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Visita guiada al Museu a bord de la YeYé
El proper 22 d’agost de 2026 es farà una visita guiada al Museu del Ferrocarril de Móra la Nova amb una experiència a bord de cotxes històrics de viatgers, encapçalats per la mítica locomotora «YeYé».
Una proposta ideal per a tota la família i per als amants del patrimoni ferroviari, que permet descobrir de prop la història del ferrocarril i viure-la des de dins.
Horaris: 10.30 h, 11.30 h i 16.30 h
Preu: 15 € (s’hi aplicaran els descomptes habituals)
No cal inscripció prèvia. Només cal adreçar-se al punt d’acollida abans de l’inici de la visita.
I Guerra i Trens – Revivim la III Batalla del Llac Làdoga, Leningrad, Front de l’Est 1943
El proper 12 de setembre de 2026 es farà al Museu del Ferrocarril a Móra la Nova una recreació de la III batalla del llac Làdoga, Leningrad, front de l’est, 1943, en el que es barrejaran trens històrics amb recreadors històrics de la Segona Guerra Mundial.
El Congrés Morop de Perpinyà a la revista del BDEF
A la revista del BDEF (l’Associació Federal d’Amics dels Ferrocarrils Alemanys) s’ha publicat un article de Mirko Caspar sobre el 73è Congrés MOROP que es celebrarà a Perpinyà del 30 d’agost al 6 de setembre de 2026.
Us l’adjuntem amb la traducció al català.
España sobre los nuevos trenes de Cercanías: "¿Vamos a tener mejores trenes? La repuesta es sí, lo demás es ruido"
A prueba: Changan Deepal S05 AWD Max, un coche SUV eléctrico muy capaz, seguro y disfrutable
He tenido la suerte de poder probar durante un par de semanas un Deepal S05 AWD Max, el modelo SUV 100% eléctrico de Changan, un fabricante chino que lleva ya algún tiempo en España. Hace años hubiera sido impensable elegir una marca china frente a las europeas, japonesas o americanas; hoy en día en cambio hay tantos fabricantes chinos con presencia en España que es difícil acordarse de todos y hasta reconocer sus logos. Pero como son coches competitivos tanto en precio como en prestaciones, destacan a la hora de compararlos con los demás.
El uso principal que le di durante las pruebas fue una mezcla de ciudad y carretera. Hice un viaje largo de ida y vuelta en el mismo día de Madrid al Norte, por autopista, autovías y comarcales, de unos 800-850 km. Diría que habré rodado con él unos 1.200 km en total. He podido experimentar cual novato con la búsqueda de puntos de recarga, las diferentes modalidades de conducción, la sensación en la ciudad, la «ansiedad de la recarga» y sobre todo cómo es convivir con un eléctrico a la hora de «alimentarlo» (puntos de recarga, cables, apps…) aunque eso lo explico con más detalles en otro artículo: Cómo es la experiencia de recargar un coche eléctrico en 2026. [Sigue el enlace si te interesa.]
Primeras impresionesAcostumbrado a mi híbrido sin recarga y donde el motor eléctrico es una mera ayuda «extra» del de combustión, pero habiendo conducido muchos eléctricos pequeños y medianos de alquiler en la ciudad, hay muchas cosas que me llamaron la impresión nada más comenzar a probarlo:
- Es bastante grande y espacioso. Al ser un SUV mediano (4,60m × 1,90m × 1,60m de altura) y no un sedán ni un compacto, se siente grande, amplio y seguro, sin llegar a ser un monovolumen. Tiene 5 estrellas Euro NCAP, la nota máxima en el sistema europeo independiente que evalúa la seguridad de los coches.
- Cuenta con un buen maletero trasero de 490 litros y otro delantero de 150 litros (¡ey, no hay motor!) Le he podido meter de todo: maletas, bolsas de la compra, y hasta un perro… Sin problemas. Aunque es difícil de aparcar en plazas pequeñas y estrechas, a los dos días te acostumbras porque tiene muchas ayudas como cámaras e indicadores sonoros de aparcamiento.
- Es una bestia de 435 CV (320 kW) con dos motores, uno por cada eje, y tracción a las cuatro ruedas. Esto se nota con solo pisar un poco el acelerador. ¡Zooooom! El reprise que tiene y la aceleración impresionan, a pesar de su peso (unas 2 toneladas) y eso que hay modelos más potentes. Al adelantar a otros coches muestra poderío. El coche está limitado por software a 180 km. según el manual, y la aceleración de 0 a 100 km/h me pareció impresionante (5,5 segundos).
- Es un vehículo estupendamente conectado. Tiene su propia app de control y conexión (aunque solo 4G) y se enlaza con el móvil para usar Apple CarPlay o Android Auto. Con solo acercarte o alejarte al coche se abre y cierra solo; hay un mando a distancia que basta llevar encima. Sólo hay dejar el móvil sobre el cargador (inalámbrico) y todo queda conectado: tus mapas, agenda y preferencias. Esa es una de las mejores sensaciones al subirse a él.
- El acabado es muy bueno. Aunque uno podría pensar en el tópico de que «coche chino» es sinónimo de «baja calidad», no es el caso. Los asientos, compartimentos, pantalla, palancas y demás accesorios tienen un acabado estupendo y se ven resistentes y de buena calidad. Pulgar arriba.
- La autonomía es suficiente. Según el manual, la batería de 68,8 kWh ofrece 445 km en condiciones estándar (WLTP). Pero, siendo sinceros, la teoría no es nunca el MundoReal™. Esto se traduce en unos 300-350 km reales en carretera, circulando en autopista a 120 km/h y con el aire acondicionado puesto (que era verano y estábamos a casi 40°). Eso sí, es más que suficiente para ciudad y razonable para un viaje «planificado». ¿Lo mejor? Con carga rápida puede recuperar del 30 al 80% la batería en unos 15 minutos, menos de lo que tardas en tomarte un café. Así que ni tan mal. [Más sobre esto y el porqué en Cómo es la experiencia de recargar un coche eléctrico en 2026.]
- Marchas automáticas y freno de mano electrónico. En el Deepal S05 el freno de mano no existe como tal, es electrónico; se activa con el botón P (Aparcamiento) del volante. A diferencia de otros coches con cambio automático, si pisas a fondo el freno se queda completamente parado en los semáforos (Auto Hold) sin tener que mantenerlo pisado; acelerando un poco se desbloquea. Las marchas automáticas R/N/D se controlan la palanca del volante.
La primera impresión que me llevé con solo verlo es que es un coche con un buen diseño (tiene varios premios del ramo), que se ve grande pero no enorme, con algunos detalles «futuristas»: tiradores «invisibles» (se abren al acercarse), lucecitas en diversos puntos de la carrocería, cámaras por todas partes y llantas de líneas limpias y elegantes. Entrar y salir por la puerta es cómodo, y tiene un modo programable que desplaza un poco el asiento y luego lo vuelve a ajustar de forma personalizada según te sientas. La visibilidad es buena. Es un modelo con techo panorámico, con cortinilla eléctrica.
Coches que son como ordenadores rodantesUna vez al volante, lo más destacable serían la pantalla, el software y el HUD, porque no tiene un panel de indicadores como tal. (La versión actual es la 3.0.3, con algunas mejoras sobre la 3.0.2 que probé). El coche viene con una eSIM 4G propia para garantizar la conectividad en todo momento (incluyendo avisos en caso de accidentes), aunque cuando está cerca de casa puede usar también el wifi (sólo el de 2,4 GHz) si se configura con la app móvil.
Una gran pantalla táctil de 15,4 pulgadas y 2,5K de resolución, orientable y de estupenda visibilidad, muestra los datos básicos de lo que sería el panel tradicional: velocidad, indicadores, autonomía, etc. Ahí está el software que controla el coche: sistemas, entretenimiento, configuración… Parece más complicado de utilizar de lo que es, pero con tres o cuatro clics se llega a todas las opciones. Ciertamente se necesitan varios días para investigar todas las opciones y poder sacarles máximo provecho. Ahí me pudo el espíritu geek. Leerse a fondo el manual (en la app o en PDF) puede llevar varios días; por suerte la interfaz es clara y rápida, las opciones por defecto son más que suficientes y si algo te incomoda o «pita» demasiado (ciertos avisos y alertas, algunos no muy necesarios) todo es fácil de localizar y desactivar.
Seguir leyendo: A prueba: Changan Deepal S05 AWD Max, un coche SUV eléctrico muy capaz, seguro y disfrutable
Cómo es la experiencia de recargar un coche eléctrico en 2026
Estuve probando un par de semanas un Changan Deepal S05 AWD Max eléctrico, así que tuve ocasión de comprobar en primera persona, nivel novato, cómo es eso de recargar un coche eléctrico a día de hoy. Ahí va mi experiencia.
TL;DR: Si te lo tomas como aventurilla tecnológica y de optimización es entretenido. Si conduces angustiado por la ansiedad de la recarga o las prisas, acabarás pagando lo mismo que con un coche de gasolina, y teniendo una experiencia miserable.
Más puntos de recarga, más opcionesPuede que hace años recargar un coche eléctrico, un Tesla, Renault, Nissan o lo que fuera, resultara una auténtica odisea propia de Ulises. Pocos puntos de recarga, muchas limitaciones. Pero a medida que los puntos de recarga públicos han ido creciendo, el efecto red los ha vuelto cada vez más útiles y, a los coches que dependen de ellos, los ha vuelto más prácticos.
Hace tiempo que defiendo (sin ser usuario) que hoy en día ya no es un problema recargar si vives en un núcleo urbano medianamente grande, y que sale mucho más barato que la gasolina, de modo que un coche 100% eléctrico puede ser una buena opción. Si además se le suma el hecho de poder recargarlo en casa (porque tengas plaza de garaje propia), donde el coste es muchísimo menor, mejor que mejor.
Con el Deepal S05 mi desventaja ha sido que no podía recargarlo en casa, porque no tenía un punto de carga como tal, ni tampoco el cargador portátil Tipo 2–Schuko para enchufarlo a la pared. Para un propietario no es problema; se venden en cualquier lado por unos 100-200 euros. Con eso puedes recargar a 2,3 kW en cualquier enchufe, que no es mucho, pero funciona. Dejándolo una noche (8h) consigues añadir unos 100 km de autonomía (el 25% de batería) y en 30h puedes tenerlo cargado al 100% (445 km teóricos WLTP para el Deepal S05; 300-350 km para carretera). Eso son unos 8 euros por carga completa, que no está nada mal. (El precio variará según tu tarifa y las guerras en el Golfo Pérsico.)
En mi caso tuve que ir buscando puntos de recarga en ciudad y carretera, y encontré de todo, además de aprender un montón sobre potencias, tipos de enchufes, kW, kWh, V, A, AC y DC, apps de rutas, mapas de navegación y… situaciones inverosímiles. Algo que resulta ciertamente un poco geek o incluso propio de los apasionados de los coches, pero que entiendo «tire pa’ tras» a quien simplemente usa el coche para ir de un sitio a otro y no quiera problemas.
De la «imprecisa autonomía» a la «ansiedad de la recarga»El primer problema que experimenté fue la imprecisa autonomía (personalmente prefiero llamarla optimistamente falsa autonomía) que tienen estos vehículos, algo que ya había oído a otros usuarios.
La situación se ejemplifica así: Te vas de viaje a 400 km. El indicador del panel del coche te dice que tienes batería suficiente para 450 km. Ruedas por carretera y a los 100 km miras de nuevo: tienes todavía 325 km de autonomía. Pero 325+100 = 425… ¿Dónde están los 25 km que faltan? Desaparecieron. Sigues circulando otros 100 km, haciendo cálculos sobre dónde recargar y con cuanta batería llegarás. Pasa el tiempo. Tras 125 km, miras el indicador y ¡te quedan 160 km de autonomía! Otros 40 km que se han esfumado. Viendo el panorama, intentas llegar a un punto de carga a 90 km, pero ves cómo en vez de llegar con 70 km de autonomía de sobra sólo vas a llegar con 60, 55, 50, 40, 30… Cuando llegas, suspiras: ¡salvado! En realidad has recorrido 100 + 125 + 90 = 315 km y suerte que te quedan otros 30 por si las emergencias. Recargas otra vez, aprovechando para comer, y finalmente llegas. Pero los 450 km originales que esperabas hacer quedaron muy lejos.
El resumen de lo sucedido se expresa así:
450 km WLTP ≠ 450 km en carretera
El WLTP es la forma estándar en que los fabricantes calculan la equivalencia batería → km de autonomía en condiciones estándar de conducción. Son pruebas de laboratorio, con ciclos de rodaje de unos 30 minutos a distintas velocidades, que promedian 46,5 km/h, con un pico de 131,3 km/h, repetidos hasta que se agota la batería. Ese es el llamado consumo homologado y como he explicado no se corresponde con el consumo real, ni mucho menos con el consumo en carretera.
Los fabricantes dicen que hay muchos factores que influyen en el fenómeno de que los km reales no sean los homologados. Lo explican con la frase «la autonomía puede disminuir más rápido que los kilómetros recorridos». Entre ellos la velocidad a la que se circule, la aerodinámica, la temperatura exterior, la orografía, el estilo de conducción, el uso del aire acondicionado (o la calefacción), la carga total del coche, el estado de los neumáticos…
A mi lo que me parece raro por no decir mosqueante es que el valor de la autonomía no se actualice teniendo todo esto en cuenta, dado que la mayoría están en el ordenador de a bordo (tipo de carretera, velocidad máxima, velocidad real, temperatura, orografía, uso de la calefacción o el aire acondicionado, etc.) Es como si calcular solo a partir del valor WLTP fuera algo inmutable y no fuera mejor hacerlo con las consideraciones prácticas del MundoReal™. O como si para calcular Madrid-Valencia el ordenador sabelotodo de a bordo calculara que vas a hacerlo a 46,5 km/h en vez de a 100 ó 120 km/h por la autopista que está en la ruta que te ha propuesto. Ridículo.
¿Qué provoca esto? Que el valor de la autonomía no sea fiable en cuanto te sales del «ciclo estándar» y que por tanto nadie confíe en que vayan a alcanzarse las distancias indicadas con la batería restante.
Seguir leyendo: Cómo es la experiencia de recargar un coche eléctrico en 2026
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Compromís pregunta al Gobierno por qué destina a Cercanías València trenes usados en Madrid y no de nueva fabricación
Los manuales de los coches de los Cazafantasmas con detallados planos de todas sus versiones
Este artículo se publicó originalmente en Tecvolución, el blog de Volvo dedicado a las tendencias tecnológicas aplicadas al futuro de los coches, la sostenibilidad, la innovación y el ocio digital.
Esta pequeña joya es el Ghostbusters Owners’ Workshop Manual y del mismo modo que mucha gente aprecia y devora los manuales de los coches cuando se los entregan nuevecitos, este sería el manual equivalente del Ectomobile, uno de los más emblemáticos vehículos de Hollywood: el coche de los cazafantasmas.
Se trata de un libro de 160 páginas a todo color, editado en tapa dura, de la colección que Haynes –una editorial británica conocida por sus manuales técnicos de coches y motocicletas– tiene dedicadas a vehículos imaginarios del cine y las series de televisión.
Sus autores son Troy Benjamin y Marc Sumerak, fans de las películas, que examinaron los largometrajes con todo detalle y añadieron además bocetos, esquemas e información procedente de los creadores de las maquetas y los vehículos originales que se ven en los largometrajes. Por desgracia este manual parece que ya no está en su web; ignoro las razones. Quizá se pueda conseguir de segunda mano en algún lado.
El libro cubre los diferentes modelos de Ectomobiles que se han visto en las diferentes entregas de la saga, conocidos por su matrícula Ecto-1. Esa matrícula, por cierto, es la abreviatura de «ectoplasma», la fantasmagórica materia viva de forma cambiante que se atribuye a los fenómenos paranormales. Cubre tres modelos básicamente, aunque a lo largo de las películas y en otros materiales oficiales como videojuegos y series se han visto hasta ocho (numerados como Ecto-1, 1a, 2, 3… etcétera).
El vehículo original fue diseñado por Steven Dane a partir de un Cadillac Miller-Meteor totalmente destartalado de 1959 como los que servían de ambulancias en la época. En la película lo compra uno de los cazafantasmas a precio de ganga porque necesitaba suspensión, frenos, transmisión y cableado, entre otras decenas de arreglos.
El hábil cazafantasmas aprovecha las reparaciones para hacer del vehículo un auténtico complemento técnico para su labor: lleva sujeciones para las mochilas protónicas de los protagonistas, antenas y detectores, sirenas, espacio para las trampas y un cañón protónico (que no llegan a usar). En otras versiones vistas en cómics y series de animación el Ectomobile lleva incluso sidecar y un mecanismo de autogiro para hacerlo volar.
En la versión renovada de la película que se estrenó en 2016 el coche tiene un poco el mismo aspecto pero según la historia es un vehículo de funeraria reacondicionado. Le instalan un reactor nuclear –cuestiones del guión– y aunque le hacen cien modificaciones mantienen el techo rosa original, de modo que resulta igual de llamativo que el de la película de los 80.
A quien le guste este tipo de manuales imaginarios disfrutará además de todos los extras que han incluido: los gadgets más llamativos de los cazafantasmas, incluyendo mochilas, trampas y otros artilugios.
Si esto sabe todavía a poco, la misma editorial publicó otros manuales como el del Halcón Milenario o La Estrella de la Muerte de La guerra de las galaxias; el Enterprise 1701-A de Star Trek o la nave de los Thunderbirds.
Relacionados:
- El «manual del propietario» del Halcón Milenario también existe
- Star Wars. El Despertar de la Fuerza. Naves y otros vehículos en detalle
- Coches famosos en formato vectorial (y alguna máquina del tiempo)
- Planos de naves de ciencia-ficción
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- Carreras de coches Hot Wheels a cámara superlenta (2.500 fps)
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D.E.P. Juan Tamariz, el ilusionista amigo de todos que asombraba con sus juegos de cartas y fue maestro de generaciones de magos
Hoy ha fallecido a los 83 años Juan Tamariz (1942-2026), ilusionista, maestro de magos, amigo de todos y uno de los mejores especialistas en cartomagia y magia de cerca del panorama internacional. Una buena cantidad de premios internacionales y de homenajes dan buena cuenta de ello.
Tamariz fue también un icono social de los años 70, los 80, los 90… y contando. Comenzó muy joven y, en un lugar donde la experiencia es un grado, a los 18 años entró a formar parte de la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI), donde la edad mínima eran 20 años… buen truco ese. La fama le llegó por la televisión, cuando comenzó a aparecer en los programas de máxima audiencia. A diferencia de los clásicos elegantes magos aparecía con su ropa de calle, en vaqueros, con melena y un poco destartalado. Sus juegos de magia estaban llenos de humor, que siempre cerraba con un violín imaginario y un «¡chantatachán!» (así se llamaría uno de sus programas de televisión tiempo después). Recuerdo esperar ansioso cada semana para ver nuevos juegos, tanto en Chantatachán como en Magia Potagia y en otros especiales y programas a los que era invitado.
Supongo que parte de mi interés era debido a que la magia tiene tanto de técnica como de ingeniería social, algo que siempre me ha intrigado y que es muy propio del ambiente de hackers y geeks. Un mago, especialmente los metalistas, pero también los que hacen juegos de cartas o hacen desaparecer tigres, tiene mucho de hacker de la mente. Algunas de las principales reglas de la magia son psicológicas, no tanto habilidades técnicas o de manipulación de objetos. El Gran Houdini era todo un experto en ingeniería social, además de en escapismo y grandes ilusiones. Un hacker puede usar la ingeniería social para hacerse pasar por otra persona, conseguir una contraseña o aparentar autoridad con éxito.
Sobre Tamariz hay buenos epitafios en RTVE, elDiario, La Vanguardia y El País (€). Pronto la red se llenará de ellos, pues era alguien querido por todos, el tipo de persona que cae bien a todo el mundo y que siempre te sacaba una sonrisa. YouTube también está lleno de sus vídeos, muchos en inglés, que es como los narraba en las exhibiciones internacionales.
Yo aprovecharé como suele hacerse en algunos funerales para contar una anécdota personal del gran personaje. El caso es que tuve la ocasión de conocerle a principios de los años 2000 (así que tendría unos 60 años, pero seguía muy en activo). Invité a Pablo, mi amigo y profesor de magia –porque a mi también me dio por la afición una temporada– y junto a otros colegas y nuestras parejas nos fuimos a verle al Casino de Madrid, lugar emblemático donde actuaba de vez en cuando.
Hizo muchos de sus juegos de cartas y algunos de mentalismo, a cual mejor. Sin duda una gran actuación. Pero la sala, que estaba abarrotada, era grande y nosotros estábamos sentados en una de las mesas del fondo, así que no teníamos las mejores vistas precisamente para ver «magia de cerca», aunque disfrutamos igual de sus números. Tamariz había anunciado que cuando terminara la actuación se pasaría a saludar a las mesas «de allí al fondo», y ciertamente que vino a saludarnos amablemente. Para nuestro deleite, nos hizo un par de juegos más: era magia ultra-de-cerca, más cerca todavía de lo normal, y dejó patidifuso al grupo. Aprovechamos para mencionarle que mi profe también era mago y yo era muy aficionado.
Uno de los detalles al tenerle tan cerca fue que pude comprobar que usaba barajas de naipes Bicycle, que son míticas entre los ilusionistas (de hecho muchas de las barajas trucadas son Bicycle, exactamente el mismo diseño, materiales y tacto). Yo le pregunté cómo era eso, pues le había oído decir que sus naipes favoritos eran los del no menos mítico Heraclio Fournier. Entonces me explicó que en realidad la empresa Fournier fue adquirida años antes por la USPCC (United States Playing Card Company) que es la compañía que está detrás de las Bicycle, entre otras marcas. Así que, como marcas hermanas, «eran prácticamente lo mismo».
Y ahora, para terminar, el que para mí fue el mejor truco de Tamariz:
Durante aquella actuación hizo muchos juegos de cartas, pero el último era la guinda del pastel, que se suelen reservar para el gran cierre. (No recuerdo todos los detalles, sorry, pero es que fue hace muuuchos años). Anunció como solía hacer que el juego era un «truco casi imposible» y que necesitaba voluntarios. Los consiguió paseándose por el público. Cada persona, unas cuatro o cinco, creo que elegía una carta de una baraja (y puede que se la guardara) y el número continuaba en el escenario. Entonces otra voluntaria mezclaba frente a él una baraja distinta, sin que él la tocara en ningún momento, y tras mezclas, cortes y muchos chistes, elegía cartas de las formas más peregrinas, sin verlas. La voluntaria dejaba entonces las misteriosas cartas en sobres (o un atril, o algo parecido) listas para la revelación final. Tamariz no tocaba nada de nada durante toda esa parte de la actuación. Finalmente, al abrir los sobres uno por uno, sacando las cartas mágicamente e ir preguntando a los voluntarios del público, todas las cartas coincidían. {Violín mágico al aire} ¡Chantatachán! {Aplausos}.
Mi profe y yo hablamos sobre el truco, dándole vueltas e imaginando algunas de las técnicas que podría haber usado, lo cual no era fácil en modo alguno, pero intuimos por dónde podía ir la cosa (aunque seguíamos sin saber cómo lo había hecho exactamente, claro).
Pero la sorpresa me la llevé en los meses (y años) posteriores.
Cada vez que alguien de los que había estado allí rememoraba la actuación, contaba ese número de una forma ligeramente diferente: decían que los voluntarios se habían elegido levantando manos (y no los había elegido él personalmente al pasear por la sala); las cartas las habían «pensado» (en vez de tomarlas de la baraja); la baraja era siempre la misma (aunque nadie se fijó si las había cambiado al pasear); los naipes se mezclaban una, dos o muchas veces; la voluntaria elegía las cartas completamente al azar (o alguien más las elegía por ella, o le decía números…) Cada narración hacía el número más impresionante e imposible. Me había fijado especialmente en los detalles y tenía claro por dónde iban los tiros y sabía que esos recuerdos eran erróneos, por no decir casi… implantados: a veces Tamariz decía que hacía algo pero en realidad hacía otra cosa, o daba a entender que una cosa era así pero era asao, y la imaginación y recuerdos de quienes lo vieron hacía el resto, pero siempre mejorando el efecto mágico. De hecho, preguntando a las mismas personas años después, el número mejoraba más todavía porque se volvía ridículamente imposible.
Fue un juego de magia concebido y ejecutado de tal forma que, cada vez que luego era recordado por el público para contárselo a alguien, mejoraba más y más.
Así que, a día de hoy, ese juego en concreto sigue mejorando. Como también nuestros buenos recuerdos de Tamariz siguen creciendo día a día, como gran mago que era. Y seguirán haciéndolo sin duda en años venideros, pues su legado de buen hacer y grandes enseñanzas perdurará en el tiempo.
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Foto: Juan Tamariz (CC) Selbst Erstellt @ Wikimedia.





