Sindicador de canales de noticias
Las marcas de agua de la IA: huellas invisibles que no demuestran quién escribió algo pero puede parecer que lo dicen todo
Últimamente se está hablando mucho de las marcas de agua (watermarking) en textos generados por los modelos de lenguaje de las IA. ¿Deberían los textos producidos por una IA llevar una marca invisible que permita reconocerlos? Y todo a raíz de que Anthropic hiciera público el sistema que utilizará su LLM Claude pero, sobre todo, porque el artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial ya es aplicable desde el 2 de agosto de 2026.
¿Qué pide la Unión Europea? Según el texto oficial de la ley, explicado para legos, se obliga a los proveedores de sistemas IA que generan audio, imágenes, vídeo o texto sintético a hacer que esos contenidos puedan identificarse mediante marcas legibles, utilizando «soluciones eficaces y razonablemente robustas» (toma generalización).
Pero hay un matiz importante: el propio artículo excluye los sistemas que simplemente realizan lo que sería una ayuda a la edición o que no modifican sustancialmente los datos o su significado. Para textos sobre asuntos de interés público, es decir las noticias en prensa, radio, TV e internet principalmente, existe además una obligación de informar al público, excepto cuando haya una revisión o control editorial humano posterior y una persona (física o jurídica) asuma la responsabilidad editorial.
Curiosamente la ley no dice que «todo lo que toque una IA deba considerarse escrito por una IA», ni obliga específicamente a utilizar una frase o aviso concreto. Simplemente exige que esté indicado y se pueda detectar (presumiblemente, de forma automática por otro software). Según el Código de buenas prácticas sobre transparencia de contenidos generados por IA, firmado por Anthropic otras 190 organizaciones y empresas, existen formas prácticas de cumplirlo. Hay un método para textos y otros para imágenes y similares, donde Anthropic empleará además C2PA que son metadatos firmados criptográficamente que permiten comprobar si se ha alterado el contenido.
En aquel momento, parecía buena ideaAunque la idea parece en principio loable, el debate está candente, tal y como deja ver el artículo de Guillaume Meyer Por qué estoy en contra de las marcas de agua de la IA. Meyer ha creado watermarks-remover, un proyecto que elimina las marcas de agua dejando los textos con una pulcritud intachable como «no detectables». Alcanzó 2 millones de visualizaciones y 9.000 estrellas en GitHub en menos de 3 días.
Su argumento central es fácil de entender: que una máquina haya intervenido de algún modo en un texto no significa que sea su autora. Puede haberlo escrito una persona y haber pasado después por Claude para corregirlo, traducirlo, resumirlo o modificarlo. De hecho, raro sería ver un texto que no haya pasado por una máquina que actúa como corrector ortográfico, traductora o incluso como revisora de estilo SEO. Así que, eso no merece ser detectable, ergo… fuera marcas.
¿Cómo funcionan las marcas de agua de Claude?Seguir leyendo: Las marcas de agua de la IA: huellas invisibles que no demuestran quién escribió algo pero puede parecer que lo dicen todo
Vilagarcía se empapa con su Festa da Auga en un domingo de calor intenso y tras una noche de pocas incidencias
Las predicciones de Elon Musk, el moderno «Casandra», para el futuro cercano. Tú aguanta 10 años, que va a ser mejor que jubiliarse
Se le puede amar o se le puede odiar, pero como se suele decir, no deja indiferente. Elon Musk, el hombre del billón de dólares, ha concedido una larga entrevista a Zanny Minton Beddoes, la directora de The Economist. Para mí podría calificarse de un encuentro ligeramente hostil, y en algunos momentos incluso un tanto bronco. En ella la periodista le discute varias veces sus premisas hasta el punto de llevarle a defenderse por la tangente: acusando a los medios.
«Soy muy bueno prediciendo el futuro. Mi promedio de aciertos es muy alto para un humano (…) Y aunque falle en las fechas, las cosas acabarán sucediendo.
– Elon Musk
tras compararse con la mitológica Casandra
Haciendo predicciones a futuro ya le hemos visto muchas veces: que si coches que conducen completamente de forma autónoma (no tanto, lo dicen en el manual), que si viajes a Marte (ejem), que si androides para realizar todo tipo de tareas (que están por ver)… En fin. Pero, para que no se diga, aquí van fechados a hoy 15 de agosto de 2026, sus predicciones para los próximos años:
- ≈2031 («en unos 5 años»): la IA superará la suma de toda la inteligencia humana y podrá hacer casi todo mejor que una persona.
- Antes de 2036: la IA y la robótica dominarán prácticamente toda la economía y la sociedad.
- 2036: la IA será muy superior a toda la inteligencia humana combinada.
- 2036: llegará una era de enorme abundancia, con IA y robots produciendo bienes y servicios casi sin límite.
- 2036: «el dinero no importará», porque dejará de ser necesario para repartir bienes escasos.
- ~2036 : los humanos ya no estarán al mando de una IA mucho más inteligente que ellos.
- ~2036: prácticamente cualquier trabajo podrá hacerlo mejor una IA o un robot.
- ~2036: trabajar será opcional, algo parecido a cultivar un huerto por afición.
- ~2036: llegará la «singularidad» de la IA y los robots, a partir de la cual resulta difícil prever qué sucederá.
- ~2046: Habrá una guerra civil en Reino Unido, al menos si continúan las tendencias actuales.
Como puede verse, 2036 va a ser jauja: el dinero no importará, habrá abundancia de todo y trabajar será opcional. Así que no preocuparse: los que no se hayan jubilado antes, seguro que se «jubilan» entonces. (Procura no estar en el Reino Unido, eso sí.)
(…) En X me siguen 250 millones de personas, así que creo que hay mucha más gente que me quiere que gente que no.
– Elon Musk
confundiendo «número de seguidores» con «aprobación»
En la entrevista salen muchos más temas interesantes, sobre los que hay diversos puntos de vista: el rápido y competitivo crecimiento de China; todo lo relacionado con los chips y la litografía para la IA, el consumo de electricidad, la refrigeración de los centros de datos y también la regulación y seguridad de las compañías punteras en IA.
También habla de racismo, de redes sociales y de la libertad de expresión. Y de algún modo también aparece de repente el problema estadounidense de las muertes por armas de fuego: dice que comparativamente en Europa muere más gente debido a las olas de calor, y que no hay tantas noticias sobre la falta de aire acondicionado, aunque respecto a EE.UU dice que se debe a que no se encierra a los delincuentes violentos reincidentes.
En fin, es un variado megamix de opiniones de un visionario experto en todo, más incluso que el Xokas, que se autocalifica de optimista, pero no siempre aporta datos. Pero, me da la impresión por las fechas que plantea, que ciertamente optimista sí que es. Repasaremos estas predicciones en 2036, que este blog predigo que sí que va a durar. Lo apunto en la agenda.
Relacionados:
- Los siete pecados capitales de las predicciones sobre IA
- SpaceX aparca lo de ir a Marte para centrarse en la Luna
- El futuro era esto: un paseo entre IAs que trabajan, aconsejan y pueden reemplazarnos para «pensar» o currar
- Superinteligencias futuras
- La «singularidad tecnológica» que tal vez esté a la vuelta de la esquina
- ¿Y si la inteligencia artificial llega a superar a la humana?
- Un resumen rápido de las novedades de Tesla en el AI Day
- Una calculadora de la probabilidad de que se automatice tu puesto de trabajo en el futuro con robots o inteligencias artificiales
- Elon Musk desvela su increíblemente ambicioso plan para Marte
- «El mundo del mañana»: una demostración de cómo no acertar ni una predicción de futuro
Uno de los trucos del cerebro al dormir es «bajar el volumen» del mundo exterior y escuchar más al cuerpo
Dormir y soñar siguen teniendo mucho de misterio. Para mí sigue siendo una de las grandes incógnitas de la ciencia, aunque haya muchas teorías sobre por qué dormimos y por qué soñamos. Una de las preguntas más interesantes sobre este periodo de descanso obligatorio sin el cual no podemos vivir es cómo consigue el cerebro desconectarse sensorialmente del exterior sin dejar de funcionar, pero al mismo tiempo no ignorando por completo lo que sucede en el cuerpo… porque fuera puede haber «peligros» (¡y despertadores!)
Ahora un nuevo estudio de las universidades de Lausana y Ginebra aporta una pista sobre lo que han llamado redistribución del procesamiento sensorial. Según dicen, al entrar en sueño REM, la fase de sueño profundo, el cerebro no «apaga» todos los sentidos de golpe, sino que va cambiando de prioridades. Poco a poco va prestando menos atención a los sonidos del entorno y más a las señales internas, como pueden ser los latidos del corazón.
La diferencia entre las fases ligeras y profundas del sueño REM se conocen como fases tónica y fásica; esto sí es bien conocido. En el estudio, los investigadores estudiaron a 25 voluntarios durante dos noches mediante electroencefalografía (EEG), comparando las respuestas cerebrales ante los sonidos externos con las provocadas por los propios latidos del corazón. El patrón fue interesante y bastante claro: la respuesta a los sonidos disminuía poco a poco mientras que la atención a las señales cardíacas aumentaba.
La conclusión es que el cerebro no se limita a «cerrar la puerta» a los estímulos del exterior, sino que redirige su atención sensorial hacia dentro, al propio cuerpo. A partir de los datos de las mediciones, los investigadores crearon una especie de «índice audiocardíaco» que indica hasta qué punto el cerebro está más pendiente del cuerpo que del entorno. Además de suponer un pequeño paso para entender mejor cómo funciona todo esto dicen que también se podría usar para estudiar estados alterados de consciencia, como las personas que están en coma o casi inconscientes.
(Vía Medical Xpress.)
_____
Foto (CC) Pixhere.
Relacionados:
Dibujar, escuchar y sorprenderse: arte y golpes de tambor convertidos en sonidos
La explicación corta de Eigendrum es que si se hacen clics sobre la figura del recuadro el «tambor» hace ruidos agradables y divertidos. También se pueden pulsar algunas teclas, y cambiar de un círculo a un pentágono o una estrella, pero esa es básicamente la idea: convertir cualquier garabato en vibraciones y sonidos de tambor mediante avanzados cálculos geométricos.
La explicación larga es que Eigendrum, autodenominado «un estudio del plano vibratorio», es uno de esos experimentos que mezclan matemáticas, física y sonido de forma entretenida. El programa no reproduce sonidos pregrabados, ni se inventa los armónicos: resuelve ecuaciones y sintetiza las frecuencias resultantes. En las explicaciones (en Github) aparecen términos como Laplaciano, Bessel, Chladni o «par isoespectral de Gordon-Webb-Wolpert», que no son obvios de entender.
Para el resto de nosotros los mortales, lo importante es toquetear. Las vibraciones pueden verse gráficamente, lo cual es parte de la gracia. Hay algunos ajustes como la frecuencia, equilibrio o la malla, que algunas yo no sé ni lo que son. En total hay 11 figuras predefinidas, pero se pueden dibujar otras propias o definirlas mediante ecuaciones. Los resultados se pueden exportar con el audio en WAV y las imágenes en PNG. En conjunto es una web de esas misteriosas y agradables, ¿qué más se puede pedir?
Relacionados:
- Turtle.Audio hace de la música un producto de la composición visual
- Música visual con un osciloscopio
- Fractales que reaccionan con el sonido: más alucinantes todavía
- Los sonidos del conjunto de Mandelbrot
- Exploración de armónicos
- Cajas mecánicas de sonido: el encanto de lo antiguo
- Un chorro de agua grabado a 24 fps que adopta curiosas formas
Fuentes, fuentes, fuentes
Aquí van algunos enlaces sobre fuentes tipográficas a algunas curiosidades con las que me he cruzado últimamente:
Decoy Font es un experimento que convierte cada letra en una pequeña ilusión óptica, de modo que una misma letra codifica dos letras diferentes. De cerca se ve una cosa, al alejarse o desenfocar la vista se ve otra. El truco puede engañar a los modelos de IA, que se concentran más en los detalles. No es infalible, pero puede servir para esquivar a los OCR o como CAPTCHA. El concepto es bueno. Recuerda un poco a otras anti-tipografías y es bastante simple.
RandoFont. Es un sencillo selector de tipografías aleatorias de Google Fonts, que permite seleccionar cuántas se muestran a la vez y filtrar por alfabeto y estilos. Sin más.
La tipografía de la introducción de Blade Runner explicada con un detallado análisis. Explica cómo se usa la Goudy Oldstyle en el arranque de película de Ridley Scott, combinando mayúsculas, versalitas, cursivas, tamaños y colores. La introducción parece maquetada como si fuera la página de libro. La palabra Replicante aparece siempre en cursiva, y en rojo; los nombres propios en versalitas. Dicen que sirve para establecer el ambiente en el distópico Los Ángeles de 2019 antes de que empiece la historia.
Relacionados:
- Las anti-tipografías, un concepto interesante
- Cómo se pueden usar los rasgos de las tipografías para ocultar mensajes
- Millitext, la tipografía inconcebible de un píxel de ancho
- Una tipografía con variaciones aleatorias
- Los infinitos detalles de tipografías y marcas en Blade Runner
- Fuentes variables, un catálogo visual e interactivo
- Font Map, el mapa de relaciones entre las tipografías
- Las tipografías web de Google en una web renovada
- La app móvil WhatTheFont es «el Shazam» de las fuentes tipográficas
- Una colección con las fuentes pixeladas originales de los antiguos PC
Ein bescheidener Einstieg
Avances en robots que limpian la casa: los de Tau Robotics te apañan la casa o la oficina por 30 dólares la hora
¡Nuevos avances en robots que limpian la casa! Siempre son bien venidos. El caso es que vi pasar un comentario del CEO de Tau Robotics con un llamativo vídeo de sus robots humanoides de limpieza (además del que encabeza esta nota, de ABC News). Muy llamativo.
Lo que han hecho es crear un androide de peculiar aspecto y ofrecer un servicio de limpieza por 30 dólares la hora (de momento sólo «por invitación» y con lista de espera) supongo que para ver qué tal poco a poco. No parece que se les de mal, pero con los vídeos-demo ya sabemos.
El vídeo del tuit es curioso; el de las noticias es ligeramente distinto. Algunos de los vídeos están a velocidad ×1 (normal) y otros como el de la oficina a velocidad ×5. Los robots tienen un cuerpo menudo, van vestidos con pantalones y jersey y tienen cabeza de router (WTF?)
Lo más llamativo es que tienen movimientos sorprendentemente humanos, lo cual no está claro que sea lo óptimo, pero bueno. También parece que pueden trabajar en equipo, aunque supongo que pagando el doble. Además de eso, no son completamente autónomos: hay operadores remotos que los ayudan en ciertos momentos clave. Puedes imaginarte un montón de gente en un call-center mirando el interior de las casas y moviéndolos con el ratón o un joystick cuando se atascan, mientras comen doritos.
Las demostraciones no han dejado indiferente a nadie, para empezar por el precio. Si en España el precio de ese servicio oscila entre los 12 y 15 euros la hora (13 a 17 dólares), en San Francisco el precio suele estar entre 20 y 35 dólares la hora. Así que… ¿por qué pagarías 30 dólares por hora a un robot, si una persona puede hacer lo mismo? ¿Cómo se entiende el negocio si además el robot necesita un operador de apoyo (y además hay que traerlo y llevarlo a la casa)?
¿Limpian realmente bien las casas y oficinas? En los vídeos no se aprecia, pero tampoco se ven grandes sorpresas; simplemente robots limpiando mesas llenas de desperdicios, pasando el plumero y la bayeta, recogiendo bolsas de basura y pasando la aspiradora. Tareas sencillas pero variadas y útiles. De los baños no se dice nada.
¿Necesitan realmente ir «vestidos»? Quizá sea una forma de buscar el punto adecuado del valle inquietante: suficientemente humano para parecer humano, pero con la cabeza claramente robótica. ¿No son una intrusión en la privacidad? (no tanto el robot como los operadores remotos). En realidad, es casi lo mismo que si alguien viene a limpiar a casa… pero hay diferencias: ese alguien sería reconocible y localizable; en cambio a quienes operen a los robots desde países remotos no hay forma de conocerlos.
A mi me parecen divertidos. Quizá tengan un hueco entre quienes no les importe tanto el precio como el futurismo o, quien sabe, guste más a quienes prefieran tener robots que a personas con las que tienen que relacionarse y hablar (que también los hay). Que se preparen las roombas, que este paso las jubilan.
Relacionado:
Probamos el Geekom IT13 Max, un mini PC con puertos de todo tipo y muchas opciones de conectividad para casi cualquier uso que le quieras dar
He estado probando un mini PC Geekom IT13 Max. Como su propio nombre sugiere es un cacharro tirando a minúsculo. Pero tiene una cantidad sorprendente de puertos. Y potencia más que suficiente para la mayoría de las tareas que puedas echarle.
Lo primero que llama la atención es su tamaño. O más bien su falta de tamaño, ya que sólo mide 136×132×50,1 mm con un peso de 832 gramos, aunque la fuente de alimentación va aparte. Así que puedes colocarlo en casi cualquier hueco que tengas en la mesa. O incluso en la parte trasera de un monitor con la placa de montaje VESA que trae. Solo que en ese caso el acceso a los numerosos puertos se complica un poco, claro.
El exterior es de un plástico gris oscuro con la marca en la parte superior y los iconos correspondientes a los puertos. El chasis, sin embargo, es metálico, para ayudar con la disipación del calor, lo que se ve ayudado por rejillas en el lado izquierdo, casi totalmente ocupado por ellas, y en la parte trasera sobre los puertos. Geekom dice que gracias a la tecnología IceBlast 3.0 es capaz de disipar hasta 65 vatios de forma totalmente silenciosa.
En la práctica, y a pesar del calor que ha hecho durante el tiempo que lo he estado probando, en habitaciones a unos 25 grados, he visto que es completamente silencioso o casi cuando lo utilizas para tareas de lo ofimática –incluyo aquí navegación web y consumo de multimedia– o incluso edición de fotos. Pero en cuanto abres algún juego tiende a arrancar el ventilador. Que no es que sea muy ruidoso. Pero se oye.
En cualquier caso la termodinámica es la que es, así que el calor que genera su procesador Intel Core Ultra 9 185H con gráficos integrados Arc Graphics tiene que irse a algún sitio, so pena de que se tueste o de que tenga que estar todo el rato rebajando sus prestaciones porque se calienta demasiado.
Seguir leyendo: Probamos el Geekom IT13 Max, un mini PC con puertos de todo tipo y muchas opciones de conectividad para casi cualquier uso que le quieras dar
AstraPixels, un delicioso sistema solar en píxeles
Astrapixels es una pequeña, curiosa y deliciosa representación interactiva del Sistema Solar en pixel art. Contiene los planetas, lunas, asteroides, cometas y otros objetos celestes moviéndose en sus órbitas. Naturalmente, es un poco burdo y no está construido a escala, pero se entiende (aunque tiene un botón de «Escala real», pero la verdad es que lo desluce).
Es interesante que este simulador sea científicamente preciso: las posiciones están calculadas a partir de los datos del Astronomy-engine [Github] y las fichas de datos a las que se accede haciendo clic incluyen datos astronómicos junto con sus fuentes.
Una selección de objetos muy completaLa sección Browse («Examinar») permite leer sobre 171 objetos celestes, agrupados según por dónde orbitan: el Sol, los planetas… Además de eso hay 3.000 asteroides del cinturón principal generados mediante procedimientos, eso sí. ¿Lo mejor? Los botones que permiten verlo en tiempo real o acelerar el paso del tiempo a una hora por segundo, un día por segundo, una semana por segundo, etcétera.
Además de los 8 planetas principales y 5 planetas enanos hay 55 planetas menores con sus nombres, 12 objetos del cinturón de Kuiper, 6 cometas y 3 estrellas cercanas. También hay cientos de satélites naturales (el total actual son más de 250 y contando). En las fichas individuales se pueden ver datos como su tamaño, distancia, periodo orbital y otras curiosidades.
También hay una sección dedicada a los eventos astronómicos venideros, calculados para los próximos 180 días. Esa lista incluye conjunciones, oposiciones, lluvias de meteoros, eclipses y el perihelio terrestre.
Además de todo esto, y como «experimento comercial», por llamarlo de algún modo, está la tontá de que se puede pagar para «reclamar» un objeto celeste y ponerle un nombre/marca y un enlace, todo perfectamente no-oficial, claro. De 5 a 99 dólares, un poco caro para mi gusto (y además los planetas principales que son los que molan están solo en alquiler). Excepto esto, el resto merece la pena para disfrutar un rato de la mecánica celeste… en forma de píxeles gordos.
Relacionados:
- Atlas del espacio: una visualización interesante de nuestro vecindario
- Dios mío, ¡está lleno de asteroides!
- Mapas espaciales de 1 bit y muchos gigapíxeles
- Así sería el sistema solar si la Luna midiera un pixel
- El Daily Minor Planet, tu diario sobre asteroides que nos pasan «cerca»
- Astropical, un montón de información astronómica reunida en una web
Estudiar los eclipses hace 350 años sirvió para deducir que la luz no se transmite de forma instantánea
Estamos con el reciente eclipse de Sol que todavía alucinamos. Y da la casualidad de que tal día como hoy, un 14 de agosto pero de hace 350 años (en 1676) el astrónomo danés Ole Rømer registró un eclipse de Ío, uno de los satélites de Júpiter y, cavilando, cavilando, dedujo que la luz no se transmite de forma instantánea.
Y es que hace casi cuatro siglos no estaba del todo claro que la luz tuviera una velocidad determinada: ni había una teoría física apropiada sobre su «funcionamiento» ni había instrumentos para realizar las comprobaciones. Y, si la luz tenía velocidad, era tan alta que podría pasar por una transmisión «instantánea». Así que lo de Rømer fue una combinación de buena intuición y a la vez de una demostración convincente de que la luz no se propagaba instantáneamente de un lugar a otro.
Cómo hacer cálculos científicos, versión siglo XVIIA falta de relojes de precisión en la Tierra para realizar las mediciones utilizó como reloj astronómico a Ío, una de las lunas de Júpiter, que como sabían en aquella época emplea unas 42,5 horas en dar una vuelta completa al planeta. En cada órbita entra en la sombra de Júpiter y desaparece de la visión de los telescopios. Y esos eclipses pueden predecirse con bastante precisión.
Rømer, que trabajaba en el Observatorio de París, observó algo que llamó su atenci´n: los eclipses de Ío parecían producirse un poco antes de lo previsto cuando la Tierra estaba más cerca de Júpiter y un poco más tarde cuando se alejaba. Una diferencia que se acumulaba de eclipse tras eclipse para luego ir reduciéndose de forma similar.
La explicación a la que llegó Rømer fue de una aplastante sencillez: Ío no se adelantaba ni se retrasaba. Era la luz la que tardaba más o menos tiempo en llegar hasta la Tierra, dependiendo de la distancia que tuviera que recorrer.
En aquella época se sabía que la diferencia entre los puntos más cercanos y lejanos de la Tierra y Júpiter en sus respectivas órbitas era de unos 300 millones de kilómetros, algo que se había calculado con datos imprecisos sobre las distancias del Sistema Solar propios del siglo XVII. Y eso suponía un retraso de unos 22 minutos (en realidad son 16 minutos y 4 segundos; la distancia son unas 2 unidades astronómicas).
Aunque su estimación de la velocidad de la luz, cuyo valor ni siquiera llegó a publicar, era de c = 220.000 km/s, se quedó un poco corto; en realidad son 299.792,458 km/s. Pero como aproximación no está nada mal. Lo importante, que es en lo que se centró, era su afirmación que la velocidad de la luz era finita y no instantánea.
Y lo mejor de lo mejor: su deducción y los cálculos que hizo no requirieron de fuentes para generar luz, ni láseres, ni espejos ni relojes atómicos ni, por supuesto, ordenadores. Su laboratorio fue el propio Sistema Solar, mirar por el telescopio y anotar tiempos en un papel. Todo un astrónomo ingenioso.
Relacionados:
- Buscador interactivo de eclipses de Sol
- Eclipses solares
- La Estación Espacial Internacional grabada por primera vez pasando frente a Júpiter
- Un simulador de nave espacial relativista para viajar a velocidades cercanas a la de la luz y observar los efectos
- Telescope, mirando el pasado de la Tierra desde una nave espacial más rápida que la luz
- Júpiter estará en oposición estos días y podrán verse sus grandes lunas sin telescopio, solo con prismáticos
- Nunca volverás a ver Júpiter tan cerca como esta noche… aunque tampoco se va a notar tanto
El tráfico de trenes entre Jaén y Córdoba se mantiene cortado desde enero y se extenderá a otoño de 2027
Un gúgolplex impreso… digitalmente y en PDF, porque el papel no da para tanto
Me ha encantado esta versión de un gúgolplex impreso (2013), una creación de Wolfgang Nitsche que ya tiene unos añitos, pero no conocía. Es exactamente lo que se indica, el famoso número gigantesco gúgolplex (o gúgolplex, castellanizado) impreso en varios volúmenes de archivos PDFs. Así que, si quisieras y tuvieras tiempo y espacio suficiente para almacenarlo, podrías bajártelo completo. Spoiler: a partir de la página 4 es bastante aburrido y de previsible final, porque todo son ceros.
Recordemos que un gúgolplex equivale a 10 elevado a un gúgol, siendo un gúgol 10 elevado a 100. En otras palabras: 1 gúgolplex = 1010100.
Tal y como muchos aprendimos de Carl Sagan, un gúgol es ya un número bestiajo. Un 1 segundo de cien ceros (10100) es bastante, bastante, más que el número de partículas subatómicas que se calcula que hay en el Universo (unas 1080) así que imagina.
Pero el gúgolplex es 10 elevado a un gúgol de ceros, así que ahí es cuando el cerebro directamente te explota porque ese número simplemente es inabarcable para nuestras pequeñas mentes. No podemos ni siquiera imaginar lo sumamente bruto que es ese concepto. Y ojo cuidao, que para hacer el cálculo no vale pensar que es (1010)100, porque no se calcula así. Hay que ir calculando las potencias de arriba a abajo, así que realmente es 10(10100), que no es lo mismo, y por mucho.
Obviamente, si no existe papel suficiente para imprimir un gúgol, muchísimo menos existe nada para abarcar el gúgolplex. Ni en papel, ni en átomos, ni en bits ni en nada de nada. Así que, ¿cómo está creada esta página web que dice tener la «versión digital en PDF»?
El truco es ingenioso: Está dividido en volúmenes. La página empieza con enlaces a los PDF de los volúmenes 1, 2, 3, 4… un enlace que dice más (hasta el 1.000) y luego una caja para escribir el volumen deseado, terminando por los volúmenes 9999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999999
y 10000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000 (que curiosamente es un 1 seguido de 94 ceros, no 100, a continuación queda claro porqué).
Cada PDF, generado al vuelo me imagino, contiene un millón de ceros del gúgolplex, es decir 106 ceros. Como todos los volúmenes son iguales (menos el primero), dan un poco igual. Puedes bajártelos y leerlos para conciliar el sueño o comprobar que no falta ninguno… por decir algo.
Además de la portada, los ISBN y esas cosas, la página 4 contiene una breve explicación de la historia del gúgol y el gúgolplex, incluyendo la conocida historia de que fue en 1940 el matemático Edward Kasner quien los popularizó en el libro Mathematics and the Imagination a raíz de un comentario de un niño sobre números gigantescos.
El Volumen 1 sí que puede comprarse online, aunque me parece un poco caro para tanto cero (y ni siquiera parece estar muy recomendado con el autor).
Relacionados:
- Números grandes vs. pequeños
- Una enorme, colosal y casi interminable lista de números titánica y monstruosamente gigantescos
- La máquina diseñada para dar un googol de vueltas
- La máquina contadora de números desde 0 hasta 1 gúgol, que cuenta, cuenta y cuenta y no se detendrá nunca*
- Una pregunta sobre un número bastante, bastante grande
- ¿Quién puede nombrar el mayor número?
El PP ve "responsables" a Illa y Puente de los problemas en trenes y en el Aeropuerto de Barcelona
Refuerzo especial del tren para asistir al festival 'El verano de tu vida' en Inca: consulta aquí los horarios
Adiós, eclipse de Sol de 2026, hola eclipse de Sol de 2027
La corona durante el eclipse de Sol de 2026 visto desde la zona de la Torre de Hércules en A Coruña – Luisma Barreiro
Perlas de Baily y fulguración solar durante el eclipse de Sol de 2026 visto desde la zona de la Torre de Hércules en A Coruña – Luisma Barreiro
Pasado el eclipse de Sol de 2026, que ha servido para que como un tercio de España tuviera la oportunidad de vivir por primera vez la experiencia, aunque conozco a personas que a fuerza de perseguirlos por el mundo adelante ya acumulan más de diez, toca prepararse para el eclipse de 2027, que también será total.
Tendrá lugar en poco menos de un año, el próximo 2 de agosto, aunque a diferencia del que acabamos de vivir se podrá ver desde una franja bastante más reducida que, en lo que se refiere a España, va grosso modo desde Chipiona al cabo de Gata por el norte hasta Ceuta y Melilla por el sur, en una trayectoria prácticamente perpendicular al estrecho de Gibraltar.
El máximo se producirá en Egipto, un poco al este de Luxor, y tendrá una duración de seis minutos y 23 segundos, lo que lo convierte en el segundo más largo de este siglo y a no mucha distancia del máximo que tenemos calculado, que seré el del 16 de julio de 2186 con siete minutos y 29 segundos. Aunque lo mismo ya no nos pilla por aquí.
En España será Ceuta quien se lleve la palma, con cuatro minutos y 47 segundos. Aunque en Melilla no le anda muy lejos, con cuatro minutos y 34 segundos. En España peninsular hay que irse a la Punta de Tarifa para disfrutar de hasta cuatro minutos y 39 segundos de oscuridad.
La gran ventaja del eclipse del año que viene frente al que acabamos de vivir, aparte de que es en el sur, con lo que la meteorología con toda seguridad será un problema mucho menor, es que el máximo en España se produce un poco antes de las once de la mañana, con el Sol a unos 40 grados sobre el horizonte, así que casi cualquier sitio dentro de la franja de totalidad sirve para observarlo. Aunque como siempre, con gafas homologadas, protector solar, y abundante hidratación.
Lo malo, la fecha, que es tradicionalmente cara para viajar y para los alojamientos, y que además lo será más en las zonas agraciadas.
El eclipse desde Domus en A Coruña - Wicho/Microsiervos
Por la parte que me toca, y aunque las nubes nos impidieron disfrutar de la corona, he de decir que, aunque aún lo estoy procesando y claramente me faltan palabras para expresarlo. Pero ha sido una experiencia impresionante. Esa luz extraña que se va apoderando de todo desde unos minutos antes del máximo, el momento de asombro colectivo de la totalidad, por mucho que sepas que se va a hacer de noche… Esa sensación colectiva de asombro…
Después del eclipse – Luisma Barreiro
Como decía alguien de mi grupo familiar, si nos alucina por mucho que la ciencia nos haya dado una explicación a lo que estamos viendo, no es de extrañar que en el pasado la gente creyera que se acababa el mundo o que los dioses estaban enfadadísimos.
Relacionado,
Un globo terráqueo interactivo para darse un paseo geológico por 1.250 millones de años
Ya me parecía a mi de pequeño que las costas este de América del Sur y la oeste de África encajaban demasiado perfectamente. Y que España cabía perfectamente en la silueta del Golfo de México (aunque ahí me colé). El caso es que con este curioso interactivo, Tectonic Globe («El globo tectónico) se puede revisar cómo era el aspecto del mundo en cualquier época, con solo deslizar el mando de Tiempo mientras el globo gira sin parar.
Como referencias están no solo las siluetas de los continentes (y países) diferenciadas con color, sino también algunas de sus ciudades más representativas. El globo se puede rotar con el ratón y el mando de tiempo va desde hace 1.000 millones de años hasta 250 millones de años en el futuro, mediante una extrapolación. Es algo así como un viaje virtual de 1.250 millones de años de planeta Tierra.
Para reconstruir el pasado utiliza el modelo de placas tectónicas Merdith 2021. Los países, con colores suaves, están divididos según las placas sobre las que se encuentran; los fragmentos se desplazan mediante pyGPlates, una aplicación en Python.
Se puede ver cómo África, Europa, Asia, América, Oceanía y la Antártida cambian de posición y se reúnen al viajar al pasado, al igual que las «imaginarias» fronteras actuales que hemos definido los humanos. Las zonas rojas indican fragmentos que se solapan, para no perderse nada.
Relacionados:
- ClimateArchive.org es una visualización interactiva de modelos climáticos que abarca 540 millones de años
- Un globo terrestre «arrastrable» para crear visualizaciones con los países y territorios
- Cómo entender la distorsión de los mapas de forma interactiva
- El verdadero tamaño de los países, versión interactiva
- El Mapamundi de Fra Mauro en versión interactiva: una obra cartográfica adelantada a su tiempo
AOC CU34E4CW, un recomendable monitor UWQHD de 34 pulgadas con webcam que vale por dos, por un hub USB-C, y por un switch KVM
He estado probando un monitor UWQHD de 34" AOC CU34E4CW que nos han prestado por un tiempo. Pero podría acostumbrarme perfectamente a utilizarlo de forma permanente.
El monitor empezó a ganarse mi corazoncito geek ya con el soporte. Se monta y se acopla –y al revés– sin necesidad de utilizar ninguna herramienta. Pero además de dejar inclinarlo entre 5 grados hacia delante y 20 hacia atrás y girarlo 180 a izquierda y derecha resulta que permite ajustar la altura del monitor sobre la mesa en algo más de 17 centímetros, algo que con mi metro noventa es un problema con casi todos los monitores. No así con este, que he podido colocar a una altura de trabajo más que cómoda sin tener que meter algo debajo del soporte ni nada parecido. También lo puedes montar en un soporte VESA 100×100.
El panel, de 34 pulgadas, como ya he mencionado, tiene resolución UWQHD, Ultra-Wide Quad High Definition (Alta Definición Cuádruple Panorámica), que equivale a 3.440×1.440 pixeles, lo que le da una relación de aspecto 21:9 y 109,68 pixeles por pulgada.
En la práctica esto es como tener dos monitores lado a lado, o tres si le añado el de mi portátil, lo que te da un montón de sitio para colocar ventanas lado a lado para comparar cosas o lo que sea. Eso sí, la relación de aspecto no es de las más estándar, así que en muchas webs, en YouTube o similares te encontrarás con bandas negara los lados cuando las pongas a pantalla completa o incluso si haces las ventanas muy anchas. Que no pasa nada, es sólo cuestión de acostumbrarse.
Hablando de cosas en negro el panel es un WLED VA (vertical alignment, alineación vertical), lo que se supone que da negros más profundos y mejor contraste. Según las especificaciones la relación de contraste estático es de 3500:1 mientras que el dinámico es 500:1. El brillo es de 350 cd/m² (350 nits).
A cambio se supone que los paneles VA pueden ser algo más lentos que otros. Pero con un refresco de 120 Hz y un tiempo de respuesta de 4 ms no he percibido tal cosa.
En la práctica la calidad de imagen me ha parecido más que suficiente para tareas de oficina, algo de programación, escribir contenidos para esta casa, editar mis fotos de aviones, el consumo de vídeo, o para juegos. Aunque no soy alguien que juegue asiduamente ni a juegos de última generación. Pero este tampoco es un monitor para gamers.
Eso sí, aunque tiene dos altavoces de cinco vatios dejémoslo en que suenan. Pero a poco que estés acostumbrado a unos altavoces que suenen mínimamente bien dejarás de lado los del monitor en cero coma. Para ello puedes utilizar el conector de audio estéreo de 3,5 mm de salida que tiene.
Como detalles extra de cara a la comodidad la pantalla está curvada, lo que se supone que contribuye a una menor fatiga ocular al minimizar el esfuerzo que tienen que hacer los ojos para enfocar cuando los mueves de un lado a otro de una pantalla tan ancha como esta, con una diagonal de 86,4 cm; e incorpora lo que AOC denomina Low Blue Light, lo que viene siendo que emite menos luz azul sin afectar a la temperatura de color. Aunque como ya sabemos hace años no es que la luz azul vaya a dañar nuestros ojos. Pero sí puede afectar a nuestra capacidad para conciliar el sueño. Así que está bien que incorpore esa característica.
Las entradas de vídeo son una DisplayPort, dos HDMI, y una USB C. El monitor también soporta la tecnología de sincronización Adaptive Sync, que sirve para encadenar un monitor con otro sin tener que llevar un cable de cada uno al ordenador y que además se asegura que los ajustes de calidad de imagen se transitan de uno a otro.
Seguir leyendo: AOC CU34E4CW, un recomendable monitor UWQHD de 34 pulgadas con webcam que vale por dos, por un hub USB-C, y por un switch KVM





