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Renfe permitirá acceder con patinete eléctrico a sus trenes para facilitar la movilidad de la población
Euskotren ofrecerá un servicio especial de trenes este próximo domingo y el día 13 por las regatas de San Sebastián
Conferència: «La Seguretat Ferroviària»
El proper dimecres 23 de setembre de 2026 a les 18:30 hores es durà a terme una conferència amb el títol “La Seguretat Ferroviària”, a càrrec d’Emilio Martín, organitzada per l’Associació d’Amics del Ferrocarril de Sant Cugat del Vallès conjuntament amb la FCAF.
L’acte es realitzarà a la Casa de Cultura de Sant Cugat, carrer Castellví, 8, de Sant Cugat del Vallès.
Equal Earth, el nuevo mapamundi que la ONU quiere usar en lugar del de Mercator
Quienes en verdad mandan sobre los mapas son los cartógrafos, pero la Asamblea General de la ONU ha aprobado una resolución para promover mapas que representen mejor el tamaño relativo de países y continentes, porque como es sabido no existe el mapa perfecto. Geométricamente todos o distorsionan los tamaños, o distorsionan las distancias… o son un churro en el además no se entiende nada de nada y carecen de practicidad.
Entre esos mapas está el de la proyección Equal Earth [en alta resolución en Equal-Earth.com, pero probablemente por lo noticioso está la web caída]. Lo crearon en 2018 por Bojan Šavrič, Tom Patterson y Bernhard Jenny como alternativa al omnipresente Mercator, «el mapamundi de toda la vida».
La resolución de la ONU, propuesta por Togo y respaldada por otros países africanos, no es vinculante, pero anima a gobiernos, escuelas, instituciones y empresas tecnológicas a adoptar este tipo de mapas. Así que en unos años veremos el resultado, porque eso de «anima» suena a que mucho caso no se le va a hacer. Llámenme pesimista.
La proyección de Mercator data de 1569 y fue concebida para la navegación marina, porque permite representar los rumbos constantes mediante líneas rectas. Pero a cambio se paga un precio: las formas de los países se van distorsionando más y más al acercarse a los polos, hasta puntos absolutamente ridículos. Groenlandia parece casi tan grande como África, aunque en realidad África tiene unas 14 veces más superficie, por ejemplo. En cambio, la proyección Equal Earth conserva correctamente las áreas relativas y, aunque inevitablemente deforma las formas de los países y las distancias (sobre todo respecto a lo que estamos acostumbrados), ofrece una imagen del planeta bastante más proporcionada.
¡Adiós a mi mapa con proyección Winkel-Tipel!
La votación en la ONU fue como una pequeña comedia cartográfica, que es como suelen ser estas cosas. La resolución salió adelante con 164 votos a favor, 6 abstenciones y 1 voto en contra. El único país que votó «no» fue Estados Unidos. Sí: los mismos que cambian los mapas cuando les interesa, contando por supuesto con la servidumbre de Google (Maps), que curiosamente tarda menos en eso que en procesar una denuncia en YouTube. Los estadounidenses alegaron que la iniciativa respondía a una «agenda ideológica» y que «distraía a la ONU de asuntos más importantes». Tócate los eggs. Pero entre prácticamente todos los países del mundo reunidos (se abstuvieron Ucrania, Moldavia, Georgia, Serbia, Lituania y Estonia) Estados Unidos se quedó solo frente al resto del planeta.
Aunque el Equal Earth y otros se empiecen a usar poco a poco, Mercator seguirá teniendo sentido donde siempre lo tuvo, especialmente para la navegación. Pero quizá haya llegado el momento de cambiar los mapas decorativos de las paredes por otro en el que los continentes se parezcan un poco más al tamaño que realmente tienen.
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Fracasada su misión de rescate, la NASA pone de nuevo en funcionamiento el observatorio espacial Swift para aprovechar el tiempo que le quede, que no es mucho
Impresión artística del Observatorio Neil Gehrels Swift en órbita – NASA
Fracasada la misión que tenía como objetivo aumentar la altitud de su órbita para prorrogar su misión la NASA ha decidido volver a poner de nuevo en funcionamiento el observatorio espacial Swift para aprovechar el tiempo que le quede.
La agencia lo había dejado prácticamente parado desde el 11 de febrero de 2026 para mantener el observatorio en una orientación de mínima resistencia atmosférica y frenar su descenso orbital a la espera de que Link pudiera hacer lo suyo.
Link era –es, porque aún está en órbita– un satélite diseñado por la empresa Katalyst Space Technologies que iba a agarrarse al Swift para empujarlo con sus motores a una órbita más alta. Pero al final no hubo forma de controlar su actitud con la suficiente precisión ni fiabilidad como para que tan siquiera fuera viable intentar la captura del Swift y la NASA decidió abandonar la misión de rescate.
Así que ahora el telescopio espacial, que cada vez orbita más bajo por el rozamiento con la atmósfera, volverá a recoger datos científicos hasta que se precipite en la atmósfera. La NASA estima que eso ocurrirá en octubre, cuando baje de los 300 kilómetros, altitud a partir de la que ya será prácticamente imposible controlar su actitud, lo que lo llevará a una reentrada no controlada.
El fallo de la misión de rescate es una faena, sí. Pero tampoco hay que olvidar que Swift fue lanzado en 2004 para una misión de dos años y que al final ha durado más de diez veces más.
NukeSimulation, para comprobar en 3-D si tu casa sobreviviría a la explosión de una bomba nuclear
NukeSimulation.com es un simulador «educativo» para resolver una de esas preguntas que mucha gente se hace un viernes por la tarde: qué quedaría de tu ciudad después de una explosión nuclear. Basta buscar cualquier lugar del mundo, apuntar la curva de la detonación sobre el objetivo y elegir el tipo de bomba nuclear. Y clic sobre el Gran Botón Rojo, ¡booom!
El resultado se calcula y aparece en 3-D sobre un mapa real, con su gigantesca bola de fuego, onda de choque y radiación térmica extendiéndose por calles, barrios e incluso más allá. La «cámara» se puede rotar, desplazar y acercar, para buscar el mejor ángulo. Lo único malo es que la versión gratis es sobre un mapa; la de pago tiene efectos fotorrealistas.
El simulador calcula los radios aproximados de destrucción y efectos térmicos, junto con una estimación de muertos y heridos. Hice la prueba sobre un sitio paradigmático: Bollullos del Condado, Huelva, y para no escatimar lancé una Bomba del Zar de 50 megatones (las equivalentes a Hiroshima y Nagasaki ma pareció que destruían poco en este caso). Así que además de a los 14.000 habitantes exterminé virtualmente a unas 340.000 personas más, aniquilando casi toda la provincia y alrededores: Huelva capital, Almonte, Mazagón, El rocío, Valverde del camino, Lepe… Un poco más e invado Portugal y hay conflicto internacional.
Naturalmente, no conviene planificar la probabilidad de supervivencia en tu caso personal basándote en estos números: todo depende de la hora del día, los movimientos de la población y no tiene en cuenta si estás en un refugio o ha dado tiempo a evacuar. Los efectos reales dependerían además del terreno, el clima, los edificios y las características concretas del arma. Es un simulador donde la combinación de mapas, edificios y esa fulgurante nube nuclear en 3D transforma los kilómetros, temperaturas y cifras de población en algo menos abstracto y más «palpable».
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Entregados los Premios Ig Nobel de 2026
Un año más están con nosotros los Premios Ig Nobel, aquellos que reconocen investigaciones que a primera vista parecen de coña pero que si lo piensas un poco pueden ser un gran avance para la humanidad.
Aunque en esta ocasión, dado el clima político reinante en los Estados Unidos, que podía, como poco, complicar la asistencia de algunas de las personas galardonadas, la ceremonia de entrega se llevó a cabo en Zurich, en Suiza.
Y ya, sin más dilaciones, estos son los premios Ig Nobel de 2026:
- Premio Ig Nobel de biomecánica 2026 [Reino Unido, EE. UU.] a Matilda Brindle, Catherine Talbot y Stuart West por haber elaborado una definición más precisa del «beso» —«interacciones no agonísticas que implican un contacto oral-oral dirigido e intraespecie, con cierto movimiento de los labios o las piezas bucales y sin transferencia de alimento»— en hormigas, aves, osos polares y seres humanos.
- Premio Ig Nobel de economía 2026 [EE. UU., México, Canadá] a Paul Piff, Daniel Stancato, Stéphane Côté, Rodolfo Mendoza-Denton y Dacher Keltner, por reunir pruebas de que las personas de clase alta son más propensas a quitarles los caramelos a los niños y a incurrir en otros tipos de comportamientos poco éticos.
- Premio Ig Nobel de química 2026 [India, Francia, Japón, EE. UU.] a Sanchari Banerjee, Nathan Coussens, François-Xavier Gallat, Nitish Sathyanarayanan, Jandhyam Srikanth, Koichiro Yagi, James Gray, Stephen Tobe, Barbara Stay, Leonard Chavas y Subramanian Ramaswamy por descubrir que las proteínas de la leche de las cucarachas vivíparas contienen tres veces más energía que las proteínas de la leche de vaca.
- Premio Ig Nobel de medicina 2026 [Japón] al difunto Tokuji Unno, por el estudio titulado «Cómo sonarse la nariz: un estudio aerodinámico sobre el acto de sonarse la nariz».
- Premio Ig Nobel de Biología 2026 [Brasil, Australia] a João Miguel Alves-Nunes, Adriano Fellone, Selma Maria Almeida-Santos, Carlos Roberto de Medeiros, Ivan Sazima y Otavio Augusto Vuolo Marques, por pisar con suavidad diversas partes de varias serpientes venenosas —de forma repetida, a distintas temperaturas y en distintos momentos del día— con el fin de averiguar qué factores provocan y cuáles no que una serpiente venenosa muerda a un ser humano.
- Premio Ig Nobel de física 2026 [Canadá, EE. UU., China, Arabia Saudí] a Randy Hurd, Zhao Pan, Tadd Truscott y Kaveeshan Thurairajah, por sus intentos teóricos y experimentales de diseñar un urinario que evite las salpicaduras.
- Premio Ig Nobel de tecnología 2026 [China, Canadá, EE. UU., Egipto] a Justin Puma, Zhen Yang, Evan Johnston, Zixin Zhang, Xiaoyi Lan, Lingzhi Zhang, Hongyu Hou, Zixin He, Ali Afify, Megan Creighton, Jianyu Li y Changhong Cao, por ser pioneros en el uso de las probóscides de los mosquitos como boquillas de impresión 3D de alta resolución, un proceso denominado «Necroprinting».
- Premio Ig Nobel de olfato 2026 [Polonia, Alemania, Suecia] a Ilona Croy, Tomasz Frackowiak, Thomas Hummel y Agnieszka Sorokowska, por recopilar pruebas de que los bebés huelen de maravilla para sus padres, pero los adolescentes no.
- Premio Ig Nobel de la paz 2026 [EE. UU., Argentina, Australia] a Jaimie Arona Krems, Rebecka Hahnel-Peeters, Laureon Merrie, Keelah Williams y Daniel Sznycer, por demostrar que valoramos a los amigos que se muestran crueles con las personas que no nos caen bien.
- Premio Ig Nobel de ciencias del suelo 2026 [Suiza, Países Bajos, Alemania] a Franz Bender, Marcel van der Heijden, Atlant Bieri y Pia Viviani, por enterrar 1.000 pares idénticos de calzoncillos en más de 25 países y desenterrarlos dos meses después.
Y aquí quedan las listas de premiados de otros años, que venimos publicando desde que existe Microsiervos, para que admires su lógica y belleza: 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025.
Éste es un mundo cruel, pero tenemos suerte de estar vivos y leyendo esto en un sitio en el que han existido 100.000 millones de seres humanos
Me ha encantado Any Human Ever («Cualquier ser humano que haya existido»), un experimento que propone algo tan sencillo como curioso: escoger al azar una persona entre los más de 100.000 millones de seres humanos que han existido en el planeta Tierra y reconstruir aproximadamente cómo fue su existencia. Creo que es imposible probarlo solo una vez, básicamente porque las probabilidades de alcanzar la edad adulta y no morir miserablemente se ve pronto que son… ridículamente pequeñas.
El experimento funciona en varias fases: hay una especie de «sorteo» para elegir el año de nacimiento, después el lugar exacto del mundo (porque no todo el mundo ha nacido en Europa ni en los Estados Unidos) y finalmente las circunstancias de esa vida, incluyendo las posibles enfermedades, la esperanza de vida y otros detalles. No se trata de «inventar» un personaje histórico, sino de jugar al azar con una muestra estadística razonable que represente a alguien que podría haber existido realmente.
Mi primera prueba me llevo a nacer en el neolítico en África, donde la esperanza de vida eran 28 años. A los 3 años había muerto de una infección o algo parecido. Otro sorteo me llevó al año 273 a. e. c., pero en vez de aparecer en Grecia o Roma me tocó América Central, donde la esperanza de vida eran 26 años. Dio igual porque morí en el parto (la mortalidad infantil era como del 51%). Mi primera «supervivencia digna» fue en el año 1657, en la región de China, donde pude casarme a los 15 años, tener hijos y morir a los 56 de una enfermedad cardiovascular. Visto lo visto, ni tan mal.
La historia no está tan llena de «famosos»El proyecto intenta en cierto modo hacernos ver que nuestra imagen de la historia está enormemente sesgada hacia personajes excepcionales: reyes, militares, científicos, artistas y otros cuyas vidas quedaron perfectamente documentadas. Pero la inmensa mayoría de la humanidad pasó sin pena ni gloria y no hay biografías ni relatos épicos de todos ellos. ¡Ah, Aquiles y su incansable búsqueda de la epicidad!
La base de datos en que se han basado contiene 103 fuentes y trabajos académicos, 50.845 registros y 54 tablas con información sobre población, asentamientos, esperanza de vida, enfermedades, alimentación, fertilidad, trabajo, guerras, clima, religión o lenguas. Con ese megamix se pueden conseguir personajes creíbles en sitios reales y con historias verosímiles, al menos estadísticamente hablando. De hecho la última página elige un nombre, una foto y desarrolla una biografía bastante completa de la persona en cuestión.
Escoger haber sido una persona de la historia del mundo al azar es obtener una vida muy distinta de la nuestra. El proyecto tiene en cuenta incluso que debido al crecimiento exponencial de la población, hay más probabilidades de aparecer en épocas relativamente recientes (hay más gente, 8.300 millones y subiendo ahora mismo), pero históricamente hay también muchas personas «acumuladas». Abundan las vidas cortas, pobres, rurales y asiáticas. Hoy en día, con medicina moderna, buena alimentación, viajes, tecnología y una esperanza de vida elevada, estamos en una posición no privilegiada: privilegiadísima. Esos más de 100.000 millones de vidas anónimas con las que jugar son una especie de máquina del tiempo probabilística: tiras los dados y en lugar de encontrarte con Napoleón o Cleopatra, casi siempre aparece alguien de quien nunca quedó escrito el nombre.
Si reflexionas un momento te das cuenta de lo extremadamente improbable que es estar vivo y bien en el culmen de la civilización. Es un mundo cruel, pero por suerte nos estamos librando, estando más o menos sanos, comiendo a diario y leyendo tontás en Internet a través del wifi o el teléfono móvil. Pero en realidad esa alegría no es más que el sesgo del superviviente: concentrarse en los que superamos el «proceso de selección» ignorando como si no hubieran existido a todos los que no.
§
Bonus: cuidado que vicia. Probé de nuevo y morí tres o cuatro veces nada más nacer en distintas épocas; también la palmé con 20 y 26 en la zona de la India, de hambre y peste bubónica. Sobreviví como granjero en el norte de China hasta los 50 en el año 1100, morí al dar a luz con 28 como una mujer en el Norte de África hacia el año 510, y también morí en el 300 a. e. c. en Egipto de fiebre tifoidea a los 35, dejando huérfanos a 2 de mis 3 hijos (porque mi marido y uno de los niños también habían muerto). Lo más «cercano» que me tocó fue ser un hombre de Toledo que nació en 1890 y murió con 71 años de enfermedad cardiovascular; lo más «suertudo», quizá ser una mujer de la India del año 188, analfabeta, con 9 hijos, que murió a los 90 de disentería con 24 nietos. Finalmente tuve la suerte de nacer en 1963… pero en Guinea Ecuatorial, donde morí con 7 meses (era elquinto hijo de una familia de siete) de una infección respiratoria. En aquella casa se vivía con lo que hoy serían 1,5 euros al día por persona, por debajo de la línea de pobreza extrema.
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Ahora también se pueden regalar suscripciones a Microsiervos sin publicidad
Desde hoy es posible regalar una suscripción a Microsiervos sin publicidad a otras personas directamente, con solo un clic en un formulario. Tanto el precio como el proceso de alta son como los de una suscripción normal: se elige el plan deseado (uno, tres o doce meses) y, antes de completar el pago, se marca la casilla de «es un regalo». Entonces basta con indicar el nombre y correo electrónico del destinatario y, si eres detallista, se puede incluso incluir un mensaje personalizado.
El pago se procesa exactamente igual que siempre, sin pasos adicionales ni formularios distintos, a través de Stripe. Y, para mayor seguridad, tanto la otra persona como quien regale la suscripción reciben el código con el token de activación, que se puede usar en hasta cinco dispositivos.
A diferencia del resto de suscripciones, esta modalidad de regalo consiste en un pago único: no se renueva automáticamente al finalizar el periodo contratado, así que… cero compromisos. Es la excusa perfecta para quitarte de encima a ese familiar, compañero de trabajo o amigo un poco geek al que nunca sabes qué regalar: le libras de los anuncios y te libras del problema de pensar en un regalo.
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