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Emirates dice que no está dispuesta a aceptar ninguno de los primeros Boeing 777X de producción
Un 777X en producción en la factoría de Boeing – Boeing
Desde hace unos meses no sólo va personal de Boeing a bordo de los vuelos de prueba del 777X, que empezaron allá por julio de 2020, sino que también hay personal de la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos en ellos. Eso indica que están ya en la última fase del proceso, que podría estar terminado a principios del año que viene, lo que, si todo va bien, por fin permitiría la entrada en servicio del avión.
Lo que no está nada mal si tenemos en cuenta que cuando fue anunciado en 2013 la entrada en servicio prevista era en 2020. Aunque lo que se produjo en 2020 fue el primer vuelo de uno de los prototipos.
Y parece aún más cantoso si también tenemos en cuenta que cuando Boeing anunció el 777 original en octubre de 1990 apenas necesitó cuatro años para llevar a cabo el primer vuelo, que ocurrió el 12 de junio de 1994, y otro más para que entrara en servicio el 7 de junio de 1995.
Que sí, que por en medio hubo la pandemia de covid, toda la crisis del 737 MAX y yo qué sé. Pero lo cierto es que si el 777X entra en servicio el año que viene Boeing habrá necesitado catorce años para desarrollar una variante de un avión que en su momento sólo tardo cinco años en poner en servicio a partir de cero.
En cualquier caso, aún cuando la FAA autorice su entrada en servicio, el fabricante se va a enfrentar con otro problema más, que es el de poner al día unos 30 ejemplares que ha ido fabricando para ir ganando tiempo a la hora de empezar a entregarlos a las aerolíneas y, por fin, ingresar algo de dinero con el programa.
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El río hirviente Shanay-Timpishka, un extraño lugar con aguas a casi 100°C sin que haya volcanes cerca, donde todo lo que cae en él muere achicharrado
El río hirviente del Amazonas (Shanay-Timpishka) con el maestro Juan Flores. La temperatura del agua en el momento de la fotografía era de 86 °C. Imagen (CC) Wikimedia Commons
En el centro-este de Perú hay un afluente del Amazonas llamado «el río hirviente» o Shanay-Timpishka. El nombre hace alusión a su propiedad más llamativa: normalmente su agua hierve a unos 86°C aunque se han medido momentos en los que alcanzó los 99,1°C, llevando al agua prácticamente al punto de ebullición. Como es de suponer, no hay peces, sapos ni serpientes por allí pues mueren achicharrados tan pronto se acercan a sus aguas.
Sin embargo lo más curioso es que el volcán más cercano está a unos 700 kilómetros, lo que despistó durante mucho tiempo a los geólogos, porque… ¿Cómo se calienta el agua?
En el mundo hay varios ríos con comportamiento similar, como los famosos de Beppu (Japón), que alcanzan los 90 °C, el Firehole River de Yellowstone (Estados Unidos) donde el agua puede superar los 30–35 °C en ciertos tramos o el río Reykjadalur de Islandia. Sin embargo, la notable diferencia es que todos estos están junto a volcanes o zonas con magma y las altas temperaturas están muy localizadas y asociadas a esas fuentes de magma. El Shanay-Timpishka, en cambio, no lo está y además calienta un trayecto de unos 4 km.
¿Cómo se calienta pues el agua del río hirviente de Perú? Los investigadores descubrieron que se trata del calor geotérmico normal de la corteza terrestre. El agua de lluvia desciende por un complejo sistema de fallas hasta varios kilómetros de profundidad, donde se calienta por el gradiente geotérmico, el aumento natural de temperatura con la profundidad, sin necesidad de magma. Después el agua asciende de nuevo por esas mismas fallas y alimenta el río. Lo extraordinario es que ese mecanismo es capaz de mantener un caudal enorme y unas temperaturas muy elevadas durante kilómetros y kilómetros.
Eso sí, el río todavía guarda algunos misterios como la profundidad a la que descienden las fallas, su geometría o cuánto tiempo tarda el ciclo de bajada y subida de las aguas. No está claro por qué ocurre precisamente allí y no en otras partes del mundo. Ni siquiera se sabe desde cuándo existe el río, que podría llevar miles o decenas de miles de años en ese estado. Por no saberse, ni siquiera está claro de dónde proviene el agua que alimenta el sistema, ni cuál es el volumen total circulante.
Hay más información en Terra Daily, BBC Mundo e Infobae.
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