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Un lugar y momento solo para personas muy solitarias
Estaba leyendo sobre los polos de inaccesibilidad, que son esos lugares que están lo más alejados posibles de diversos accidentes geográficos cuando recordé una de las preguntas que escuché hace tiempo que es difícil de responder:
¿Cuál es el lugar y momento en el que has estado más alejado de cualquier otra persona del mundo?
A mi me salen pocos lugares y menos momentos: probablemente nunca he estado a menos de unos pocos cientos de metros o tal vez algunos km de alguna otra persona. Y me parece que, en este mundo moderno, a todo el mundo le sucederá lo mismo.
Técnicamente, esos lugares y momentos de inaccesibilidad pueden referirse como en esta cuestión a estar más alejado de cualquier ser humano, aunque lo que son los «polos de inaccesibilidad» se refieren normalmente a puntos geográficos alejados de islas, de los océanos, de líneas de costa o de los continentes… De esos polos los hay de todo tipo: desde el polo del Ártico (a unos 1.008 km de la isla más cercana), al archifamoso Punto Nemo del Pacífico Sur (a unos 2.688 km de las islas más cercanas). En el interior de un continente está el Polo eurásico, situado en la zona de Ürümqui, China. Difícil conseguir agua de mar ahí.
Hay que tener en cuenta que el factor «alejado de cualquier persona» elimina muchas buenas opciones: ir viajando en avión (porque hay otros pasajeros, pilotos y tripulación), en globo (lo mismo), o incluso saltando en paracaídas, donde podrías estar a 2 o 3 km. de otra persona… si acaso no saltaras con un profesor, claro.
Dado que las escaladas, salidas en bici y senderismo por las montañas suelen hacerse acompañado, también hay que descartarlas. Si te pierdes yendo en solitario en coche puede que estés a varios km de otras personas, aunque siempre existe la posibilidad de que se cruce alguien en otro vehículo. Si vives en una ciudad o lugar civilizado, olvídate de «estar lejos»; incluso si estás en alguna casa alejada del mundanal ruido sería que estuvieras solo, aunque no imposible (sobre todo en condiciones de experimento).
Una buena candidata al récord sería Laura Dekker, que en su travesía dando la vuelta al mundo con 15-16 años atravesó en solitario el aisladísimo Océano Pacífico lejos de toda civilización, excepto quizá otros barcos, pero seguro que consiguió marcar varias decenas de km de distancia. Recomendación cinéfilo-documental al respecto: Maidentrip (2018).
En algún sitio vi hace tiempo mencionado que probablemente quien más alejado de otra persona haya estado nunca sea Michel Collins, el astronauta de la misión Apolo 11, que esperó pacientemente en órbita a unos 110 km de sus compañeros Armstrong y Aldrin mientras pisaban la Luna, y al mismo tiempo a unos 380.000 km del resto de la humanidad en la Tierra. (Imagino que en otras misiones Apolo sucedería igual, así que el título se lo repartirá con otros astronautas y por cuestión de km, según las órbitas.)
En fin: a mi divagar sobre cuál pudo ser ese lugar y momento, y quién puede tener el récord mundial de todos los tiempos me proporciona bastante entretenimiento, así que tal vez quieras probarlo. Si alguien se anima a compartir su marca personal con los detalles apropiados, o algún otro dato curioso al respecto, ya sabe.
Actualización (9 de enero de 2026) – Roberto nos escribió con un buen punto de vista: Yuri Gagarin orbitó la tierra a unos 315 km , lo cual superaría los 110 km del orbitador del Apolo en la Luna. Ahora bien, en ese caso habría que considerar que eso sería en el momento en que el orbitador sobrevolase el Eagle, pero seguramente, en el extremo opuesto de alguna de las 30 órbitas que dio Collins solo (suponiendo que no fueran «geoestacionarias») con seguridad se alejaría al menos el diámetro de la luna (unos 3.500 km). Lo mismo le sucedería a Young en la misión Apolo 10 en la que quedó solo orbitando a la espera del regreso del Snoopy.
Ahora bien también nos escribió Ramón David para matizar el punto de la órbita alrededor de la luna del Apolo, en especial el Apolo 12 porque su órbita fue mucho más alta que en las otras, más de 180 km. De modo que su piloto, Richard F. Gordon estuvo a 3.474,8 km (diámetro lunar) más 189,8 km, unos 3.664,6 km en total. Puede haber pequeños errores, pues la Luna no es una esfera perfecta (…) pero seguramente no más de unos 2 km.
También nos apuntó que cree que nadie ni en la Tierra ni en la órbita terrestre pueda haber superado esos 3660 km y pico de Gordon. Salvo, quizás, Adán. Lo cual abre la también divertida cuestión –se sea creyente o no– de que el primer ser que podamos considerar «persona» ciertamente estuvo más solo que nadie en el momento de su nacimiento. A menos que fueran gemelos, claro.
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La fórmula secreta de la Coca-Cola deja de ser tan secreta si tienes un espectrómetro de masas a mano
En este vídeo de LabCoatz se explica cómo fue el trabajo científico de análisis y replicación de «la chispa de la vida», la bebida que se considera uno de los secretos mejor guardados del mundo, sólo conocido por unos pocos elegidos y guardados en una caja fuerte en un lugar secreto tras siete llaves desde hace 140 años: la Coca-Cola.
Como es lógico, la mayor parte (el 99%) de la composición por peso de la Coca-Cola se conoce porque lo pone en la etiqueta: aproximadamente 110 g de azúcar por litro, 96 mg de cafeína, 0,64 g de ácido fosfórico, colorante de caramelo y agua carbonatada. El gran misterio son los «aromas naturales», no especificados. Si se pudieran recrear en las cantidades correctas la Lab-Cola, que es como llamaron a esta frankensteiniana creación, tendría el mismo sabor.
Con ayuda del espectrómetro de masas, el trabajo de un par de laboratorios y mucha documentación (¡barato no es!) localizaron los principales compuestos aromáticos de la Coca-Cola: ciertos derivados cítricos del limoneno, canela, nuez moscada y cilantro, además de subproductos del caramelo. Un hallazgo clave fue la presencia significativa de ácido acético (vinagre) en concentraciones de unas pocas partes por millón y, sobre todo, de taninos, compuestos procedentes del extracto de hoja de coca descafeinada que no se ven fácilmente en espectrometría de gases. Al añadir taninos enológicos purificados, el perfil químico y el sabor de la réplica pasaron a ser casi idénticos a los de la bebida original.
La fórmula final de la Lab-Cola incluye todos esos aceites esenciales medidos en microlitros. Es un jarabe concentrado con el cual a partir de 100 ml se pueden preparar más de 5.000 litros de refresco.
¿La forma de probarlo? Catas a ciegas, especialmente con «expertos», que casualmente tienen todos un aspecto bastante nerd y friki, todo sea dicho. Enfrentados tras la ingesta de litros y litros de Coca-Cola auténtica durante años o décadas, la mayoría de participantes es perfectamente capaz de distinguir la Coca-Cola de la Pepsi, la Inca Cola y otras variantes… Pero en su mayor parte no pudieron hacerlo con la Lab-Cola. Réplica perfecta conseguida. Por que… ¿Si se ve igual, sabe igual y produce el mismo efecto…? ¿No es acaso la misma?
El resultado sitúa a la Lab-Cola, en cualquier caso y según los «expertos», más cerca de la Coca-Cola clásica que algunas variantes comerciales actuales. Tanto que podría ser que recibieran la llamada de los abogados de la firma (¡glups!) En fin, es otra demostración de que hasta los más famosos «secretos» pueden descifrarse con rigor científico y de forma inocua.





