aún dentro de un túnel cuando no se puede recibir la señal de los satélites GPS: el icono del vehículo traza la ruta calculada a la velocidad prevista durante cierto tiempo. También produce el efecto de que cuando tomamos una salida de la autopista el navegador se confunda durante un breve instante suponiendo que hemos ido por el camino previsto (puesto que tarda en actualizar los datos reales del GPS y recalcular la ruta). Gracias a ese filtro los aviones, naves espaciales y automóviles pueden «seguir su ruta» a pesar de que las señales de posicionamiento no se reciban perfectamente.
Recientemente se ha anunciado que Los túneles de la M-30 instalarán un sistema bluetooth para facilitar la navegación GPS en la primavera de 2025. Son las llamadas balizas Bluetooth (beacons) que se usaban tradicionalmente en interiores, en centros comerciales y sitios así. La idea es instalar una baliza cada 20 a 40 metros, de modo que aumente la precisión y no sea problemático perder señal satelital del GPS.
{Imagen: Kalman Filtering (CC) Wikimedia}