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Bridge or Bust, un juego de construcción para hacer puentes y aprender a pensar como los ingenieros de caminos y similares
De la gente de Turing Tumble, el un juego de canicas que enseña a pensar como los ordenadores (y mucho más), llega ahora Bridge or Bust, el juego de construcción de puentes que te hace pensar como los ingenieros de caminos¹ (y similares).
Tu objetivo es ayudar a unos perros que han quedado abandonados en una isla del Pacífico a que vayan llegando a otras islas y así hagan crecer su ciudad. Para ello tienes que ir solucionando los 61 desafíos que propone el juego.
En cada uno tendrás que construir un puente lo suficientemente largo como para cubrir la distancia que separa una isla de otra, lo suficientemente alto como para que pasen el bote o velero si es el caso, y lo suficientemente ligero como para que se mantenga en pie a la vez que soporta el peso del coche que tiene que pasar por él, todo ello utilizando un conjunto determinado de puntos de anclaje.
El juego es bastante tocho, como atestigua el plátano
Claro que, por supuesto, nada te impide inventarte tus propios desafíos para ver hasta dónde eres capaz de llevar tus habilidades ingenieriles.
Eso sí, son 164 euracos.
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¹ Aprobado por nuestro ingeniero de guardia, que además dice que Spintronics, el juego para construir circuitos mecánicos de esta misma gente también mola todo.
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Cientos de chips en un banco de imágenes microscópicas para amantes de los procesadores
Every processor die es una colección de 356 fotografías de los circuitos integrados que se esconden dentro de otros tantos procesadores, desde 1972 hasta 2024. Son imágenes microscópicas de su interior, más concretamente la pastilla de silicio principal (en inglés, die) que normalmente está encapsulada y oculta. Detrás de esta arqueología electrónica están aficionados como Pauli Rautakorpi, Fritzchens Fritz y John McMaster, entre otros.
¿Cómo se hacen estas fotografías? Para conseguirlas hay primero que retirar cuidadosamente las capas protectoras del chip mediante abrasión o productos químicos. Luego hay que utilizar un juego de lentes macro apropiado o un microscopio; algunos de los procesadores antiguos son de varias micras (8 µm, como el mítico 6502) pero también los hay más compactos (6 nm, como en el Ryzen 5 9600X). Esa minúscula distancia se refiere al tamaño de los transistores que los componen, a veces a la distancia entre ellos.
La galería permite explorar los chips por fabricante, modelo y año, ampliarlos y consultar sus dimensiones. Ojito que hay imágenes colosales; encontré un Pentium 4 EE [debajo] de 27.500 × 16.000 píxeles, que no está nada mal. También ofrece una vista a escala real para los 114 procesadores cuyas medidas se conocen. Entre las pequeñas maravillas históricas aparecen el Intel 8008 de 1972 (4,4 × 3,2 mm), el legendario MOS 6502 de 1975 (3,1 × 2,7 mm), el Zilog Z80 de 1976 (3,5 × 3,4 mm) y el Motorola 68000 de 1979 (7,1 × 6,2 mm). También hay procesadores de consolas, ordenadores personales y servidores modernos.
▼ (ampliación de la esquina superior izquierda) ▼
Las imágenes conservan sus licencias originales, todas ellas Creative Commons de diversos tipos, y enlaces a sus autores y a las versiones completas, generalmente archivadas en la Wikipedia. La colección llega hasta los AMD Zen 5 de 2024. Una galería de lujo donde los paisajes son de silicio y los edificios que parecen componer esas ciudades en miniatura funcionan a miles de millones de ciclos por segundo.
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Cruce de cables: Los tokens, pequeñas unidades básicas en el mundo de la IA
Esta semana estuve en Cruce de cables (RNE), el programa de radio que acerca la tecnología a las personas, hablando de la relevancia de los tokens, esas pequeñas unidades básicas del mundo de la inteligencia artificial. Se puede escuchar en RTVE Play en streaming; y aprovecho para recordar que en directo se emite de madrugada de sábado a domingo a las 3:00am, por si te pilla despierto a esas horas.
El caso es que, desde hace algún tiempo, da la impresión de que los tokens están pasando de ser la unidad de medida del consumo de inteligencia artificial a ser «el nuevo maná digital». Son útiles, todo el mundo los desea y unos pocos elegidos, quienes más tienen, cuentan con una ventaja competitiva.
Tokens y tipos de tokensUn token de IA es la unidad básica con la que una inteligencia artificial procesa el lenguaje. Son como los bits de las consultas y de los textos de salida. Suelen ser algo más que una letra y menos que una palabra larga o con signos de puntuación. «Hola, ¿qué tal?» puede ocupar unos siete tokens, dependiendo del modelo de lenguaje utilizado. En inglés, 1.000 tokens equivalen aproximadamente a 750 palabras (unos 3.500 ó 4.000 caracteres); en español suelen representar menos.
Además de ser un tanto imprecisos en cuanto a su capacidad para procesar el lenguaje natural, aunque útiles, existen diferentes tipos de tokens.
- Los tokens de entrada salen del texto que se envía a la IA: preguntas, instrucciones, documentos, etc.
- Los tokens de salida son en cambio el texto que genera la IA para responder.
- Los tokens de entrada en caché (memoria intermedia) corresponden a información enviada anteriormente que el sistema puede reutilizar sin volver a procesarla por completo.
- Los tokens de razonamiento los generan algunos modelos internamente para resolver problemas antes de contestar. Es como si también contabilizaran tokens cuando «piensan» para sí mismos: «voy a comprobar la hoja de cálculo y compararla con el resto de datos…»; son parecidos a los tokens de salida.
- Los tokens multimodales representan imágenes, audio, vídeo u otros contenidos.
Cada uno de estos tipos de tokens tiene un consumo de recursos de IA y un precio. Los más comunes suelen ser los tokens de salida, y luego los de entrada (si se trabaja con documentos grandes) y razonamiento, según sean las consultas. Los de imágenes o vídeo son muy voluminosos, por el tipo de información que manejan. Los de caché suelen ser más baratos y los de salida, junto con los de razonamiento avanzado, los más caros. Es importante saber que los tokens no tienen un precio universal, y cada empresa los tarifica como quiere. Generalmente tienen tarifas por cada millón de tokens usados, según tipos, pero los usuarios no llegan ni a verla.
¿Cómo valoran los tokens las empresas como OpenAI o Anthropic en sus aplicaciones (ChatGPT o Claude, por ejemplo)?
Seguir leyendo: Cruce de cables: Los tokens, pequeñas unidades básicas en el mundo de la IA
Las palabras que la tecnología ha «robado» al diccionario, o cuando el correo (electrónico) se volvió más relevante que el correo (postal)
Interesante tema el de la combinación de la lingüística y la tecnología. Un buen ejemplo sería Deduplication, una lista de 719 términos tecnológicos en inglés que muestra cómo algunos términos técnicos han superado a sus equivalentes de toda la vida en las conversaciones e interés por ellos. U okupado, según se mire.
Porque la cuestión es: ¿Al hablar de «ratón» te refieres al periférico del ordenador o al animal? ¿Y «virus»? ¿«Te lo envío por correo» es «electrónico» o «postal»? ¿Buscas en Wikipedia «la nube» para aprender sobre eso que flota en el aire o te referías al concepto etéreo de las redes de servidores?
En castellano lo tenemos más fácil, porque muchos de estos términos son diferentes: Amazon no es el Amazonas, sino la empresa que vende de todo en su tienda, pero en inglés se dicen igual. Artemisa sigue siendo la diosa griega de la caza, pero en inglés puede ser Artemis, el programa espacial para volver a la Luna. Y para nosotros una manzana es una manzana, pero en inglés Apple se relaciona más con la empresa de Cupertino que con la fruta (por no hablar de Apple Records, la discográfica, ya olvidada). Aun así todavía tenemos algunas que pueden confundirnos: Avatar, Temperatura, Terminal, Macro, Ángel, Portal…
Lo que hace la lista de Deduplication es mostrar ambas acepciones y calcular cuál es más popular actualmente, mostrando en forma de gráfica las visitas a la Wikipedia de cada una de ellas, para comparar. Si alguna tiene más del 60% se declara ganadora; la otra se considerará en cierto modo condenada al ostracismo.
Hay 14 categorías en total (inteligencia artificial, cultura de internet, juegos…) Esto mismo también se podría hacer con Google (y el término que salga más arriba se declara ganador) pero tal vez la Wikipedia sea mejor indicativo. El cálculo se hace sobre las visitas a esos términos en los últimos 12 meses en la Wikipedia [en inglés], que se considera un medidor más fiable del interés que despierta entre la gente… Aunque eso ya sabemos que es un poco relativo.
Naturalmente, las visitas a la Wikipedia no equivalen al uso real de una palabra: dependen del idioma, la actualidad, la curiosidad de los lectores y hasta de cómo estén organizados los artículos. Tampoco permiten saber qué significado utiliza la gente realmente en sus conversaciones cotidianas, pero algo es algo. Como experimento estadístico resulta entretenido y ofrece una forma de observar cómo cambia el lenguaje.
Los amantes del lenguaje han de saber que en esta encarnizada lucha hay algunas palabras que resisten cual aguerridos galos y todavía no han sucumbido: Jekyll (el personaje de la novela de Robert Louis Stevenson, frente al generador de páginas web estáticas), Peso (el de los objetos físicos, frente a su uso como parámetro de la IA) o Flame (ataque personal, que en castellano ha pasado a ser flamazo). ¡Enhorabuena a los agraciados!
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La guerra eterna del maíz
Me ha hecho gracia encontrarme de nuevo con la página de discusión sobre el maíz en la Wikipedia. Tenía anotado un viejo hilo al respecto y veo que pasan los años y la cosa no ha cambiado. Es algo que demuestra por qué internet es genial y cómo en ella hay rincones donde la humanidad demuestra que podría discutir durante décadas sobre prácticamente cualquier cosa. En este caso, el debate es si el artículo dedicado al maíz debería titularse maize o corn en inglés, dos términos que parecen equivalentes en ese idioma, aunque luego se descubre que no tanto.
En castellano tenemos a veces esa misma situación, pero creo que no genera tanta discusión: podemos llamar automóviles a los coches (o incluso carros), a las cerillas fósforos o a los ordenadores computadoras. Pero no me viene a la mente ninguna lucha tan encarnizada. ¿Patata o papa? ¿Móvil o celular? ¿Gafas o anteojos? Aquí parece que la regionalidad, generalmente se refiere al uso común en España vs. Latinoamérica, aunque también podríamos hablar que si son fabes o alubias dentro de España (o entre Asturias vs. resto de España).
El caso es que la controversia del corn frente al maize para el título enciclopédico del maíz lleva abierta dos décadas. Y como en Wikipedia algunas cosas se votan, incluso hubo propuestas formales de cambio en 2007, 2011, 2013 y 2015, todas ellas sin conseguir rebautizar el artículo. Una auténtica guerra de las mazorcas, con argumentos lingüísticos, científicos y hasta acusaciones de «antiamericanismo». Buscando al respecto he visto que hasta la revista online Vice habló de ello.
»Maize» vs. «corn»Los partidarios de maize defienden que es un término científicamente preciso e internacionalmente comprensible. Corn, en cambio, significa cosas diferentes según el país: en Inglaterra es más bien trigo, en Irlanda avena y en Estados Unidos maíz. Al igual que sucede en la versión de Wikipedia en español, la Wikipedia en inglés debe evitar favorecer una variante nacional del idioma. Una regla que suelen seguir es que la precisión importa más que la popularidad, dado que se trata de enciclopedia.
Los defensores de corn, en cambio, dicen que es el término más cotidiano, reconocible y mucho más buscado en internet, especialmente en Estados Unidos. Wikipedia recomienda utilizar nombres comunes, y a las palomitas nadie las llama popmaize sino popcorn. Los del otro bando replican que las búsquedas de corn en la Wikipedia ya redirigen automáticamente a maize.
Parece que, por ahora, maize sigue ganando. Aunque, con un poco de sarcasmo, también existen páginas en la propia Wikipedia de desambiguación para corn y para maize. En la de corn dice que «corn se refiere a menudo a maize» mientras que en la otra pone que «maize es una planta».
Una larga disputa enciclopédica en la que se han invertido probablemente más palabras que granos tiene una tonelada de mazorcas.
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Cómo eliminar el «efecto cebo» de las miniaturas clickbait de YouTube: la extensión Unclickbait muestra la cruda realidad tras los engaños
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+ Unclickbait
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Si las miniaturas de arriba parecen vídeos irresistibles y las otras meros vídeos que cualquiera podría grabar con su móvil en el patio de su casa es porque las primeras son una versión diseñada, testeada, algorítmicamente optimizada, hipervitaminada y mineralizada para que la gente haga clic sobre ellas. Tranquilo, no eres tú: es tu cerebro siendo engañado.
Por suerte alguien ha creado Unclickbait un antídoto rápido en forma de extensión para Chrome, Firefox y navegadores compatibles (como Brave). Resuelve el problema cambiando las miniaturas de los vídeos de YouTube por otras extraídas de más o menos el punto medio del vídeo real. De este modo lo que se ve es lo que hay. Se puede activar o desactivar haciéndole clic, y listo.
Y no hay mucho más que contar, excepto que ojalá funcionara también con los títulos, especialmente los MAYUSCULIZADOS, dado que todos son por lo general tan engañosos y falsos como clickbaitianos.
Hubo un tiempo en el que YouTube incluso eliminaba los vídeos por contener «miniaturas engañosas que no muestran la realidad». ¡Ah, qué tiempos! Hoy en día, hay barra libre. Eso por no hablar de que muchas (e incluso se reconoce en los propios vídeos) muestran escenas claramente falsas, normalmente generadas por IA, tan cutres a veces que los protagonistas ni se parecen, junto con títulos que completan el trabajo sucio. Bienvenido, Unclickbait, que tengas larga vida.
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El encanto del pasado: una app que convierte el Mac en un manipulador Morse
Del creador de Woodpecker, y casi desde el siglo pasado, llega una elegante aplicación que añade el dit-dit-diiit al teclado: Dot & Dash. Es un manipulador Morse (llave Morse) para Mac, que funciona con el teclado real y sonidos no menos reales pero con cinta impresa virtual. Se maneja con la barra espaciadora las teclas del cursor: pulsación corta para el punto y larga para una raya. Un regreso al siglo XIX sin levantarse de la mesa.
Para aprender código Morse incluye 20 lecciones de dos o tres minutos, que comienzan por las letras E y T (las más frecuentes) hasta el resto del alfabeto y finalmente números, signos y señales especiales. Hay repasos diarios de cinco minutos y un mapa del progreso. Luego permite entretenerse con todo tipo de parafernalia extra telegráfica.
- Conversión. De texto a Morse y viceversa.
- Velocidad. Entre 5 y 40 palabras por minuto (espaciado Farnsworth, una técnica para aprender dejando pausas más largas entre letras y palabras).
- Teclear en cualquier app. Permite escribir en Morse en cualquier aplicación manteniendo pulsada la tecla Opción derecha. Como un drop mic pero en código.
- Manipuladores. Los hay de tecla simple, paletas iámbicas A/B (una para puntos, otra para rayas) y dispositivos USB compatibles.
- Biblioteca. Guardar mensajes para reproducirlos y compartirlos.
- Exportación. Se puede exportar una cinta como imagen, audio, vídeo cuadrado o vertical.
El Morse está tan obsoleto –quizá de ahí su encanto– que desde hace tiempo ni siquiera se pregunta por él en el examen para sacarse la licencia de radioaficionado, aunque aparece en muchas películas como «método de comunicación alternativo» que salva situaciones difíciles a los protagonistas. Para algo ha de servir todavía.
Dot & Dash tiene siete acabados visuales (blanco, negro, etcétera), funciona sin conexión y no requiere crear una cuenta. Es compatible con macOS 14 o posterior (Macs Intel y Apple Silicon); ideal para reutilizar viejos equipos que no sirven para mucho más. Su precio es de 29 dólares y una misma licencia se puede usar en hasta tres ordenadores.
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El arte de fabricar maquetas y dioramas de ciencia ficción con secadores y rollos de papel higiénico
Los aficionados a las maquetas apreciarán este viejísimo programa del archivo de la BBC que huele a pegamento, pintura y ciencia ficción de la b… Estooo… a ciencia ficción. En un fragmento de Techno (1990) donde Kate Bellingham y Mat Irvine explican cómo se construían los decorados en miniatura (también conocidos como dioramas) que convertían pequeños objetos a escala en mundos y escenarios gigantescos.
Por ahí se pueden ver un módulo lunar del Apolo 11, el Nautilus de las 20.000 leguas de viaje submarino de Verne, atacado por el calamar gigante, aviones a punto de despegar y trenes de época.
Pero lo realmente interesante llega con las naves espaciales: ingeniería de baja tecnología capaz de viajar por el universo sin salir del taller. El presentador explica lo que llama «síndrome del secador de pelo», llamado así por una nave de Los siete de Blake, que por circunstancias de la dura vida de los artistas se fabricó a toda prisa con dos secadores de pelo.
También se aprecia el espíritu de lo que denominan kitbashing: aprovechar piezas de maquetas comerciales para darles un uso completamente distinto. Un bloque de motor de un coche de carreras puede acabar incrustado en el fuselaje de una astronave; tuberías, escalerillas, vigas y medias esferas de plástico se transforman en una base lunar. Luego está la pintura, las señales y el envejecimiento: suciedad cuidadosamente aplicada que hace que el plástico deje de parecer recién salido de la caja.
La joya galáctica del reportaje es la nave Enano Rojo (Red Dwarf, 1988), una comedia británica ambientada en el espacio, en una nave de transporte minera que por una fuga de radiación no despierta a su único tripulante humano hasta tres millones de años en el futuro. Está la maqueta de gran tamaño de la esclusa de la nave: entre su detallada maraña de conductos se esconden piezas de otros kits, como una válvula de cisterna y dos portarrollos de papel higiénico. Impresionante tecnología espacial, disponible en la sección de fontanería del Obramat.
Todo un recordatorio de que para conquistar el espacio a veces basta un poco de imaginación, una caja de cartón y un pincel y una visita a la ferretería más cercana.
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El nuevo objetivo para la radio digital DAB+ es alcanzar el 80% de la población española en 30 meses: agosto de 2029
Tras casi tres décadas de «probando, probando», la radio digital española recibe una fecha de entrega. Como cuenta ZonaMovilidad, el Gobierno ha aprobado un Real Decreto para impulsar DAB+ de forma parece que definitiva. RTVE deberá cubrir el 50% de la población en seis meses, el 70% en 18 y el 80% en 30 desde que el decreto entre en vigor (febrero 2027) así que la fecha será el 6 de agosto de 2029. Esto incluye el 70% de las localidades de más de 25.000 habitantes y el 70% de las autopistas y autovías. Será obligatorio para las emisoras estatales, pero voluntario inicialmente para las autonómicas y locales.
El DAB+ funciona como la radio terrestre convencional, pero transmite sonido digital en calidad comparable a la de los CD. En un mismo bloque de frecuencias se agrupan varias emisoras (múltiplex), que se pueden recibir gratis y sin consumir datos móviles ni internet. Marconi estaría orgulloso.
La diferencia de la DAB+ con la DAB original está en la compresión: la antigua empleaba MP2 y DAB+ utiliza HE-AAC v2, más eficiente y con mejor corrección de errores. En cada múltiplex puede haber hasta 12 canales DAB+ frente a seis DAB. También admite textos, imágenes y alertas de emergencia; los receptores son como las radios actuales, tanto las de sobremesa como las portátiles o de coche. Eso sí, las radios antiguas DAB no podrán descodificar DAB+: lo de que sea «Plus» tiene consecuencias.
Un proyecto viejuno, recuperado del cajón de la tecnología que no llegó a popularizarseEspaña inició las pruebas de DAB en 1998 (La TDT ni existía; tampoco Google ni los móviles inteligentes) y las emisiones regulares en 2000. La cobertura llegó al 52% de la población, pero en 2011 se redujo oficialmente al 20%, básicamente Madrid y Barcelona. Aunque Radio María ensayó con DAB+ en 2014 las bendiciones del Señor no fueron suficientes para que la tecnología reviviera. RNE retomó el despliegue en febrero de 2024 y, un año después, ya llegaba a 15 ciudades. A mediados de 2026 su cobertura superaba el 30%.
Algo interesante (o no, según se mire) es que la FM de toda la vida no tiene fecha de apagado, así que seguirá acompañándonos. Después de 28 años de pruebas, FM y DAB+ convivirán para que todo el mundo pueda seguir oyendo la radio, previsiblemente con mejor calidad.
De momento ya se puede probar en las zonas en las que emita (hay cobertura del 30% en las grandes capitales) con emisiones principalmente de Radio Nacional de España (RNE), si se dispone de receptores adecuados, como este Majority Go DAB/DAB+, que no es especialmente caro. Mientras tanto, mi favorito sigue siendo el XHDATA D-808 que es AM/FM y además tiene onda corta y puede usarse para escuchar cosas raras.
(Vía ZonaMovilidad.)
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El retorno de los clásicos: los míticos auriculares Sony MDR-3R de diadema, una vuelta a los años 70 pero con USB-C
En 1979, la tecnología de entretenimiento suprema era el Walkman TPS-L2 de Sony, que convirtió una actividad tan corriente como escuchar música en algo que podía hacerse por la calle, para desconcierto de los transeúntes. Si sería antiguo que funcionaba con cintas de casete, motores y un complejo mecanismo interno. Se comía las baterías cual devorador de mundos. Ahora, 47 años después, Sony recupera los auriculares que acompañaron aquella revolución: los Sony MDR-3R, que reproducen la estética de los MDR-3L2 originales, con su característica diadema metálica y coloridas almohadillas de gomaespuma.
Bajo esa apariencia de pieza de museo (Hasta la caja y el manual tienen aire de 1979) hay algunas concesiones al siglo XXI. Pesan solo 38 gramos, sin contar el cable, y utiliza transductores de 23 mm, con un cable de 1,2 metros que modernamente lleva un conector USB-C. También tiene micrófono (cosa que no tenía el original) y un mando para llamadas y reproducción. Como los originales, no necesitan batería, ni emparejamiento Bluetooth, ni van a necesitar actualizaciones: se enchufan y funcionan.
La descripción, al menos, es honesta: dice que dejan pasar el ruido exterior y que no tienen cancelación activa, solo la versión gomaespumil. La ironía definitiva es que no podrían conectarse directamente al Walkman original, porque tenía una salida analógica de jack 3,5mm.
La versión que se vende ahora por 59 euros incluye dos juegos de almohadillas intercambiables, azules y naranjas. Sony ha anunciado además una edición de Stranger Things, con almohadillas rojas y negras, el logotipo de la serie y embalaje especial. Se pondrán a la venta este mes. Resulta un tanto irónico que después de décadas intentando vivir en un mundo sin cables ahora la moda vayan a ser vender los auriculares con cable de hace casi 50 años.
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Probamos el monitor portátil de 16 pulgadas AOC 16T20E2
He estado probando el monitor portátil AOC 16T20E2. No es un producto para todo el mundo, pero si encajas dentro de alguno de sus casos de uso desde luego es una opción a tener en cuenta.
El AOC 16T20E2 monta un panel IPS Full HD de 15,6 pulgadas con una frecuencia de 60 Hz, un tiempo de respuesta de 4 ms, y una resolución de 1.920×1.080, lo que son 141,21 pixeles por pulgada, y 16,7 millones de colores que le dan una calidad de imagen más que adecuada. Aunque un brillo de sólo 250 nits hace que en según qué entornos quede un poco apagado.
Pero la gracia es que viene montado en un chasis negro sin marco en tres de sus lados que mide 356×224×11 milímetros y pesa 700 gramos. Aunque también incluye una funda magnética que deja las dimensiones en 356×226×15 mm y el peso en 1,1 kilos. Vamos, que te lo puedes llevar a cualquier parte sin pensártelo.
La funda, aparte de protegerlo cuando te lo lo lleves por ahí, aunque la superficie del monitor tiene una dureza 3H ofrece resistencia frente a arañazos, hace las funciones de peana. Y para ello tiene un par de ranuras con las que puedes fijarlo en dos ángulos de inclinación distintos, aunque nada te impide colocarlo en una posición que no se corresponda con ellas.
Así que puedes colocarlo sobre una mesa al lado de un portátil o un ordenador de sobremesa, un móvil o una tablet sin necesidad de soluciones más low tech como apoyarlo en una pila de libros o algo parecido. Yo lo estuve utilizando en la posición en la que queda más inclinado hacia atrás. Pero eso es porque soy tirando a alto.
Aún así me pareció cómodo aún a pesar de tener que inclinar un poco la cabeza hacia abajo, lo que por otra parte me pasa con mi portátil habitual cuando no tengo un soporte sobre el que colocarlo. Otra cosa sería si colocas el portátil sobre un soporte, pues el monitor quedaría más abajo, lo que es tirando a nada cómodo.
Pero de todos modos yo creo que ese no es el caso de uso de este monitor: su sitio está en una bolsa o mochila para levártelo de viaje con el portátil –o con un mini PC– y en el hotel o dónde sea tener una segunda pantalla. Lo mismo si viajes con el móvil o una tablet y quieres una segunda pantalla. Y también me parece muy recomendable si necesitas montar un equipo de forma temporal en algún lugar o conectarlo a algún equipo que esté, por ejemplo, en un rack.
También es compatible con montaje VESA en pared si eso es lo que necesitas.
Mira, mamá, sin alimentador (o casi)La conectividad viene asegurada por dos puertos USB-C con DisplayPort Alt Mode y un mini HDMI. Los puertos USB llevan la señal de vídeo y audio y la alimentación. Así que si conectas el 16T20E2 a un puerto USB-C con Power Delivery no necesitarás nada más para que funcione. Eso sí, son dos puertos independientes, así que aunque conectes un pincho USB o algún que otro periférico al puerto que queda libre el ordenador no se va a enterar de ello. Vamos, que no hace de hub USB.
Si, por el contrario, utilizas el puerto mini HDMI, no tienes alimentación. Así que tendrás que buscarte un cargador USB capaz de entregar hasta 15 vatios (5 voltios y 3 amperios, algo bastante estándar y barato), que es el consumo pico del monitor, aunque el típico sea de 5.
El cargador no viene incluido. Pero sí un cable USB A-C, otro UCB C, y un HDMI a mini HDMI. Así que en la caja tienes casi todo lo necesario para empezar a utilizarlo salvo que lo vayas a conectar por HDMI.
Todos los conectores van en el lado derecho del monitor, salvo el de auriculares de 3,5 mm, que va en el izquierdo justo encima de los botones que permiten acceder a las opciones del monitor. Lo de los conectores saliendo por los lados es quizás un poco extraño. Pero es que tampoco parece factible montarlos por detrás y que el monitor siga siendo igual de delgado.
La parte inferior del monitor, la que sí tiene borde, esconde dos altavoces estéreo de un vatio cada uno. Aunque lo mejor que se puede decir de ellos es que están ahí. Porque sonar, lo que se dice sonar, no suenan muy bien. Pero menos da una piedra. O no tenerlos, claro.
Como decía al principio el 16T20E2 no es un monitor para todo el mundo ni para todos los usos. Pero dentro de sus limitaciones me ha parecido que está muy bien. Probablemente no como monitor principal para cuando estás en la oficina o en casa, aunque para gustos, colores. Pero sí para llevártelo por ahí. O, por ejemplo en mi caso, para tenerlo a mano cuando me llega algún equipo para probar que normalmente monto en otra mesa porque en la mía habitualmente no caben más cosas. Así que, de hecho, estoy pensando en comprarme uno para casa.
Su precio, además, no es nada descabellado: 95 euros en Amazon. Que para lo que ofrece este monitor me parece muy adecuado. Y si no te convence siempre puedes devolverlo.
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TMB celebra aquest cap de setmana els 125 anys del Tramvia Blau obrint visites a aquesta icona del transport de la ciutat
Hoy es el Día de la pluma estilográfica
Desde hace unos años el primer viernes de noviembre se celebra el Día de la pluma estilográfica, que en redes sociales se mueve con la etiqueta #FountainPenDay. Este año ese viernes es precisamente hoy.
La idea es adoptar, promover y compartir el uso de las plumas estilográficas. Que son un vicio como cualquier otro en el que te puedes dejar lo que no está escrito porque, por haber, las hay que cuestan miles y miles de euros.
Yo, salvo un interludio del que me recuperé hace ya un tiempo, hace muchos años que escribo con pluma; es un placer redescubierto. Así que quiero compartir mi vicio con quienes nos leéis. Pero con una pluma muy asequible.
Desde que la descubrí mi recomendación para ver si te gusta escribir con pluma o no es la Lamy Safari. Sale en unos 20 € y escribe muy bien. La forma de su boquilla ayuda a sujetarla del modo adecuado. Y además el plumín es fácilmente intercambiable por si quieres probar distintos puntos (AKA grosores). También se puede usar con un adaptador de carga mediante émbolo para huir de los cartuchos plásticos y así meterse en el otro vicio relacionado que es el de las tintas para pluma.
La Safari está disponible en múltiples colores, y cada año el fabricante saca una o dos ediciones especiales para hacernos tener un motivo –o dos– para comprar otra Safari. A diferencia de las Safari normales, el clip va a juego con el color del cuerpo.
Es extremadamente popular, así que la podéis encontrar sin problemas en casi cualquier papelería un poco decente o en línea en cienes de sitios.
A estas alturas mi colección es de unas veinte plumas (hace tiempo que no las cuento porsiaca), así que no dejo de ser un mero aficionado. Entre ellas están una Safari roja y otra azul, y una retro en blanco con detalles negros que sólo salió a la venta en Japón. Y prácticamente otros tantos botes de tinta. Que como decía ahí arriba lo de la tinta para pluma también es un vicio.
Pero sin duda mi pluma preferida actual es la Parker 51 clásica en cualquiera de sus variantes. De esas tengo ya tres o cuatro. Sólo que hace años que no se fabrica, así que hay que buscarla en sitios de subastas y tal.
Así que live long and prosper y escribe con pluma ;)
La NASA presenta (más o menos, más bien menos) el avión experimental X-70 Fractal
Impresión artística (o algo así) del X-70 Fractal – NASA
Esta semana la NASA ha presentado el X-70 Fractal, un avión experimental para avanzar en la investigación aeronáutica, lo que siempre ha sido el caso de los aviones X.
Según Jared Isaacman, el director de la agencia:
El X-70 Fractal proporciona a la NASA una plataforma tripulada de alto rendimiento para probar tecnologías avanzadas de control de vuelo, maniobrabilidad y otras tecnologías de vanguardia en condiciones reales de vuelo». Su diseño modular y su capacidad para cambiar rápidamente las cargas útiles internas y externas permitirán a nuestros equipos seguir volando, aprendiendo y pasando rápidamente de un experimento a otro. Esperamos que realice su primer vuelo bajo los colores de la NASA en los próximos dos años, y el X-70 es solo una parte de este nuevo comienzo para la aeronáutica. Por eso la gente viene a la NASA: para construir, para aprender y, lo más importante, para volar.En cuanto a especificaciones el X-70 Fractal tiene un peso al despegue de unos 4.500 kilos y está diseñado para volar a una velocidad de crucero de Mach 0,75, alcanzar altitudes de hasta 45.000 pies, algo menos de 14 kilómetros, y ofrecer un alcance operativo de unos 1.800 kilómetros.
Lo de que lo ha presentado más bien menos porque la única imagen que tenemos por ahora de él es esa de ahí arriba, que la NASA etiqueta como «generada», lo que me hace pensar que ya no es que sea una interpretación artística si no que lo mismo está hecha con inteligencia artificial.
De todos modos Jared Isaacman ha dicho por ahí que este fin de semana la NASA presentará otro avión experimental, que quizás sea el que tiene que ver con la desaparición de un SR-71 Blackbird que llevaba años expuesto en el exterior del Centro Armstrong de Investigaciones de Vuelo.
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