Sindicador de canales de noticias
FGV ofrece cada día cerca de un millón de plazas entre Metrovalencia y Tram dAlacant
Valladolid Campo Grande centraliza desde el lunes el acceso de viajeros por la calle Recondo
La nueva app de Renfe Cercanías supera los 1,1 millones de descargas en su primer mes
Kombiverkehr estrenará en octubre un nuevo servicio entre Alemania y España
Licitado el estudio para la fase inicial del Eje Transversal Ferroviario, en Cataluña
La AESF avala las medidas de control aplicadas por Renfe en los trenes S106
Empaquetamiento de cuadrados
Hallar el cuadrado más pequeño capaz de contener n cuadrados unitarios sin que se solapen.
Me encantan este tipo de problemas matemáticos: el empaquetamiento óptimo de cuadrados, de 1 a 100 [zoom a alta resolución].
Aunque en muchos casos no hay nada que hacer excepto apilarlos de lado a lado, otras configuraciones son muy ingeniosas, con cuadrados apilados en ángulos casi imposibles, pero más óptimos que de la otra forma.
Recuerdo que Martin Gardner solía publicar muchos en su columna Juegos matemáticos, y existe una gran variedad de ellos. La colección de la imagen, que muestra los «récords» actuales, está recopilada por Joshua Levy, junto con código el Github para explorar el problema.
Relacionados:
- Un problema geométrico de círculos, cuadrados y un área
- Los problemas geométricos de SolveMyMaths
- ¿Cuántos cuadrados cuentas?
- Los curiosos octógonos suavizados pobremente empaquetados
- Los cuadrados geomágicos de Lee Sallows
- Una idea para memorizar los cuadrados de los números del 1 al 99
- El cuadrado mágico de decimales de π
- Los cuadrados mágicos de George Widener
Spaceships, el Asteroids al revés, donde no eres la nave, sino el campo gravitatorio que dirige los asteroides
En Spaceships, a Trey Bastian se le ocurrió crear una innovadora versión de Asteroids en la que el jugador no controla la nave: controla los campos gravitatorios que afectan a los asteroides. Eso sí: el juego tiene todo el look del clásico, gráficos vectoriales fosforescentes simulados incluidos, y también las rítmicas notas graves electrónicas que acompañan como música de fondo y se van acelerando, para recrear la experiencia al 100%.
La primera pantalla comienza con tres asteroides y una nave enemiga. El objetivo es colocar «pozos de gravedad» para curvar sus trayectorias, convirtiéndolos en proyectiles. El objetivo no es sobrevivir a los asteroides, sino destruir las naves y procurar que queden asteroides suficientes para embestir a cuantas más naves mejor antes de que pulvericen las piedras con sus disparos láser.
Cada pozo gravitatorio dura unos 2,5 segundos y consume energía (que es limitada). Se pueden «detonar» antes de tiempo para dar un último empujón a los asteroides que estén más cerca de las naves. Puede haber hasta tres a la vez, de modo que aquello acaba pareciéndose menos a un videojuego y más a dibujar tirachinas invisibles en el espacio. Según se avanzan pantallas aparecen más naves, aparecen algunas que persiguen los asteroides grandes, atacan los pozos o llevan blindaje. El marcador va contabilizando las naves destruidas y cuántas pantallas se superan.
Se pueden configurar algunos detalles del juego: el sonido, las estelas y el brillo, entre otros, y además se puede jugar vinculándolo a una cuenta de Bluesky para aparecer en las tablas de récords. El título no exagera: las naves están ahí para que hagamos con los asteroides lo que normalmente hacían con nosotros.
(Vía Kottke.)
Relacionados:
La quincuagésimo sexta conferencia Watford sobre la arquitectura y el diseño ferroviarios se celebrará en París
Teltronic suministrará la red comunicaciones banda ancha de las nuevas líneas de Chile
Renfe organizará actividades gratuitas en la Semana Europea de la Movilidad
FGV adjudica por 21,7 millones el suministro de energía eléctrica anual para Metrovalencia y Tram dAlacant
FGC adjudica la redacción de un proyecto de aparcamiento subterráneo en la futura estación de Igualada
Las obras de renovación de la vía reducen en 19 minutos el viaje entre Ciudad Real y Badajoz
Nueva conexión internacional ICE entre Alemania y Bélgica
Metro de Madrid reforzará hasta un 250 por ciento el servicio para el Gran Premio de España de Fórmula 1
BNE Digital, más de 400.000 obras para abrir pestañas una tras otra y perder la noción del tiempo
- Un museo con 5,8 millones de obras, muchas de ellas dominio público
- Miles de imágenes de dominio público sobre la biodiversidad del planeta
- 375.000 obras del Museo de Arte Metropolitano de Nueva York
- Smithsonian Open Access: una plataforma de contenido libre y gratuito
- «España en mapas» en un gigantesco volumen digital gratuito
- Standard Ebooks, libros electrónicos gratis con un extra de calidad
- Manuscritos de Lewis Carroll en la Web
- LibriVox es una colección de más de 700 audiolibros de dominio público
- The Internet Archive ya ha alcanzado los 90 petabytes y sigue creciendo
- Empieza a funcionar la Biblioteca Digital Mundial
El Skylab y el ordenador de IBM que despertó tras cuatro años como si el tiempo no hubiera transcurrido
El Skylab fue la primera estación espacial estadounidense, un laboratorio que la NASA lanzó al espacio en 1973 para estudiar el Sol, observar la Tierra y comprobar cómo se desenvolvían los humanos en estancias prolongadas en órbita. Durante 171 días trabajaron allí tres tripulaciones, hasta 1974. Luego permaneció en órbita hasta los seis años, 1979.
IBM suministró los ordenadores que controlaban su orientación y la de sus instrumentos, los llamados ATMDC (Apollo Telescope Mount Digital Computer). Su historia aparece en The Skylab Computer System, un capítulo de Computers in Spaceflight: The NASA Experience, de James E. Tomayko y tiene algunas anécdotas muy buenas.
Un ordenador potente para la épocaEl sistema llevaba dos ATMDC, basados en el procesador TC-1 de la familia IBM 4Pi. Eran máquinas de 16 bits con 32 KB de memoria cada una (menos que un Commodore C-64, vamos). Una trabajaba y la otra permanecía apagada como reserva. Lo de tener un ordenador de repuesto ya era buena idea antes de que existieran las «actualizaciones automáticas». Hay que tener en cuenta el estado de la informática en aquella época; por situarnos, podrían haber elegido un PDP-8, un PDP-11 o quizá un HP 2116A, que eran lo más de lo más.
El estreno del Skylab fue bastante más emocionante de lo recomendable, para susto de todos. Durante el lanzamiento se perdió un panel solar, otro se quedó atascado y la estación sufrió daños en su protección térmica. Los controladores tuvieron que utilizar el ordenador durante dos semanas para mantener un equilibrio entre generar electricidad y evitar que el laboratorio se recalentara mientras preparaban las reparaciones que llevaría la primera tripulación. ¿Cómo se resolvió todo aquello?
Seguir leyendo: El Skylab y el ordenador de IBM que despertó tras cuatro años como si el tiempo no hubiera transcurrido





