Sindicador de canales de noticias
La Wikipedia Local es una especie de guía de la sabiduría popular sobre sitios cercanos a los que ir a pie
Local Wikipedia es, en palabras de su autor, «Wikipedia, pero sólo para las cosas que están a media hora caminando de ti». Y ciertamente es así: eliges un sitio, bien dándole permiso a la aplicación para ubicarte, bien tecleando una dirección y el resultado es un mapa con los «Artículos destacados» de la zona, en un radio de 2,4 km. Digamos que llega al doble de distancia que el concepto ciudad de los 15 minutos y a exactamente cuatro veces más superficie.
El primer filtro es la distancia, pero luego está el criterio de la popularidad de cada lugar, edificio o instalación pública, porque lo que no es suficientemente popular no aparece en la Wikipedia. Así que alrededor de la Carrer de la Marina, 42 de Barcelona, por ejemplo, hay 500 sitios distintos: aparecen como los más cercanos el Instituto Barcelona de Estudios Internacionales, un parque, la estación del tranvía, el zoológico de Barcelona o la Villa Olímpica del Poblenou. Pero no aparecen calles, iglesias o edificios que nadie consideró importantes en su día y por tanto no tienen artículo.
Es curioso que además esta web mantenga una copia completa de las wikipedias en nueve idiomas, lo cual son unos cuantos GB, de modo que no depende de la Wikipedia oficial. Supongo que sincronizan los artículos periódicamente para añadir aquellos que sean nuevos, pero no he encontrado información al respecto.
Entre las opciones, además del cambio de idioma y de kilómetros/millas tiene también un Descargar como libro, que permite importar el contenido en formato EPUB o PDF, y un índice alfabético, además de mi favorita, la página aleatoria, equivalente a nuestro ¡Salta!.
Relacionados:
TitleArt: vuelve el WordArt de los 90, cuando el «buen gusto» parecía un error de Windows
Hubo una época en la que cualquier documento de Word podía convertirse en un atentado contra las más básicas normas de diseño tipográfico con un par de clics. Eran los maravillosos años 90, cuando una herramienta llamada WordArt incluida en Microsoft Office permitía a cualquiera distorsionar las letras, aplicar degradados radioactivos y añadir sombras tridimensionales con la sutileza de un ladrillazo en la cara. Aquella utilidad alcanzó su máximo en el dial de horterez en los años 90 y, contra todo pronóstico y pese a los ruegos de los diseñadores gráficos, sigue existiendo en 2026.
Pero lo mejor es que David Barker ha recuperado la aberración estética original de 1997 llamándola TitleArt. Funciona directamente en el navegador y su creador ha reconstruido los estilos originales a partir de capturas de pantalla. Tal vez porque, puestos a recuperar traumas infantiles, mejor hacerlo con precisión histórica.
TitleArt incluye letras curvadas, perspectivas imposibles, degradados chillones, sombras y efectos 3-D capaces de provocar desprendimientos de retina y convulsiones. Se pueden combinar textos, imágenes, formas y adornos para crear desde una felicitación de cumpleaños (que seguramente era la intención inicial) hasta presentaciones corporativa (que no lo era) lo cual debería constituir causa de despido procedente.
Naturalmente, también incluye las tipografías de la época, desde la obligatoria Times Roman y la memética Impact a la Comic Sans, que era considerada una (¡ejem!) «opción de diseño». Recordemos que para usarlo correctamente los títulos necesitaban diecisiete efectos simultáneos y que el concepto «espacio en blanco» se consideraba un desperdicio de recursos. Solo le faltaría el fondo de mármol, los GIF animados de llamas, un MIDI de fondo y ya podríamos agonizar tranquilos bajo tanta creatividad.
Está claro que el buen gusto murió en 1997. Pero ahora podemos volver a profanar su tumba, y gratis.
Relacionados:
- El inventor de la Comic Sans da la cara y explica cómo surgió y lo que supuso para su vida como diseñador
- Por qué la Comic Sans es técnicamente horrible
- Diez tipografías odiadas por los diseñadores (incluyendo el porqué)
- Comic Mono, variante monoespaciada de la Comic Sans
- Tipografía para principiantes
- Smelvetica: la Helvetica de kerning aberrante
- Cuando la fama se sube a la cabeza
El Pappcomputer, un ordenador de cartón de 1969: sin chips, sin electricidad y con programas de papel
En 1969, mientras el ser humano llegaba a la Luna y Arpanet estaba en pañales, Alexander Stüler publicaba un librito titulado Wir bauen einen Computer (Construyamos un ordenador), que incluía instrucciones para fabricar una «máquina pensante» utilizando únicamente cartón, papel, tijeras y pegamento. No hacía gran cosa y tenía más truco que el almendruco, pero parece que le encantó a los niños de la época. [La traducción automática de Google es legible, para quienes no sepan alemán.]
La descripción de aquella máquina está en el blog del Museo Heinz Nixdorf, donde explican esta curiosidad de la historia de la informática. El libro, publicado por Aulis Verlag, tenía 92 páginas, tamaño postal y permitía construir un ordenador de 30 × 17 cm con un pequeño panel de cinco centímetros de altura. Fue uno de los precursores de los ordenadores de cartón modernos… si aceptamos cartón como tecnología de compañía.
Más simple que un cubo (…de cartón)El invento, bautizado retrospectivamente como Pappcomputer (ordenador de cartón), funcionaba mediante láminas de cartón deslizantes. Tenía una especie de «memoria» con seis posiciones (no se podía hablar ni de bytes), dos selectores con dos posiciones cada uno y unas ventanitas a modo de displays o «pantallas» que mostraban los resultados. Un poco de imaginación había que echarle al asunto, eso sí.
Su funcionamiento era muy rudimentario: se colocaban dos tiras de entrada y salida con las opciones correspondientes. Por ejemplo, para predecir el tiempo se seleccionaba verano o invierno, si la presión atmosférica subía o bajaba y si la temperatura aumentaba o descendía. ¡Tachán! El resultado aparecía instantáneamente, bueno, malo o variable. No es que aquello «calculara» mucho… El truco era que no calculaba realmente nada: las respuestas estaban precodificadas en las plantillas, como es obvio. Era como una especie de tabla de consulta mecánica, con un número relativamente limitado de opciones, que no necesitaba procesador, electricidad ni necesidad de instalar actualizaciones.
La idea era heredera de otro dispositivo clave de la informática: la máquina de Turing de 1936, que podía simularse hasta con lápiz y papel. Pero para entender algunos conceptos y entretenerse un rato montándolo y cambiando fichas tenía su pase, especialmente entre los más jóvenes.
De este estilo en 1968 aparecieron más adelante el CARDIAC estadounidense, también de cartón, y el LOGIKUS alemán, en plástico. Stüler desarrolló más de 50 páginas de programas para su peculiar invento de cartón e incluso añadió una cuarta plantilla para ampliar sus posibilidades. En 1972 publicó una continuación del libro, titulada Eine kluge Box (Una caja inteligente).
Relacionados:
Transport públic per al concert de Jungle al Palau Sant Jordi
D.E.P. Walter Koenig, más conocido como el alférez Pavel Chekov en Star Trek y Alfred Bester en Babylon 5
Hoy hemos recibido la triste noticia del fallecimiento de Walter Koenig (1936-2026), el actor que fuera sobre todo conocido entre los aficionados como el navegante del USS Enterprise en Star Trek: la serie original como el alférez Pavel Chekov. Koenig se incorporó a la serie en su segunda temporada, durante 36 episodios y continuaría trabajando en ella en las siete películas en las que apareció la tripulación original.
Los fans celebraron su aparición en otra mítica serie de los 90, Babylon 5 (de la que poco hemos hablado por aquí) como Alfred Bester, un Psi Cop nivel P12, un malo malérrimo que todo el mundo odiaba y para el cual hizo una gran interpretación. A Michael Straczynski, guionista de la serie, le gustaba tanto que cambió su aparición reescribiendo parte de la historia para darle otro papel que le diera tiempo para recuperarse de un infarto que sufrió en 1993. Koenig decía que había sido la mejor interpretación de toda su carrera.
La incorporación de Chekov en Star Trek fue toda una ruptura con los cánones, toda una lección de su creador, Gene Roddenberry. Era meter a un ruso, que tenía acento ruso y hacía chistes sobre Rusia, en la nave insignia de la Flota Estelar… mientras en el MundoReal™ Estados Unidos estaba inmerso en plena Guerra Fría con la Unión Soviética. Chekov además llevaba un característico corte de pelo «estilo Beatles» que llamaba la atención; en pleno apogeo de la banda rockera de Liverpool fue otro gran éxito (sobre todo entre las adolescentes de la época). Más de una vez había contado que, tras William Shatner (Kirk) y Leonard Nimoy (Spock), él era quien recibía más cartas de los fans.
En la serie Chekov era el alférez responsable de la navegación en el Enterprise; sus diálogos algunas veces se limitaban a dar indicaciones de rumbo y estimaciones de los tiempos de viaje de la nave a velocidades superlumínicas. Pero se ganó a todos con su carisma y fueron ampliándole su papel; no era raro que el navegante bajara con Kirk y compañía a explorar los planetas lejanos. Con el tiempo ya en las películas ascendería a teniente y finalmente a comandante. Su recuerdo nos acompañará cada vez que marquemos el rumbo en el navegador del coche.
Relacionados:
Visitas exclusivas al nuevo tren automático de la L6 de Metro de Madrid en la Semana del Tren
Hitachi Rail aportará la señalización entre Ankara y Esmirna en la nueva línea de alta velocidad en Turquía
El Tranvía de Jaén contará con desfibriladores en todas sus paradas
Licitada la redacción del proyecto para mejorar la estación de Cercanías de El Escorial
Renfe recibe los certificados de AENOR de gestión energética y cálculo de la huella de carbono
Metrovalencia cambia cerca de 7.500 asientos en las unidades en circulación
Arranca el expediente de tramitación del convenio para la integración del ferrocarril en Alicante
Las jornada de puertas abiertas de Renfe registran más de 2.400 visitantes
TMB posa el focus en els supervivents del suïcidi en una xerrada celebrada al metro
La colección de fotografías de NeXT de Douglas Menuez (1986-1991) con Jobs y compañía en su salsa
Menuda joyita me he encontrado: la Colección de fotografías de Douglas Menuez en la Biblioteca de Stanford, dedicadas a NeXT Computer allá por 1986-1991. Con todo el encanto de las fotos analógicas en blanco y negro.
La historia de NeXT Computer, Inc. es bien conocida. La fundó Steve Jobs en 1985 tras recibir la patada en el culo en Apple, de donde fue despedido por John Scully. Eran tiempos de luchas de poder entre los ideales, el márketing y la tecnología, y Jobs perdió. Pero ya era más que millonario. Así que puso siete millones de dólares de su propio bolsillo para arrancar la empresa, contratar a un puñado de fieles y hacerla volar. Los inversores llegaron un año después.
Menuez documentó con fotografías toda esa historia a partir de 1986: despachos con diseñadores, ingenieros y marketroides; reuniones, encuentros entre inversores y mucha evangelización. En total hay 162 fotografías en blanco y negro hasta 1991. El primer ordenador de la compañía, el NeXTcube, salió a la luz en 1990.
En las fotos aparecen, entre otros, Steve Jobs, fundador y CEO; Guy L. «Bud» Tribble, cofundador e ingeniero; Susan Kare, diseñadora; Ross Perot, inversor (otro millonario, que también fue candidato a la presidencia de los EE.UU.), John Crecine, consejero; Lynn Takahashi Franklin, asistente y una de las primeras empleadas; Dan’l Lewin, cofundador y vicepresidente de ventas y márketing; Leo Hourvitz, ingeniero y muchos otros.
Menuda perla de álbum.
El sudoku digital: un problema lógico de números y segmentos
El Sudoku Digital de la gente de Puzzle Lair es sumamente interesante porque complica lo que de otro modo sería un simple sudoku de 6×6 en algo más enrevesado: un sudoku lleno de pistas… pero de pistas «digitales» y para nada triviales. Y con el encanto de los siete segmentos de las pantallas digitales más tradicionales. [Ojo: todavía está en versión beta, pero funciona bien.]
Las reglas son sencillas: es un sudoku de 6×6 (también lo hay en versiones más difíciles de 9×9) donde hay algunas pistas. Pero hay diferencias: los números son digitales, en formato siete segmentos. Y las pistas son solo una parte de los segmentos, de modo que no se puede saber –en principio– qué número contiene cada casilla. Pero hay detalles lógicamente imposible: el 1, por ejemplo, está formado por los dos segmentos verticales de la derecha, de modo que no puede haber unos con segmentos horizontales o que estén a la izquierda. Cuando los números son solo 6 tampoco hay que tener cuenta el 7, 8 ni el 9.
El resto del juego es como cualquier sudoku: no pueden repetirse los números en las filas, columnas ni regiones marcadas. Como en Puzzle Lair les gustan muchas las competiciones, el problema lógico funciona además por tiempo, se pueden marcar pistas, borrar errores y comprobar la solución, para ver si es correcta. Los mejores tiempos pasan a las tablas de récords y consiguen la efímera fama… hasta que en el juego siguiente alguien lo haga mejor.
Relacionados:
Mensajes cifrados para las fuerzas nucleares, muy a lo «Juegos de guerra», que pueden escucharse por radio de onda corta
No sabía yo que esto era tan público, pero es una de esas cosas altamente frikis, que cualquiera puede hacer y que molan. Se puede experimentar en Missileer Watch, una web que sirve para escuchar en directo las transmisiones por onda corta del sistema de comunicaciones militares estadounidense HFGCS, que emite en 11.175 kHz. Entre esas comunicaciones están los Emergency Action Messages (EAM), mensajes codificados que pueden transmitir órdenes militares de emergencia del mando nuclear. Así, como suena.
La web graba esos mensajes emitidos por radio, intenta transcribir las letras y números mediante un sistema Speech-to-Text y luego permite volver a escucharlo, e incluso proponer corregir las transcripciones si crees que están mal. [Nota: a veces la reproducción de mensajes no funciona muy allá.] Pero, ¡quieto vaquero! Nadie ajeno al sistema puede descifrar su contenido: oír un mensaje no significa saber qué orden secreta contiene, ni que vaya a comenzar la Tercera Guerra Mundial. Y seguramente la mayoría serán pruebas de rutina.
Esto mismo lo podrías hacer con cualquier receptor de radio de onda corta, entre ellos mi acompañante favorito del escritorio, el XHDATA D-808, uno de los mejores gadgets que haya comprado jamás: fiable, duradero y sumamente interese para descubrir cosas (lo uso ocasionalmente para escuchar la frecuencia de las torres de control de los aeropuertos). El método para intentar pillar los EAM según se emiten:
- Encender la radio y extender completamente la antena.
- Pulsar SW (onda corta).
- Pulsar FREQ.
- Teclear 11175 (sin coma ni punto) que es la frecuencia, 11.175 kHz.
- Pulsar SSB (activar recepción en banda lateral única).
- Pulsar INFO hasta que aparezca USB (banda lateral superior).
La mayor parte del tiempo (y esto son muchas horas al día) sólo se escucha ruido blanco. Pero se emiten unos cuantos a lo largo del día. Por suerte en la web se pueden revisar los mensajes recientes para entender cómo va la cosa. Hay mensajes parciales, otros un poco ininteligibles… En fin, es como funcionan estas cosas: dejarlo como ruido de fondo y de vez en cuando se escucharán cosas. Cosas importantes (supuestamente).
Una historia rocambolesca, a lo «War Games»Lo mejor de Missileer Watch es tal vez la historia de su creación. Es la de un tal Daniel Frenkel, que fue operador entre 2012 y 2016 del 321.º Escuadrón de Misiles en la base F. E. Warren, en Wyoming.
Con apenas 23 años le confiaron una responsabilidad peculiar: hacer guardias de 24 horas en un silo subterráneo desde el que dos oficiales podían participar en el lanzamiento de misiles intercontinentales Minuteman III. Dice que odiaba la rutina de aquel trabajo: años de entrenamiento para pasar el tiempo esperando que no ocurriera nada, aburrido, cansado o estresado.
De aquella época cuenta que se queda con los amigos que hizo, la sensación de responsabilidad y las tres suculentas comidas que les servían al día… teniendo en cuenta que era un silo. Todo muy Juegos de guerra… mono de trabajo incluido. Nuevamente, ojocuidao: no sabemos si esta historia será cierta o por qué es todo público si se supone que esos asuntos son más bien confidenciales (?!)
La ironía del asunto es que, según cuenta, durante aquellos cuatro años nunca escuchó un EAM en voz alta. Ya como civil descubrió que esos mensajes circulaban en abierto por las ondas en todas partes del mundo y que podían recibirse con una radio de onda corta cualquiera, o a través de un navegador en internet. Y así es como nació esta web, que ofrece explicaciones sobre esos silos de lanzamiento, mapas de instalaciones y aviones estratégicos observados mediante señales públicas, al estilo FlightRadar24.
El caso es que antes Frenkel esperaba bajo tierra deseando que no llegara ninguna orden «complicada de cumplir». Ahora se dedica a escuchar, desde fuera, lo mismo que en aquellas largas esperas en las que no sucedía nada. Seguramente es mejor así, aunque también seguro que habrá alguien ocupando su puesto. Incluso, quien sabe, tal vez haya algún WOPR ya instalado y funcionado por ahí.
Relacionados:
La sonda Hera de la Agencia Espacial Europea completa con éxito su segundo frenado camino a los asteroides que va a estudiar
Impresión artística de Hera y sus Cubesat en las proximidades de Dimorfo – ESA
Esta semana la sonda Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA) completaba con éxito su segundo frenado camino a Dídimo y Dimorfo, los asteroides que va a estudiar. Con él redujo su velocidad respecto a ellos en 70 metros por segundo, dejándola en tan sólo 20 m/s. La maniobra se llevó a cabo a 2.300 kilómetros de su destino.
Para ello encendió sus motores principales en dos ocasiones para un total de 31 minutos encendidos; el equipo del control de la misión se aseguró de analizar los datos tras el primero por si hubiera sido necesario un ajuste del segundo.
El primero de los frenados para no pasarse de largo fue llevado a cabo el día 15 de este mes.
Aún quedan otros tres pequeños frenados más, que se llevarán a cabo esta semana, que conseguirán reducir la velocidad relativa de la sonda con respecto a los asteroides a cero para su llegada a destino el próximo 4 de noviembre. Fue lanzada en octubre de 2024.
El objetivo de la misión es estudiar in situ los efectos del impacto de la misión DART de la NASA, que se estrelló a propósito contra Dimorfo en septiembre de 2022 con el objetivo de comprobar si un impacto lo suficientemente fuerte puede desviar la trayectoria de un asteroide. Que ya sabemos que sí mediante observaciones desde tierra, pero así podremos saber más acerca de los efectos locales del impacto.
Que en el caso de Dimorfo nos daba igual. Pero como algún día detectemos uno que viene contra nosotros a ver qué hacemos.
Hablar con desconocidos, fuente de conocimientos
En un estudio científico llevado a cabo por unos psicólogos se realizaron siete experimentos que parecen demostrar que las personas tendemos a subestimar cuánto podemos aprender conversando con los demás. Lo que suele suceder es que creemos que nos van a contar pocas cosas interesantes, pero al terminar descubrimos que hemos aprendido bastante más de lo esperado. Al parecer, hablar con desconocidos tiene más valor del que imaginamos, aunque muchas personas sigan pensando que es mejor quedarse mirando el móvil. [Fuente: Talking with strangers is surprisingly informative.]





