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Ejecución de la última fase de empuje del viaducto de Los Tramposos
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Nuevas propuestas educativas de los museos del Ferrocarril para el curso 2026-2027
Eco Raíl finaliza su capacidad operativa para la autopista ferroviaria Algeciras-Zaragoza
Renfe prevé incorporar en 2027 los abonos y billetes de transporte a sus aplicaciones móviles
El Ordenador Personal, revista mítica
Menuda joyita me he encontrado revolviendo las cajas del trastero. Un ejemplar de El Ordenador Personal, la mítica revista con la que muchos aprendimos a manejarnos con los ordenadores. Esta fue la primera vez que compré una revista informática, y data de abril de 1983, así que yo era un quinceañero todavía. Esta era el número 14, así que debía llevar publicándose desde 1981.
Como se diría hoy en día, leer un ejemplar de estos, probar un programa, ver explicado un algoritmo o incluso mirar los anuncios de máquinas fantásticas te volaba la cabeza. Para muchos de nosotros, el día primero de mes era el mejor, simplemente porque podías ir corriendo al quiosco a por un nuevo ejemplar.
El ordenador personal incluía no solo artículos generales sino también muchos listados para probar. Lo único malo era que al abarcar todo tipo de ordenadores personales (muchos «familiares») tan solo solían servirte una pequeña parte de los programas que publicaban. Algunos incluso eran para las calculadoras programables. Si te entraba el ansiaviva podías intentar adaptarlos, pero claro, no todos los ordenadores tenían las mismas capacidades (imagina mi VIC-20 de 3,5 KB), así que…
De todas las revistas que empezaron a surgir en aquella época, esta era la más profesional. El resto solían ser más divulgativas, específicas para una marca o sistema determinado (Spectrum, MSX, Apple…) Al menos hasta que aparecieron Byte, PC World, PC Magazine y otras. Muchas se pueden encontrar digitalizadas en The Computer Magazine Archives (alabado sea el Archivo).
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- Tu primer ordenador
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GPT-6 Astra descifra en dos días un mensaje criptográfico de la máquina Enigma de hace 85 años
Cuentan en Crypto Cellar Research cómo GPT-6 Astra ha descifrado en dos días el conocido como «mensaje MVUEH», enviado por el ejército alemán nazi el 10 de julio de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial. Según cuenta la historia, la estación de la división SS-Totenkopf lo recibió a las 17:30 y lo registró con el número 172.
Es sabido que tras la guerra se descifraron muchísimos de aquellos mensajes, a veces por entretenimiento o por probar nuevo software y métodos. Aunque el MVUEH se publicó en Internet en 2005, nadie había logrado resolverlo todavía. Un desarrollador de software Carter Leffen pidió a GPT-6 Carter Leffen que probara con alguno de los mensajes pendientes. Astra eligió este, lo relacionó con otro descifrado en 2017 y programó en Python y C++ sus propias herramientas para buscar la clave, incluyendo un simulador de máquina Enigma (!)
El mensaje original eran estas 82 letras:
ICRVSORMCCWQTATYEVFXDBZGGSNXWLPSYWZYTCBSWULRTBZCVGODVJUSLSOOMJQJZSXSEBZPEYMDNXJYTCQue se descifraba como [añadiendo espacios]:
BTTE UM ANGABE DES MARSQWEGES X BEFINDE MIQ IN X ROSENOW ROSENOW X SOFORT FUNKANTWORT X WASCHBBSCHY que, traducido al castellano sería algo así como
Por favor, indique la ruta de marcha. Me encuentro en Rosenow, Rosenow. Responda inmediatamente por radio. Waschbusch.La pista decisiva fue la repetición del texto ROSENOW ROSENOW. Weierud confirmó que la clave y el texto obtenido eran correctos. El mensaje conserva erratas, incluida «BTTE» por «BITTE». La clave además es distinta de las otras que se conocían para aquel día (eran cambiadas, no tan a menudo como se debería). También complicaron el trabajo varios errores al transcribir el criptograma y un cambio de posición del rotor izquierdo en la letra 72.
Astra encontró así, 85 años después de que fuera enviado, el enigmático mensaje en el que un tal Waschbusch pedía indicaciones para continuar la marcha. No sabemos si llegó a su destino o no.
(Vía Tom’s Hardware.)
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Modellbahn Union
Adivinar números al estilo Fermi: un juego donde ganar o perder es cuestión de precisión
Daniel nos escribió para hablarnos de Cuánto Crees, un juego que ha creado y que es divertido, variado, rápido, ligero y sencillo. Tiene además la gracia de ser multijugador. Basta arrancar el juego en un teléfono móvil, escribir los nombres de los participantes e irlo pasando de mano en mano. Lo que hay que hacer es resolver problemas de Fermi, ese tipo de cuestiones triviales donde es mejor pensar cómo se calcula algo y aproximarlo que dar con el valor exacto.
Cada participante elige su cifra a ciegas mediante una rueda, apropiadamente, logarítmica. Gana quien más se acerque al valor correcto. No hace falta haberse aprendido una enciclopedia ni recordar todos esos datos de trivia como en otros juegos. Aquí se trata de estimar órdenes de magnitud y confiar en que el grado de disparate que escribas sea más razonable que el de los demás.
¿Cuántas burbujas hay en una botella de champán? ¿Cuántas veces parpadea una persona a lo largo del año? Son dos ejemplos de las 1.556 preguntas repartidas en 31 packs que incluye el juego ahora mismo. Se puede elegir con cuáles jugar, o… darlo todo. Lo interesante es decidir si la respuesta anda por los miles, los millones o más allá. Hay una excepción para las preguntas sobre años, porque con esa escala 1789 y 1989 quedaban prácticamente pegados. Doscientos años de historia merecían algo más de separación al elegir la respuesta.
También tiene su encanto cómo está construido el juego. Según su autor, cabe en una web estática de 550 KB, sin backend, cuentas, publicidad ni scripts para analíticas, y además funciona sin conexión.
Es un planteamiento más que apropiado para pasar un rato leyendo, calculando a ojímetro y comprobando quién lo afina mejor, mientras te echas unas risas. La dificultad está en entender las preguntas y preguntarse cómo calcular a ojo cantidades poco familiares. He visto preguntas que van desde cuántas ruedas tiene un autobús urbano a cuántos metros tiene un rollo de papel de cocina… No pueden ser más variadas.
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Hackers y ciberseguridad: un punto de encuentro para aprender de los que saben lo que tú no sabes
Una de las preguntas más típicas que nos han llegado siempre a Microsiervos es: «Quiero ser hacker, ¿qué tengo que hacer?» Así que hemos recibido con alegría un correo de Josué donde nos presenta Mundo Hacker, una comunidad gratuita de hacking y ciberseguridad en español que ya reúne a cientos de miembros y que cuenta con más de 12 canales activos.
La propuesta de Mundo Hacker es clara: aprender desde cero, sin pagar cursos ni demostrar que naciste sabiendo usar Linux. Josué creó el proyecto para organizar un poco todo esa información que está dispersa por ahí, incluyendo los tutoriales y cursos y las diversas comunidades en donde se puede preguntar para aprender (a ser posible, sin recibir collejas digitales).
El punto de encuentro está en un Discord, con contenidos sobre hacking ético, redes, pentesting, análisis de malware y búsqueda de vulnerabilidades. También hay retos de OSINT (investigación en fuentes abiertas) y CTF (desafíos en los que hay que resolver pruebas para encontrar una «bandera» digital, capture the flag).
Quienes prefieran aprender viendo cómo lo hacen otros pueden simplemente consultar las explicaciones de las soluciones de esos retos. La comunidad incluye además consejos e ideas según las especialidades, orientación sobre las certificaciones y un canal de empleo. Es algo de material con el que empezar con los primeros comandos como hace todo buen newbie y seguir profundizando según los intereses y conocimientos de cada cual.
Entre las herramientas del servidor hay un bot propio que permite consultar CVE, los avisos de vulnerabilidades conocidas, en tiempo real. También lo han hecho un poco gamificado, con niveles y rangos que recompensan la participación, además de proyectos y actividades para practicar junto a otras personas. Y es que no hay mejor zanahoria para un hacker que proponerle un reto y darle estrellitas virtuales cuando lo completa.
La web reúne toda la información del proyecto y los accesos a la comunidad, incluida una sección para recién llegados –gran idea– que es una buena guía. Según cuenta su creador, todo está creado por amor al arte… del hacking, en este caso.
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Vinilogy busca vinilos en tiendas independientes y los clasifica con esmero y buen criterio
En un mundo de streaming, Spotifys, Apple Music y CDs, los vinilos aguantan a pesar de todo. El caso es que recibimos un correo de Carlos, un profesional de la tecnología y comprador de vinilos desde hace años, para presentarnos Vinilogy, un buscador gratuito de vinilos en tiendas independientes de España, que permite localizarlos y comparar sus precios. Así de sencillo. Funciona rápido, funciona bien y los enlaces permiten llegar a los sitios en los que hacer las compras. Más directo y fácil, imposible.
Basta realizar una búsqueda o elegir una categoría para ver cómo funciona. Lo primero que se indica es si están disponibles directamente o bajo pedido, junto con el enlace a la tienda online. Según su creador, funciona sin publicidad, no vende nada, ni cobra comisiones. Su intención es simplemente acercar los compradores a las tiendas y también proporcionar a los visitantes artículos de quienes escriben sobre música. El directorio ya tiene unas veinte tiendas con buena parte de su catálogo incorporado.
¿Cómo funciona? El desarrollo combina entre bambalinas datos de Discogs y MusicBrainz con biografías de Wikipedia, catálogos comerciales y reseñas enlazadas a medios musicales españoles. Un megamix que funciona muy bien.
El catálogo se puede explorar por artista, estilo o precio, además de consultar las novedades y próximos lanzamientos, que sorprendentemente todavía los hay (tratándose de algo tan analógico). La lista de deseos permite guardar álbumes que todavía no están disponibles y recibir avisos cuando aparezcan. Otra función curiosa es comprobar qué discos de tu colección (puedes conectar la tuya de Discogs) tienes en CD pero existen también en vinilo, con información sobre dónde comprarlos. Una herramienta apropiada para quienes consideran razonable pagar otra vez por un disco que ya tienen en otro formato. Que cosas más raras se han visto.
Carlos aporta también algunas cifras de el gran análisis de precios que ha podido hacer a partir del catálogo completo: el precio promedio es de 27,99 euros, con una de cada siete ofertas por debajo de 20 euros. No hay mucha diferencia entre tiendas; el promedio es de unos tres euros para el mismo disco. Esto hace que sea importante comprobar los gastos de envío (y de qué edición concreta se trata) antes de comprar, porque puede haber diferencias mayores. Para esas cosas es difícil la automatización y hace falta el «ojo de coleccionista».
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