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¡Tiembla, Alcaraz! Ya hay un robot que juega al tenis dignamente. Sólo hay que darle unos añitos para que mejore
Este robot juega al tenis, y mola. Hay que reconocer que no se le da mal, aunque sea «nivel principiante» y su rival no esté jugando tampoco a máximo nivel.
Vale que la raqueta no es un modelo estándar, sino algo más apropiado para el pequeño robotijo, pero en estos prototipos es una de las concesiones aceptables.
El pequeño aspirante a derrotar a Alcaraz se llama LATENT, que es un acrónimo forzado que viene de «Learns Athletic humanoid TEnnis skills from imperfect human motioN daTa» (tampoco es que se hayan matao.) Lo de «datos de movimiento imperfectos de los humanos» hace referencia a que sus algoritmos han aprendido solo parte de los movimientos básicos que realizan los jugadores humanos.
El resultado es un compañero de juego que, aunque imperfecto, al menos sabe devolver las bolas. Y seguro que también sabe recogerlas. Al menos es mas divertido que las simples máquinas lanzabolas, que palidecen en comparación.
Bonus: este otro llamado KAIST juega al fútbol, entre otras cosas. Mención especial a la genuina apariencia humana de sus chutes.
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Premio Turing 2025 para Bennett y Brassard por los fundamentos de la computación cuántica
La ACM ha anunciado el prestigioso Premio Turing de 2025 para Charles H. Bennett y Gilles Brassard por sus contribuciones a los fundamentos de la computación cuántica y la transformación de las comunicaciones seguras. Este «Nobel de la informática» les llega después 40 años de haber inventado el BB84, que fue el primer protocolo práctico de criptografía cuántica.
La lista de conceptos definidos, inventados o descubiertos por estos dos pioneros, de los que hemos hablado por aquí alguna vez, incluyen:
- Establecieron el puente entre física e informática que ayudó a crear la disciplina de la informática cuántica.
- La transmisión de estados cuánticos mediante entrelazamiento y comunicación clásica.
- La teleportación cuántica (1993),
- La base conceptual de las redes cuánticas y de una futura internet cuántica.
- La distribución cuántica de claves, con seguridad garantizada físicamente.
- La seguridad cuántica de la información.
- La detección del espionaje por perturbación cuántica.
- El uso práctico del entrelazamiento cuántico como recurso de información.
- y el BB84 (1984), el primer protocolo práctico de criptografía cuántica.
La ACM señala que este premio ha coincidido con que la ONU declarara 2025 como Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas. Muchos de los avances actuales en computación y comunicación cuántica arrancan, en buena medida, de todas estas ideas pioneras.
Todo esto y echar un vistazo a nuestro alrededor nos lleva a la inevitable pregunta que apunta al elefante en la habitación: ¿Son los ordenadores cuánticos algo real y útil o pura paja mental teórica que sólo busca inversión en proyectos y empresas que en la práctica no valen para nada?
La conclusión más cauta al respecto sería algo así:
Los ordenadores cuánticos son algo real en el sentido físico e ingenieril: existen máquinas que manipulan qubits, ejecutan algoritmos cuánticos y funcionan en laboratorios y hasta en la nube. Pero también están lejos de sustituir a los ordenadores clásicos para resolver problemas corrientes. En otras palabras: es tecnología auténtica, pero con una utilidad práctica aún muy limitada y bastante marketing e inversiones alocadas alrededor.
El sector está claramente sobrevalorado respecto a la utilidad demostrable hoy en día, y no parece que vaya a haber grandes cambias hasta dentro de una o dos décadas. Me gusta compararlo con la situación de intentar saber si los primeros ordenadores personales de los 80 serían importantes para desarrollar las IAs que manejamos hoy en día.
Más información:
- Turing Award Goes to Inventors of QC (The New York Times).
- A Quantum Leap for the Turing Award (Wired.)
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